Principios del Sufismo
“Voluntaria y total sumisión al Sheij”,
es probablemente la consigna del Sufismo. Dando un vistazo, es claro que un
vínculo especial y completo se forma entre la cabeza de la orden sufi (el “Sheij”)
y el Murid (seguidor); entender los principios del Sufismo yace en
entender su estructura básica. Entonces, ¿de qué se trata todo esto?
Básicamente, el seguidor hace un
juramento de lealtad, en el que se compromete a obedecer al Sheij y, a su vez,
el Sheij promete librar al seguidor de todo problema o calamidad que pueda caer
sobre él. El Sheij también ofrece al sincero seguidor lucrativos beneficios
adicionales. Una vez el seguidor accede, él es bendecido y le es asignado un
conjunto de Dhikr (canticos, alabanzas). El seguidor también debe llevar
su vida de la manera estipulada por la orden sufi. Si un conflicto surge entre
sus deberes dentro de la orden y sus deberes externos, el seguidor debe actuar
de acuerdo a las instrucciones del Sheij. De esta manera, el control del Sheij
sobre el seguidor se vuelve absoluto.
En general, el seguidor es separado
del mundo exterior y es explotado en muchas formas. Como musulmanes creemos que
ningún humano tiene poder o habilidad especial para librarnos de las calamidades
de la tumba o el Más Allá. Cada uno de nosotros se presentará delante de Dios y
será juzgado individualmente.
Dios nos dice:
“Quien siga la guía será en beneficio propio, y quien se
descarríe sólo se perjudicará a sí mismo. Nadie cargará con los pecados ajenos”.
(Corán 17:15)
Nosotros también creemos como musulmanes
que no debemos someternos o rendirnos ante nadie sino solamente a Dios, Todopoderoso.
Excepto del Creador, todo lo demás es propenso a cometer errores. El Profeta, que
la paz y las bendiciones de Dios sean con él, dijo:
“Todos los hijos de Adán cometen
errores, y los mejores de ellos son los que se arrepienten”. (Tirmidhi)
El Sheij
Él es la “autoridad suprema”, la cabeza
de la distribución del “trabajo” dentro de la orden y da a cada uno de los
seguidores su Dhikr necesario. Es a este individuo a quien el
seguidor promete completa y total obediencia; de allí en adelante, las dos
leyes universales del vínculo seguidor-Sheij entrarán en efecto:
a. El seguidor nunca debe
discutir con el Sheij ni pedirle una prueba en relación con las acciones que él
hace.
b. Quien sea que se oponga al Sheij
habrá roto el “pacto” y queda excluido de todos los beneficios adicionales
ofrecidos por el Sheij, incluso si se mantiene como un amigo cercano a él.
Como musulmanes creemos que todos los
actos de adoración son Tawqifiyah, es decir, no son sujetos a opinión, sino
que deben ser sostenidos con evidencias textuales que sean tanto auténticas
como decisivas. Dios, el Todopoderoso, nos dice:
“Y dicen [la Gente del Libro]: Sólo entrará
al Paraíso quien sea judío o cristiano. Esos son sus deseos. Diles: Traed
vuestro fundamento si es que decís la verdad”. (Corán 2:111)
Nosotros creemos que no hay hombre intermediario
entre Dios y Sus siervos. Debemos invocarlo a Él directamente. Dios nos dice:
“Vuestro Señor dice: Invocadme, que responderé [vuestras súplicas].
Por cierto que quienes actuando con soberbia se niegan a adorarme, ingresarán
al Infierno humillados”. (Corán 40:60)
En el Sufismo, el Sheij es considerado “el
hombre inspirado ante cuyos ojos los misterios de lo oculto son develados, pues
los Sheijs ven con la luz de Dios y conocen qué pensamientos y confusiones hay
en los corazones de los hombres. Nada puede ser escondido de ellos”.
Ibn Arabi afirmaba que él solía recibir revelación directa de Dios, similar a
la forma en que lo hacía el Profeta Muhammad, y fue citado diciendo: “Algunos
trabajos yo los escribí por mandamiento de Dios, enviado a mí en mi sueño o a
través de revelaciones místicas”. (M. Ibn Arabi. The Bezels of Wisdom.
pp.3)
Nosotros creemos que el conocimiento de
lo oculto está restringido sólo a Dios. Cualquiera que diga que tiene
conocimiento de lo oculto ha dicho una mentira. Dios nos dice:
“No hay nadie más injusto que quien inventa mentiras acerca de
Dios y dice: ‘He recibido una revelación’, cuando en realidad no se le ha
revelado nada; o dice: ‘Revelaré algo similar a lo que Dios ha revelado’”. (Corán
6:93)
El Profeta, que la paz y las bendiciones
de Dios sean con él, dijo:
“No forjen mentiras sobre mí, porque
aquel que así lo hace entra al Fuego”. (Sahih Muslim)
El Pacto
Esta es una interesante ceremonia, que por
mucho es el principio más importante del Sufismo dado que es común entre todas
las órdenes sufis. Aquí, el Sheij y el seguidor se toman de las manos y cierran
sus ojos en solemne meditación. El seguidor, voluntariamente y de todo corazón,
se compromete a respetar al Sheij como su líder y guía en el camino hacia Dios.
