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La historia de Moisés (parte 7 de 12): Magia e Ilusión

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Descripción: Con el permiso de Dios, Moisés derrota a los magos.

  • Por Aisha Stacey (© 2012 IslamReligion.com)
  • Publicado 28 May 2012
  • Última modificación 28 May 2012
  • Impreso: 406
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El Corán narra varias conversaciones entre Moisés y el Faraón. Uno de los relatos más detallados está en el capítulo 26 cuyo título es “Los Poetas.” Moisés le habla amablemente al Faraón sobre Dios, Su Misericordia y Su Paraíso, pero el Faraón reacciona con desprecio y arrogancia. Le recuerda a Moisés su crimen pasado y le pide que agradezca el haber sido criado en el palacio entre lujos y riqueza. Moisés se excusa diciendo que cometió el crimen de matar a un hombre inocente cuando era ignorante, y señala que creció en el palacio sólo porque no podía vivir con su propia familia debido al asesinato indiscriminado de niños por parte del Faraón.

Dijo [Moisés]: Lo hice por ignorancia. Y hui de vosotros por temor [a que me mataseis], y fue entonces cuando mi Señor me agració con la profecía y decretó que yo fuera uno de Sus Mensajeros. ¿De qué favor hablas, cuando has esclavizado a los Hijos de Israel?

Preguntó el Faraón: ¿Quién es el Señor del Universo? Dijo [Moisés]:

Es el Señor de los cielos, la Tierra y todo lo que hay entre ellos. ¿Es que no os convencéis de ello?

Dijo [el Faraón] a quienes estaban en torno a él: ¿Habéis oído?

Agregó [Moisés]: Él es vuestro Señor, y también el Señor de vuestros ancestros.

Dijo [el Faraón a su pueblo]: En verdad, el Mensajero que os ha sido enviado es un demente [y no responde lo que le pregunto].

[Moisés] Prosiguió: Él es el Señor del oriente y del occidente, y de lo que hay entre ambos. ¿Es que no razonáis?

Dijo [el Faraón]: Si adoptas otra divinidad que no sea yo, te encarcelaré.

Dijo [Moisés]: ¿Y si te presento una prueba evidente [de mi profecía]?

Dijo [el Faraón]: Preséntala, si es que dices la verdad. (Corán 26:20-31)

El Faraón comenzó burlándose de Moisés, luego lo acusó de ser ingrato y finalmente lo amenazó. Durante este período histórico, mucha gente en Egipto practicaba la magia. Incluso había escuelas que enseñaban magia e ilusionismo. El Faraón llegó a la conclusión errada de que los signos manifiestos que Moisés era capaz de mostrar con el permiso de Dios eran trucos de magia e ilusiones.

Cuando Moisés tiró su vara y esta se convirtió en una serpiente, deslizándose y resbalando por el suelo, y cuando retiró la mano de su manto y ésta estaba blanca y brillante, el Faraón presumió que Moisés había aprendido el arte del ilusionismo. Ibn Kazir narra que el Faraón detuvo a Moisés y a Aarón mientras despachaba correos por todo Egipto para convocar a todos los magos al palacio. El Faraón prometió a los magos prestigio y dinero a cambio de sus trucos. Un concurso se estableció entre Moisés y los magos egipcios.

El Faraón estaba seguro de que sus magos eran insuperables. Él llevaba mucho tiempo utilizándolos para influenciar los corazones y las mentes del pueblo. El Faraón utilizaba sus trucos de magia e ilusiones para dominar y controlar a sus súbditos. Moisés pudo establecer el día del concurso y eligió un día festivo. Las calles estarían llenas de gente y el poder y la fuerza de Dios serían visibles a todos. Habría la máxima exposición de la verdad de las palabras de que no hay nadie merecedor de adoración sino sólo Dios.

