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Sura 4, An-Nisá (Las mujeres) (parte 1 de 3)

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Descripción: Las leyes sobre la herencia y el matrimonio concluyen con una lista de instrucciones para quienes deseen ingresar al Paraíso.

  • Por Aisha Stacey (© 2018 IslamReligion.com)
  • Publicado 21 May 2018
  • Última modificación 21 May 2018
  • Impreso: 10
  • Visto: 2964 (promedio diario: 3)
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Introducción

Este capítulo lleva su nombre por las muchas referencias, a lo largo del mismo, a las mujeres. Contiene 176 versículos y fue revelado en Medina. Cuando los musulmanes emigraron a Medina, dejaron de ser una minoría perseguida. Medina se convirtió en una comunidad musulmana establecida con el Profeta Muhammad (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) como su líder. Se fueron introduciendo leyes a la comunidad incipiente con respecto a las mujeres, el matrimonio, la propiedad y la herencia. También hubo tensiones entre la comunidad musulmana y algunas personas de la Gente del Libro, y todos esos temas están cubiertos aquí.

Aleyas 1 a 10: Instrucciones

Teman a Dios, Quien creó a toda la humanidad de una sola alma (Adán). Teman a Dios en Cuyo Nombre piden favores y exigen derechos. No corten los lazos con aquellos con quienes están relacionados. Den sus derechos a los huérfanos que tengan a su cuidado. No se casen con las huérfanas a fin de tomar sus propiedades y posesiones. Dios les ha permitido casarse con hasta cuatro mujeres que estén lícitamente disponibles para ustedes. Sin embargo, si temen no poder tratar a todas sus esposas con justicia, cásense con solo una. Cuando se casen, asegúrense de dar la dote acordada, pero si su esposa decide renunciar a algo de lo que le es debido, esto puede aceptarse con la consciencia tranquila. No confíen su propiedad a aquellos que no estén en capacidad de cuidarla. Si están a cargo de la propiedad de un menor, devuélvansela en cuanto sea mayor de edad. Sean justos al regresar la propiedad, pues Dios les pedirá cuentas de cada cosa por mínima que sea. A hombres y mujeres les corresponde una parte de lo que dejen sus padres y parientes cercanos. Sean amables y brinden algo a otros familiares, a los huérfanos y necesitados, si están presentes cuando se distribuye la herencia. Los ejecutores y los tutores deben ser justos. Aquellos que tomen la propiedad de forma injusta serán quemados en el Infierno.

Aleyas 11a 14: Herencia

Las instrucciones de Dios en relación a la herencia de tus hijos son que los hombres reciben lo mismo que dos mujeres. Si hay dos hijas, recibe cada una un tercio del patrimonio. Si solo es una hija, recibe la mitad. Si hay hijos, los padres obtienen un sexto del patrimonio cada uno, si no hay niños y los padres son los únicos herederos, entonces un tercio va a la madre. Las deudas tienen prioridad sobre el legado y no se pueden dar legados a aquellos que heredan por ley. Un hombre hereda la mitad del patrimonio de su esposa si no hay hijos, pero si hay un hijo él hereda un cuarto. Las esposas heredarán una cuarta parte del patrimonio de su marido si no tienen hijos; y si los tienen, heredarán un octavo. Si no hay padres ni hijos, un hermano hereda un sexto del patrimonio; pero si hay más de un hermano comparten un tercio. Estas son las normas establecidas por Dios y quienes Lo obedecen a Él y al Profeta Muhammad serán admitidos en jardines por los que fluyen ríos, pero quien desobedece permanecerá en el fuego.

Aleyas 15 a 33: Sobre las mujeres

Si una mujer es culpable de relaciones sexuales ilícitas, debe haber cuatro testigos en su contra. Su castigo es ser confinada a su casa de por vida. Esto fue así hasta que se revelaron nuevas directrices. Deben ser castigados tanto el hombre como la mujer culpable de este delito, pero se les debe dejar tranquilos cuando se arrepientan. El arrepentimiento solo es aceptado para quienes pecan por ignorancia o descuido y luego se arrepienten, y este arrepentimiento es aceptado hasta el momento en que el alma alcanza la garganta al momento de la muerte. No hay arrepentimiento aceptable para quienes persisten en sus pecados y solo se arrepienten cuando enfrentan una muerte segura o mueren incrédulos. Ellos tendrán un castigo doloroso.

