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La mente (parte 1 de 2)

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Descripción: Exposición de las cualidades básicas de una mente sana, y lo que esta le permitirá hacer a una persona tal como se describe en el Corán. Parte 1, se exponen los primeros cuatro puntos.

  • Por Dr. Jafar Sheikh Idris
  • Publicado 15 Aug 2016
  • Última modificación 15 Aug 2016
  • Impreso: 11
  • Visto: 2803 (promedio diario: 3)
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TheMind1.jpgLa mente y la razón son una parte esencial del pensamiento y la legislación islámica. El uno no puede existir sin la otra. ¿A qué nos referimos exactamente cuando hablamos de la mente? Existen dos clases de razonamiento mental que han sido identificadas.

La primera es el razonamiento intuitivo que incluye: capacidad de comprender, hacer conclusiones racionales, el habla y comportarse con sensatez. La segunda clase de razonamiento se adquiere de nuestro entorno, por ejemplo, las cosas que se nos han enseñado o con las que nos hemos familiarizado.

Discutiré el razonamiento intuitivo, porque es el que Dios nos ha concedido a todos, y es el que nos hace responsables de nuestro comportamiento. Alguien que no posea capacidades mentarles o que las haya perdido, no puede ser plenamente responsable de lo que hace.

A menudo, una persona tendrá una buena mente, pero luego preferirá no utilizarla o limitar su pensamiento lógico cuando se trata de asuntos religiosos y de fe. Esta persona terminará siendo incrédula y tendrá que rendir cuentas por su ignorancia de la religión.

"Nadie podrá creer a menos que Dios se lo permita, y Él dejará en el extravío a quienes no usen su razonamiento". (Corán 10:100)

No es de extrañar que el castigo para aquellos que no creen es equivalente al castigo para aquellos que no entienden.

"A quien Dios quiere guiar le abre el corazón para que acepte el Islam. En cambio, a quien Él quiere extraviar le oprime fuertemente el pecho, como si subiera a un lugar muy elevado. Así es como Dios humilla a quienes se niegan a creer". (Corán 6:125)

Estas dos aleyas señalan que uno no puede purificar su corazón a menos que ponga su mente a trabajar, lo que permite que la fe y la seguridad entren en su corazón.

El Corán se refiere a la mente de diversas maneras, dependiendo de la naturaleza de la tarea con la que se enfrente:

1.    La mente es capaz de entender y procesar el habla.

"¿Acaso pretenden [¡oh, creyentes!] que les crean, siendo que algunos de ellos oían la Palabra de Dios [la Torá] y la alteraban intencionalmente después de haberla comprendido?". (Corán 2:75)

"He descendido el Corán en idioma árabe para que puedan comprender sus significados en su contexto". (Corán 12:2)

La razón por la cual el Corán fue revelado en árabe es para que las mentes de las personas sobre las que descendió fueran capaces de comprender y apreciar sus significados.

2.    La mente es capaz de proyectar pensamientos coherentes y que no causen conflictos.

"¡Oh, Gente del Libro! ¿Por qué se disputan a Abraham, siendo que la Torá y el Evangelio fueron revelados después de él? ¿Es que no razonan?". (Corán 3:65)

Quienes afirman que Abraham era judío o cristiano se contradicen a sí mismos, porque el judaísmo y el cristianismo aparecieron mucho después de la época de Abraham [Ibrahim]. La sura de Al An’am (capítulo 6), aleya 91, también se refiere a los judíos y como se contradijeron a sí mismos: 

"[Algunas personas] No valoraron ni enaltecieron a Dios como Él merece, y dijeron: ‘Dios no ha revelado nada a ningún hombre’. Pregúntales: ‘¿Quién ha revelado el Libro que trajo Moisés como luz y guía para la gente, el cual copian en pergaminos y dan a conocer en parte, pero del que ocultan una gran parte? Se les enseñó allí lo que ni ustedes ni sus padres sabían’. Di: ‘Fue Dios [Quien lo reveló]’. Luego déjalos que sigan jugando con sus palabrerías".

Esta aleya señala que los judíos afirman creer en la profecía de Moisés y en la Torá, luego dicen que Dios no le reveló nada a ningún humano, y estos son pensamientos contradictorios.

3.    La mente es capaz de entender las pruebas y evidencias de la verdad.

"Él es Quien los ha creado [a partir] de un solo ser, y les ha dado un lugar de estancia y otro de destino. Así ha evidenciado los signos para quienes comprenden". (Corán 6:98) 

"Di [oh, Muhammad]: ‘Si Dios no hubiera querido, yo no les habría recitado [el Corán] y no lo hubieran conocido jamás. Viví toda mi vida entre ustedes antes de la revelación. ¿Acaso no van a reflexionar?’". (Corán 10:16)

4.    Los actos deben corresponderse con las palabras. 

"¿Acaso le ordenan a la gente que hagan el bien y se olvidan de hacerlo ustedes mismos, siendo que leen el Libro [la Torá]? ¿Acaso no razonan [bien]?". (Corán 2:44)

Esta aleya reprende a la gente por no animar a los demás a seguir el camino de Dios, pues eso siempre es una virtud. La aleya, sin embargo, señala la contradicción de la gente que da buen consejo, pero no aplica lo que predica. En cualquier caso, el comportamiento de quien da concejo no reduce el valor del consejo, como ocurre con el fumador o el alcohólico que advierte a sus hijos contra los peligros de esos comportamientos. Es mucho mejor que animarlos a adoptar esos hábitos dañinos, y mejor que no darles ningún consejo. Sin embargo, no tiene mucho sentido reconocer el valor del comportarse de cierta forma y animar a otros a hacerlo así, mientras uno actúa del modo opuesto. Por esta razón, el buen Profeta, en la sura de Hud (capítulo 11), aleya 88, dijo:

"Dijo: ‘¡Oh, pueblo mío! Me baso en una prueba evidente de mi Señor, Él me ha proveído un sustento generoso. No iba a prohibir lo que considero lícito para mí mismo. Solo pretendo su bienestar en la medida que pueda, pero mi éxito depende de Dios; a Él me encomiendo y ante Él me arrepiento".

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