También se compromete a adherirse a los ritos de la orden a lo largo de su vida
y promete nunca abandonarla; al mismo tiempo, el seguidor se compromete a la completa
e incondicional fidelidad, obediencia y lealtad al Sheij. Luego de esto, el Sheij
recita:
“En verdad quienes te juran fidelidad están
jurando fidelidad a Dios, pues la mano de Dios está sobre sus manos. Quien no
cumpla con el juramento sólo se perjudicará a sí mismo; en cambio, quien
respete lo pactado con Dios recibirá una recompensa grandiosa”. (Corán 48:10)
Luego se le da al seguidor su Dhikr específico.
El Sheij le pregunta al seguidor: “¿Me has aceptado como tu Sheij y guía espiritual
ante Dios, Todopoderoso?” En respuesta, el seguidor debe decir: “Yo he aceptado”,
y el Sheij responde diciendo: “Y nosotros hemos aceptado”. Ambos recitan el
Testimonio de Fe y la ceremonia se termina con el seguidor besando la mano del Sheij.
Esta ceremonia entera no se conocía
durante la vida del Profeta y las mejores tres generaciones que le siguieron. El
Profeta, que la paz y las bendiciones de Dios sean con él, dijo:
“Quien sea que viva después de mí
verá muchas diferencias (es decir, innovaciones religiosas); entonces,
adhiéranse a mi Sunnah y la Sunnah de los califas rectamente guiados”.
(Abu Dawud)
El Profeta, que la paz y las bendiciones
de Dios sean con él, también dijo:
“De verdad, la mejor palabra es el
Libro de Dios, y la mejor guía es la guía del (Profeta) Muhammad y la peor
obra son las innovaciones. Toda innovación (en temas de religión) es una bid’ah
y toda bid’ah es mala guía, y la mala guía llevará al Fuego”. (Sahih Muslim)
El Imam Malik, que Allah tenga misericordia
de él, dijo: “Aquel que introduce una innovación en la religión del Islam y la
considera una cosa buena, de hecho afirma con ello que Muhammad traicionó (la
confianza de hacer llegar completo) el Mensaje Divino”.
El Dhikr
Es también conocido como el Wird
y en el Sufismo es la práctica de repetir el nombre de Dios, y la repetición de
un número fijo de invocaciones. Estas invocaciones pueden incluir suplicarle a los
muertos o buscar ayuda en otro aparte de Dios por necesidades que sólo Dios, el
Todopoderoso, puede satisfacer.
Ahmad At-Tiyani, una personalidad sufi,
afirmó que el wird fue retenido por el Profeta Muhammad; él no lo enseñó
a ninguno de sus Compañeros. At-Tiyani alegó que el Profeta conocía que
llegaría un tiempo en el que el wird sería hecho público, pero la persona que lo haría no existía aún. Como
resultado, los sufis creen que hay una cadena de transmisión en curso entre el Profeta
Muhammad y su actual Sheij.
El Dhikr está clasificado por los sufis en tres categorías:
A. El Dhikr de los comunes,
en el cual ellos deben repetir “La ilaaha illa Allah Muhammad-ur-Rasulullah” (es
decir, no hay dios digno de ser adorado sino Allah, y Muhammad es el siervo de Dios).
B. El Dhikr de la clase
alta, que es repetir el nombre de Dios “Allah”.
C. El Dhikr de la élite,
el cual es repetir el pronombre Divino “Hu” (Él).
A veces, el Dhikr es cantado en
himnos melódicos con los ojos cerrados, se puede tocar música (para algunos,
esto es esencial); más aún, algunos bailan ante el Sheij mientras dicen el Dhikr.
Muchas veces el Dhikr incluye politeísmo abierto (el mayor pecado en el Islam).
Dios nos dice:
“Por cierto que se te ha revelado [¡Oh, Muhammad!],
y también a los [Profetas] que te precedieron, que si atribuyes copartícipes
[en la adoración] a Dios tus obras se malograrán y te contarás entre los
perdedores”. (Corán 39:65)
Interpretación del Corán
En el Sufismo, estudiar la exegesis del
Corán o ponderar los significados de sus versos es desalentado, y a veces
incluso prohibido. Los sufis alegan que cada verso del Corán tiene un
significado externo (aparente) y un significado interno. El significado interno
es entendido solamente por los sufis. Con base en esto, los sufis han
introducido conceptos y palabras que son totalmente extrañas a las enseñanzas
del Islam.
En el Corán, Dios, el Todopoderoso, nos
alienta a entender apropiadamente Sus palabras. Dios nos dice:
“Éste es el Libro bendito [el Sagrado Corán]
que te revelamos [¡Oh, Muhammad!] para que mediten sobre sus preceptos y recapaciten
los dotados de intelecto”. (Corán 38:29)
La exegesis del Corán es lograda al
estudiar el Corán junto con la Sunnah; estas dos fuentes de la Ley Islámica
deben ser tomadas mano a mano como una unidad integral. Nosotros debemos
entender e interpretar el Corán y la Sunnah en la forma en la que ambos fueron
entendidos por las primeras generaciones.
Conclusión
Como puede verse, el Sufismo varía drásticamente
del verdadero espíritu del Islam. El Sufismo inculca en el seguidor el deseo de
dejar de usar las facultades básicas dadas por Dios, el Creador del mundo, y a
someterse a sí mismo a una forma de esclavitud.
El Islam, por otra parte, es muy simple;
no hay necesidad de intermediarios o santos entre el hombre y Dios, y uno sólo
debe someterse y rendirse a Dios, el Todopoderoso.
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