Y por cierto que le mostramos [al Faraón] todos Nuestros signos, pero los desmintió y se rehusó a creer. Dijo [el Faraón]: ¡Oh, Moisés! ¿Acaso viniste a expulsarnos de nuestra tierra con tu magia? Nosotros te mostraremos una magia igual que la tuya, sólo fija un día para que tú y nosotros nos encontremos en un lugar conveniente para ambos; y que ninguno falte a la cita.

Dijo [Moisés]: Nuestra cita será el día de vuestra festividad. Convocad a la gente, pues, por la mañana. (Corán 20:56-59)

Moisés les pidió a los magos que comenzaran ellos. Se narra que había unos 70 magos alineados en una fila. Los magos tiraron sus varas y cuerdas en el nombre del Faraón y el suelo se convirtió en un mar hirviente de serpientes, retorciéndose y arrastrándose. La multitud miraba con asombro. Moisés tuvo miedo, pero se mantuvo firme, con la certeza de que Dios lo protegería y facilitaría su tarea. Dios lo cubrió con tranquilidad y ordenó a Moisés que lanzara su vara.

La vara de Moisés se transformó en una serpiente enorme que devoró rápidamente a las serpientes ilusorias que cubrían el piso. La multitud se levantó como una gran ola, aplaudiendo y gritando por Moisés. Los magos quedaron atónitos. Eran muy hábiles en el arte de la magia y el ilusionismo, pues eran los mejores magos en el mundo en aquella época, pero sus conjuros no eran más que trucos. Los magos sabían que la serpiente de Moisés era real. Cayeron todos en postración declarando su creencia en el Señor de Moisés y Aarón.

“Y entonces los magos [al percibir la Verdad] se postraron y exclamaron: Creemos en el Señor de Aarón y Moisés. Dijo [el Faraón]: ¿Acaso vais a creer en él sin que yo os lo permita? Ciertamente él es vuestro maestro que os ha ensañado la magia. Haré que se os ampute la mano y el pie opuestos, y luego os haré crucificar en troncos de palmera. Así sabréis quién de nosotros puede infligir el castigo más severo y perdurable.

Dijeron: No te preferiremos a las pruebas evidentes que nos han llegado, y [menos aún] a Quien nos creó. Haz pues con nosotros lo que has decidido; tú sólo puedes condenarnos en esta vida. Ciertamente creemos en nuestro Señor, y Él nos perdonará nuestros pecados y la magia que nos obligaste a hacer. Por cierto que la recompensa de Dios es la mejor y Su castigo es el más perdurable.” (Corán 20:70-73)

Los magos comenzaron ese día siendo infieles, corruptos e interesados sólo en la riqueza y en la fama. Sin embargo, en el término de unas pocas horas habían reconocido la verdad. Vieron con sus propios ojos la omnipotencia de Dios y se arrepintieron de sus caminos errados. Dios es el más misericordioso, y Él perdonará a quienes recurran a Él con arrepentimiento humilde  y sincero.

Moisés y Aarón dejaron el lugar de la contienda. Los magos, como les fue dicho, fueron condenados a muerte, sus cuerpos colgados en las plazas y mercados para enseñarle a la gente una lección, el Faraón regresó a su palacio y su rabia se acrecentó. Se peleó con sus ministros y consejeros. Los despidió y luego los llamó a su presencia. Se volvió a su primer ministro y le dijo: “¿Acaso soy un mentiroso, Hamán?” El Faraón había construido su reino sobre el hecho de que él era dios, ¿qué haría ahora que Moisés había revelado la verdad de que no existe dios sino el Único Dios Verdadero?

“Dijo el Faraón: ¡Oh, Hamán! Constrúyeme una torre para que pueda ascender. Ascender a los cielos y ver a quien adora Moisés; y por cierto que creo que [Moisés] miente. Y así [Satanás] le hizo ver al Faraón como buenas sus malas acciones, y logró que se extraviara completamente, y los planes del Faraón fracasaron.” (Corán 40:36-37)

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