Para aquellos que creen, los parientes de un hombre fallecido no tienen derechos de matrimonio ni de ningún otro tipo sobre su viuda. Traten a sus esposas con justicia y no traten de recuperar la dote que les dieron en la boda. Trátenlas con amabilidad, aunque no les guste algo de ellas. Si quieren remplazar a una esposa con otra, no recuperen nada de lo que le hayan dado, aún si es una cantidad grande. Si sus padres han dejado viudas o han divorciado esposas, ustedes no pueden casarse con esas mujeres.

Estas son las mujeres prohibidas para ti en matrimonio: tu madre, hijas y hermanas, tus tías maternas y paternas, tus sobrinas, las mujeres que te hayan amamantado y tus hermanas de leche, tus suegras y tus hermanastras y medias hermanas. También te son prohibidas las esposas de tus hijos, y no puedes casarte con dos hermanas simultáneamente. Toda mujer casada también te está prohibida, pero todas las demás mujeres te son lícitas para matrimonio. Si no tienes los medios para casarte con una mujer libre y creyente, puedes casarte con una esclava que sea creyente. Dale su dote y trátala con justicia y bondad. Si te casas con una esclava y esta comete adulterio, su castigo debe ser la mitad del de una mujer soltera libre. Dios te facilita ver la diferencia entre lo que es lícito y lo que no. Él quiere aligerar tu carga y volverse a ti en misericordia.

No consuman la riqueza de los demás bajo falsas pretensiones y no se maten unos a otros. Eviten los pecados graves, así las faltas menores serán limpiadas. No codicien lo que Dios les ha dado a los demás; en lugar de eso, pidan a Dios por algo de Su generosidad. Hombres y mujeres serán igualmente recompensados por sus obras. Sigan las leyes de la herencia correctamente.

Aleyas 34 a 42: Servir a Dios

Los hombres están a cargo de las mujeres, y las mujeres rectas son obedientes a sus esposos. Si una esposa es desobediente debe ser amonestada, dejada para que duerma sola, y como último recurso se te permite llamarle la atención de forma física,  es decir, advertirle de forma tal que no le quede duda de la gravedad de la situación, sin causarle daños físicos ni mentales. Si ella obedece, no tienes derecho a castigarla. Si existe el temor de que un matrimonio se rompa, obtén ayuda con al arbitraje de ambas familias. Si la pareja desea permanecer unida, Dios encontrará la forma de que eso suceda.

Sirve a Dios, no Le asocies nada ni nadie, sé bueno con tus padres y parientes, con los necesitados y los vecinos, con tus compañeros, con los viajeros en apuros y con los esclavos. Dios no ama a los arrogantes, jactanciosos o mezquinos, ni a quienes alientan a otros a seguir esos comportamientos. Dios tampoco ama a quienes gastan su dinero para presumir, ni a quienes no creen en el Último Día ni a quienes eligen a Satanás por compañía. Dios no daña a nadie. Las buenas obras se incrementan. Los testigos vendrán y aquellos que no creyeron y desobedecieron desearían no haberlo hecho, debido a que nada está oculto de Dios.

 

 

Sura 4, An-Nisá (Las mujeres) (parte 2 de 3)

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Descripción: La segunda parte comienza y finaliza con algunas reglas sobre la oración, e incluye una exposición acerca de aquellos a quienes Dios maldijo, la importancia de obedecer al Profeta Muhammad, y algunas aleyas sobre la emigración.

  • Por AishaStacey (© 2018 IslamReligion.com)
  • Publicado 04 Jun 2018
  • Última modificación 04 Jun 2018
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Aleyas 43 a 57: La oración y los malditos

¡Creyentes! No recen cuando estén intoxicados, esperen hasta que sepan qué están diciendo (este mandato fue seguido más adelante por la total prohibición del alcohol). Del mismo modo, no recen cuando estén en estado de impureza hasta que hayan tomado un baño completo. Si no pueden hallar agua para realizar sus abluciones antes de rezar, entonces usen tierra limpia y froten con ella sus caras y manos. Aquellos a quienes se les dio parte de la Escritura la usaron para desviar, y quieren que hagas lo mismo. Dios conoce bien a tus enemigos. Algunos judíos sacan las palabras de contexto; Dios los ha maldecido.

La Gente del Libro (judíos y cristianos) deberían creer en este Corán, que confirma sus libros. Dios no perdona a quienes asocian a otros con Él, ese es un pecado enorme. Inventar mentiras sobre Dios es un pecado. Aquellos a quienes les fue dada parte de la Escritura, ahora creen en ídolos; Dios los ha maldecido por ello y jamás encontrarán quién los ayude. Ellos no están mejor guiados que los creyentes, Dios los ha rechazado; si se les diera una parte del reino, no la compartirían. Los judíos envidian al Profeta Muhammad (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) y a sus seguidores por lo que Dios les ha otorgado, pero deben recordar que ellos también son de la familia de Abraham, a quien Dios favoreció con el Libro, la sabiduría y un gran reino (es decir, no existe razón válida para que sientan celos, ya que los israelitas y los ismaelitas son la descendencia de Abraham).

