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Como
seres humanos, tenemos un sentido innato de moralidad. No importa de qué
religión, raza o color seamos, ciertas cualidades sirven como estándar moral. Nosotros
admiramos la justicia, el coraje, la honestidad y la compasión. Aborrecemos a
aquellos que demuestran traición, crueldad o corrupción. Los estándares morales
son universales, y uno de los aspectos más importantes del Islam es la adherencia
a altos estándares morales y buenos modales. El Profeta Muhammad, que la paz y
las bendiciones de Dios sean con él, enseñó a los musulmanes a tener los
mejores modales y características personales. Los altos estándares de moral y
modales propios del Profeta lo hicieron el mejor ejemplo a seguir por parte de
los musulmanes. Dios dijo en el Corán:
“En verdad eres de una naturaleza y moral
grandiosas”. (Corán 68:4)
La generosidad estaba entre las
incontables buenas cualidades del Profeta Muhammad. Él era el más generoso de
las personas y solía ser aún más generoso en Ramadán.
Un día el Profeta Muhammad ofreció la
oración en la mezquita y luego rápidamente fue a su casa y retornó
inmediatamente. Un compañero le preguntó por qué se había ido y él contestó:
“Dejé una pieza de oro en casa, la
cual fue dada para caridad, y me disgustaba dejarla permanecer una noche en mi
casa (sin distribuirla), entonces la traje a la mezquita para que sea distribuida”.
(Sahih Al-Bujari)
Nuestras posesiones mundanas son dádivas
de Dios, Quien es Al-Karim, el Más Generoso. Los musulmanes creen que todo se
origina en Dios y que todo retornará a Él, es así como, es lógico comportarse
como si aquello que poseemos es solamente un préstamo, algo que estamos
obligados a preservar, proteger y a compartir.
Cuando el Profeta Muhammad encontraba a
una persona tacaña, le aconsejaba ser más generoso y caritativo. Ibn `Abbas dijo
que él oyó al Profeta Muhammad decir: “El creyente no es aquel que come
cuando su vecino está hambriento”. Otro compañero oyó al Profeta decir: “El
creyente es simple y generoso, pero la persona malvada es engañosa e innoble”.
La generosidad definida
La WordNet de la Universidad de Princeton
define generosidad como la buena voluntad de dar libremente. El Islam alienta
este concepto de generosidad tanto como para que sea mencionado en uno de los
cinco pilares del Islam, la caridad obligatoria conocida como Zakaat. En árabe,
el término zakaat literalmente significa purificación del corazón; sin
embargo, es también el pago, del dinero excedente, de una caridad obligatoria designada
por Dios para proveer para todos los miembros necesitados de la comunidad. Es
un monto fijo calculable.
Hay también otra forma de generosidad
en el Islam llamada sadaqa. Lingüísticamente, sadaqa significa veracidad,
y algunos expertos la han descrito como el corazón siendo veraz con su Creador.
Cualquier cosa dada generosamente –libremente a otros– con la intención de
complacer a Dios es sadaqa. Sadaqa puede ser algo tan simple
como una sonrisa, ayudar a una persona mayor con sus compras o remover objetos dañinos
de la vía o el camino.
La generosidad puede ser vista como una
sabia inversión en el futuro. La generosidad o sadaqa puede allanar el
camino al Paraíso, porque con cada acto generoso viene una gran recompensa de
Dios. Sin embargo, ser generoso no solo significa dar libremente de lo que
usted tiene en abundancia. La generosidad no significa dar algo que ya no nos es
útil, sino el dar libremente de las cosas que amamos o necesitamos.
Aisha (la
esposa del Profeta) dijo: “Una mujer, junto con sus dos
hijas vino a mí pidiendo algo de caridad; pero no hallé nada conmigo excepto un
dátil, el cual le di y que ella dividió entre sus dos hijas”. (Sahih Al-Bujari)
Dios nos dice en el Corán que lo que sea
que nosotros damos generosamente, con la intención de complacerlo, Él lo
reemplazará. Dios sabe lo que hay en el corazón de los hombres.
“En verdad, mi Señor aumenta el sustento a
quien Él quiere de Sus siervos y se lo restringe [a quien Le place], y todo lo
que gastéis en caridad Él os lo compensará. Y Él es el mejor de los
sustentadores”. (Corán 34:39)
El Valor de la Generosidad
Los compañeros del Profeta Muhammad
entendieron el valor de ser generosos. Abdullah ibn Omar fue visto en el mercado
comprando forraje para su camello a crédito. Uno de los hombres cuestionó esto
sabiendo que Abdullah había recibido 4.000 dirhams y una manta el día previo. Entonces
le fue explicado que antes de la caída de la noche, Abdullah había distribuido
el dinero entre los necesitados. Él entonces tomó la manta, la puso sobre su
hombro y se dirigió a la casa; para el tiempo en que él llegó incluso la manta
se había ido, pues la había dado a una persona necesitada.
Luego de la muerte del Profeta, la
gente enfrentó grandes privaciones debido a la sequía. Ellos fueron ante Abu
Baker pidiéndole que los proveyera con lo suficiente para sostenerlos, el
tesoro público estaba vacío. Justo en ese momento, la caravana de camellos
perteneciente a Uzmán llegó de Damasco. Esta estaba llena de comestibles y
otros bienes. Los comerciantes se reunieron en la casa de Uzmán ofreciéndole
grandes cantidades de dinero por los bienes; sin embargo, él les dijo que no,
diciéndoles que él estaba preparado solo a dar los bienes al Único de quien el recibiría
la mayor recompensa. Uzmán le dio todos los bienes a la gente hambrienta de Medina
y no les cobró nada. Él sabía que Dios lo recompensaría con algo mucho más
grande que el dinero.
Incluso en las más extremas de las
circunstancias, una persona que sea un verdadero creyente en Dios Todopoderoso
es capaz de ser generosa.
La gente vino ante el Profeta Muhammad
y le pregunto: “¿Si alguien no tiene nada para dar, qué puede hacer?” El dijo:
“Debe trabajar con sus manos y beneficiarse a sí mismo, y también dar en
caridad (de lo que gane)”. La gente preguntó más aún: “¿Si no puede encontrar
ni siquiera eso?” El contestó: “Debe ayudar a los necesitados que llamen por
ayuda”. Entonces la gente preguntó: “¿Si él no puede hacer eso?” El contestó: “Entonces
el debe hacer buenas acciones y mantenerse lejos de las acciones malas, y esto
será reconocido como una acción de caridad”. (Sahih Al-Bujari)
Y Dios dice en el Corán que Él recompensará
la generosidad de los creyentes.
“Toda caridad es en beneficio propio, hacedla
pues anhelando el rostro de Allah [y Su complacencia]. Y sabed que se os
recompensará por cuanto deis y no seréis oprimidos”. (Corán 2:272)
Dios es el que nos provee y espera que
compartamos generosamente. Nosotros somos alentados a
ser benevolentes y no egoístas con nuestras posesiones, con nuestro tiempo y
con nuestro comportamiento ejemplar hacia otros.
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