El Infierno es suficiente para quemar a quienes se desviaron. Aquellos que no creen en las aleyas serán llevados al Fuego, y quienes creen serán llevados a jardines bajo los cuales fluyen ríos, allí encontrarán cónyuges purificados y una sombra refrescante.

Aleyas 58 a 70: Obedece a Dios y a Su Mensajero

Las excelentes instrucciones de Dios incluyen devolver las cosas que te han sido confiadas y juzgar de manera justa, si se te pide hacerlo. Obedece a Dios, a Su Mensajero y a aquellos que tienen autoridad. Si hay una disputa, remítela a Dios y a Su Mensajero, porque eso es lo mejor y dará el mejor resultado. Algunas personas afirman creer y, sin embargo, quieren recurrir a tiranos injustos para que juzguen. Son hipócritas que se alejan, regresarán tratando de lograr la reconciliación, pero Dios sabe lo que realmente hay en sus corazones. Sin embargo, no los rechaces. debes hablar con ellos, instruirlos y tratar de penetrar en sus corazones.

Deben obedecer a los mensajeros. Cuando se perjudicaron a sí mismos, debieron acudir a ti, Muhammad, así habrían hallado el perdón de Dios. Pero no, ellos no creerán realmente hasta que te hagan juez de sus disputas. Deberían haber hecho lo que se les ordenó que hicieran y habrían obtenido una gran recompensa. Quien obedezca a Dios y a Su Mensajero estará con aquellos a quienes Dios ha otorgado Su favor, esa es la recompensa de Dios.

Aleyas 71 a 87: Cuídense

Tengan cuidado, creyentes. Cuando van a la batalla, vayan en grupos pequeños o todos juntos. Hay personas entre ustedes que se retrasarán para evitar la batalla, pero si ustedes tienen éxito, ellos pretenderán estar arrepentidos. Aquellos que mueren o son victoriosos en la causa de Dios, recibirán una gran recompensa. Luchen por la causa de Dios, rescaten a aquellos que claman la ayuda de Dios. Los que creen luchan por la causa de Dios, y los que no creen se convierten en aliados de Satanás. ¿Han visto a quienes temen a los hombres como deberían temer a Dios? La vida de este mundo es breve y el Más Allá es eterno. La muerte te encontrará sin importar dónde estés. Cuando el bien llega, reconocen a Dios; pero cuando sufren el mal o la pérdida, culpan al Profeta Muhammad. ¿Qué les pasa? Todo proviene de Dios. Si obedecen al Profeta Muhammad, obedecen a Dios.

Dios no te ha enviado, Profeta, para que seas su guardián. Te obedecen cuando están en tu presencia, pero cuando das vuelta complotan contra ti. Dios sabe, así que confía en Él, eso es suficiente.

¿Por qué no piensan en el Corán? Responde a sus preguntas al igual que el Profeta Muhammad podría haberles respondido. Si no fuera por el favor y la misericordia de Dios, todos servirían a Satanás. Entonces, Profeta Muhammad, lucha por la causa de Dios porque solo eres responsable por ti mismo. Insta a los creyentes a luchar, porque Dios puede permitirles a todos vencer a los incrédulos. Quien habla por una buena causa compartirá la recompensa, y quien habla por una mala causa compartirá su carga. Responde a los saludos con su equivalente o algo mejor. Dios mantiene las cuentas de todo.

No existe más Dios que Él, y tú ciertamente serás llamado a rendir cuentas en el Día de la Resurrección.

Aleyas 88 a 100: Sobre la lucha y la emigración

¿Qué les pasa? ¿Por qué están divididos sobre qué hacer con los hipócritas? No pueden guiar a aquellos a quienes Dios ha desviado. Ellos quieren que rechaces tu fe y seas como ellos, así que no tomes amigos de entre ellos hasta que hayan emigrado a Medina por la causa de Dios. Si te atacan, defiéndete. Un creyente no debe matar a otro creyente, a menos que sea un accidente. Y si alguien comete dicho error, debe liberar a un creyente esclavo y ofrecer la respectiva compensación. Quien tiene derecho a la compensación puede renunciar a dicho derecho como acto caritativo. Si no puedes liberar a un creyente esclavo, ayuna durante dos meses consecutivos. El castigo por matar a un creyente con intención es el Infierno. ¡Ten cuidado! No mates a alguien que te ofrece un saludo de paz ni lo llames incrédulo.

Aquellos creyentes que se quedan atrás (excepto los que no pueden pelear) no son iguales a aquellos que luchan por la causa de Dios. A aquellos que luchan se les ofrece un rango mayor, a pesar de que hay una buena posición para todos. Cuando los ángeles toman las almas de aquellos que se han perjudicado a sí mismos, hay algunos que dicen haber sido oprimidos (forzados). Los ángeles les preguntan si la Tierra no era suficientemente grande para que encontraran algún refugio. Su único refugio es el Infierno. En cuanto a aquellos que no pudieron buscarlo por circunstancias más allá de su control, Dios puede perdonarlos, Él es indulgente. Si alguien emigra por el amor de Dios y muere, se le garantiza una gran recompensa.

Aleyas 101 a 104: La oración

Cuando viajan se les permite acortar la oración. Cuando estén en batalla, recen en filas de a una por vez, un grupo protegiendo al otro. Pueden dejar sus armas a un lado cuando llueva mucho o tengas alguna enfermedad, pero tengan cuidado. Después de orar, recuerda a Dios de pie, sentado o acostado de un lado. Cuando estés a salvo, debes restablecer las oraciones regulares. No te debilites, si estás sufriendo también lo está el enemigo, pero puedes esperar la ayuda de Dios y ellos no.

 

 

Sura 4, An-Nisá (Las mujeres) (parte 3 de 3)

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Descripción: Disertación sobre la creencia, la Gente del Libro y sus deseos e injusticias, los hipócritas, y un párrafo final sobre la herencia.

  • Por Aisha Stacey (© 2018 IslamReligion.com)
  • Publicado 28 May 2018
  • Última modificación 03 Jun 2018
  • Impreso: 8
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Aleyas 105 a 126: Los malhechores solo se hacen daño a sí mismos

El Corán ha sido revelado, Muhammad (la paz y las bendiciones de Dios sean contigo), para que puedas juzgar entre las personas de acuerdo a la voluntad de Dios. Dios es Indulgente y Misericordioso, pero no defiendas a aquellos que se engañan a sí mismos. Dios no ama a los traidores ni a los pecadores. Ellos pueden ocultar su verdadero yo a las personas, pero no a Dios. Aquellos que discuten por ellos en esta vida encontrarán que no hay argumento a favor de ellos en el Día de la Resurrección. Cualquiera que desobedece a Dios puede pedir perdón y encontrará que Dios es Misericordioso. Aquellos que pecan solo se dañan a sí mismos; pero quienes pecan y tratan de culpar a los demás, agregan a sus cargas el pecado de difamación.

Cuando un grupo de personas intentó desviar al Profeta Muhammad, Dios lo salvó; ellos no hicieron más que desviarse a sí mismos, fueron incapaces de dañar al Profeta. Dios reveló el Libro y la sabiduría al Profeta Muhammad, lo que le enseñó cosas que no sabía con anterioridad. Ellos hablan en secreto, pero nada bueno proviene de sus charlas secretas, a menos que sean sobre caridad, bondad o reconciliación. Si alguien se opone al Profeta Muhammad después de haber entendido y decidido seguir la guía, será arrastrado al Infierno. Dios no perdona a nadie que Le asocia algo o alguien (si no se arrepiente), pero perdona cualquier pecado menor.

Hay algunas personas que invocan a deidades femeninas, eso no es más que seguir al maldito Satanás, para esas personas no hay escapatoria del Infierno. Aquellos que creen y hacen buenas obras encontrarán su recompensa eterna en jardines por los que fluyen ríos. Es una promesa verdadera. La morada final no será acorde a tus deseos ni acorde a los deseos de la Gente del Libro. Los creyentes que son rectos serán recompensados. No hay nadie mejor que la persona que se somete a Dios y sigue la religión de Abraham, Abraham era uno de los cercanos a Dios. Todo en los cielos y en la Tierra Le pertenece a Dios.

Aleyas 127 a 140: Temor a Dios

Cuando te pregunten (Profeta Muhammad) sobre las mujeres, diles que las normas de Dios en relación a los derechos de ellas están en el Libro (el Corán). Si una mujer teme crueldad o alienación de su marido, debe buscar un compromiso pacífico. Sé justo en tus negocios, Dios te observa. Jamás serás completamente justo entre tus esposas, pero debes tratar de serlo. No ignores a una esposa para que otra sienta que la ignorada no está casada ni divorciada (es decir, en un limbo legal). Si efectúas el divorcio, Dios proveerá para ambas partes.

Todo en los cielos y en la Tierra Le pertenece a Dios, y los creyentes son instruidos para temer a Dios. La Gente del Libro también fue instruida para temer a Dios. Si Dios quisiera, podría destruir a toda la humanidad y remplazarla con otros. Las recompensas en este mundo y el próximo son de Dios, para que Él las distribuya como crea conveniente. Creyentes, defiendan firmemente la justicia y sean testigos veraces, incluso si es contra ustedes mismos o sus parientes. No sigan sus deseos personales.

¡Ustedes que creen, confirmen su fe en Dios, Su mensajero, Su libro y todos los libros anteriormente revelados! Si no creen en Dios, en Sus ángeles, en Sus escrituras, en Sus mensajeros y en el Día Final, entonces se han desviado completamente del curso. Si creen y luego descreen una y otra vez, Dios no los perdonará ni los guiará al camino correcto.

Diles a los hipócritas que hay un castigo doloroso aguardándolos. ¿Se alían con los incrédulos para ganar poder? Todo el poder está con Dios. Si escuchas a personas negando o ridiculizando las revelaciones de Dios, entonces debes abandonar su compañía hasta que la conversación cambie. El Infierno es donde los hipócritas y los incrédulos serán reunidos, y tú no quieres estar entre ellos.

Aleyas 141 a 162: Arrepentirse para evitar un castigo doloroso

Los hipócritas cambian de bando, siempre tratando de aparentar estar cuidando a los creyentes. Incluso tratan de engañar a Dios, pero Él será el Juez. A la hora de la oración son perezosos o presumen. Pasan muy poco tiempo recordando a Dios. No los tomes como amigos ni aliados, estarán en la parte más baja del Infierno. Sin embargo, si se arrepienten, serán creyentes y se les otorgará la poderosa recompensa debida a los creyentes. Dios no castiga a los agradecidos.

No hagas públicos los errores de otros a menos que realmente hayas sido víctima de una injusticia. No insultes a las personas por lo que hicieron en el pasado. Dios es capaz de cobrar la retribución, pero también es el Perdonador. No puedes tomar algunas partes de la guía y rechazar otras, con eso solo conseguirás un castigo humillante. Una recompensa es debida a quienes creen en Dios y en Sus mensajeros, y no hacen distinción entre ninguno de los mensajeros.

La Gente del Libro te pide (Profeta Muhammad) que traigas un libro del cielo para ellos. Fueron aún más duros con Moisés, querían ver a Dios y fueron golpeados por un rayo debido a su maldad. Incluso después de que adoraron al becerro, Dios los perdonó e hizo un pacto con ellos, pero ellos rompieron sus compromisos. Dios selló sus corazones. Calumniaron a María, la madre de Jesús, y se jactan de haber matado a Jesús, pero no lo mataron, Dios lo ascendió.

Debido a su transgresión continua, ciertas cosas les fueron hechas ilícitas a ellos. Quienes de ellos que rechazan la fe tendrán un castigo doloroso. Quienes creen y hacen obras justas tendrán una gran recompensa.

Aleyas 163 a 176: Jesús fue un Mensajero

La revelación le fue enviada a Muhammad y a todos los mensajeros: David recibió los Salmos y Moisés habló directamente con Dios. Sabes de algunos mensajeros y de otros no, pero todos trajeron buenas nuevas y una advertencia.

Puedes elegir creer o no, pero quienes instaron a otros a no creer están sin duda muy desviados. Cree en la verdad por tu propio bien. Gente del Libro, digan la verdad sobre Dios. Jesús fue un Mensajero, abandonen la doctrina de la trinidad porque Dios es solo Uno, Él no necesita un hijo. Jesús y los ángeles jamás desprecian adorar solo a Dios. Aquellos que desdeñan su adoración tendrán un tormento agonizante sin nadie más que Dios para protegerlos. La verdad convincente en la forma del Corán ha llegado hasta ti, aférrate a Dios y Él te mostrará el camino.

Te piden un fallo sobre la herencia de una persona que no tiene descendientes ni ascendientes. En tal caso, una hermana hereda la mitad de los bienes de su hermano, un hermano hereda todo el patrimonio de su hermana. Si hay dos o más hermanas, ellas heredan dos tercios del patrimonio. Esto queda claro para que no cometas errores. Recuerda que Dios lo sabe todo.

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