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“Soy y siempre seré un musulmán.
Mi religión es el Islam”.
-Malcolm X
Primeros años de Vida
Malcolm X nació como Malcolm Little el 9 de mayo de 1925
en Omaha, Nebraska. Su madre, Louis Norton Little, era un ama de casa ocupada
con ocho niños. Su padre, Earl Little, un Pastor Bautista y un ávido partidario
del líder nacionalista negro Marcus Garvey. Los derechos civiles del activismo
de Earl produjeron amenazas de muerte de la organización de supremacía blanca Black
Legion, forzando a la familia a mudarse dos veces antes de que Malcolm cumpla
cuatro años. Sin importar los esfuerzos de Little por eludir la Legion, en 1929 su hogar en Lansing, Michigan fue incendiado, y dos años más tarde se halló
el cuerpo mutilado de Earl en los caminos del trolley de la ciudad cuando
Malcolm tenía solo seis años. Louise tuvo problemas emocionales unos años
después de la muerte de su marido y fue internada en una institución mental.
Sus hijos fueron separados entre varios hogares sustitutos y orfanatos.
Malcolm era un estudiante muy astuto
y aplicado y se graduó de la escuela primaria con el mejor promedio. Sin
embargo, cuando su profesor favorito le dijo que su sueño de convertirse en abogado
no era nada realista para un negro, Malcolm perdió el interés en la escuela y abandonó
el estudio a los quince años. Aprendiendo en la calle, Malcolm se acostumbró a
convivir con matones, ladrones, traficantes y proxenetas. Condenado por robo a
los veinte, permaneció en prisión hasta los veinte siete. Durante su estadía en
la prisión, intentó educarse a si mismo. Además, durante su periodo en prisión,
aprendió acerca de la Nación del Islam, estudiando las enseñanzas de Elijah
Muhammed. En 1952 salió de prisión como un hombre nuevo.
La ‘Nación el Islam’
Ante su liberación, Malcolm se dirigió
a Detroit, se unió a las actividades diarias de la secta, y fue instruido
directamente por Elijah Muhammad. El compromiso propio de Malcolm ayudó a la construcción
de la organización mundialmente, convirtiéndolo en una figura internacional.
Fue entrevistado en los mejores programas televisivos y por numerosas revistas,
y disertó en todo el país en varias universidades y otros foros. Su poder yacía
en sus palabras, que describían tan vívidamente las luchas de los negros y la
discriminación vivida de parte de los blancos. Cuando un blanco se refería al
hecho de que algunas universidades del sur habían aceptado a negros sin
bayonetas, Malcolm reaccionaba con desdén:
Cuando resbale, el programa anfitrión
saltaba al anzuelo: ¡Ahhh! Si, el Sr. Malcolm X -- ¡no puede negar que hay un
avance para los de su raza!
No puede ser. No puedo andar
sin escuchar a alguien hablar acerca del “¡avance de los derechos civiles!” parecería
que los blancos piensan que los negros deberían estar gritando ¡‘Aleluya’! Durante
cuatrocientos años los blancos clavaron sus cuchillos en las espaldas de los
negros ¡y ahora que los blancos comienzan a desclavarlos unas 6 pulgadas! ¿Se supone que los negros deberían estar agradecidos? Aunque el hombre blanco sacara el
cuchillo, ¡aun dejaría cicatrices!
Aunque las palabras de Malcolm
arden con las injusticias en contra de los negros en América, los igualmente racistas
puntos de vista de la Nación del Islam hicieron que no aceptara la ayuda
sincera de ningún blanco. Por doce años, predicó que el hombre blanco era el
diablo y el Honorable Elijah Muhammad era el mensajero de Dios.
Desafortunadamente, la mayoría de las imágenes de Malcolm hoy en día se enfocan
en este periodo de su vida, aunque la transformación que estaba a punto de
sobrellevar le daría un mensaje completamente diferente, y más que nada
importante a los norteamericanos.
El Cambio al verdadero Islam
El 12 de marzo de 1964,
impulsado por la envidia interna de la Nación del Islam y las revelaciones de la inmortalidad sexual de Elijah Muhammad, Malcolm dejó la Nación del Islam con la
intención de comenzar su propia organización:
Me siento como un hombre que ha
estado dormido y de algún modo actuaba bajo el control de otro. Anteriormente,
actuaba por y bajo la guía de otro, ahora pienso por mi mismo.
Malcolm tenía treinta y ocho
años cuandó dejo la Nación del Islam de Elijah Muhammad. Comentando hechos que
ocurrieron antes de partir, dijo:
En una u otra facultad o universidad,
generalmente en las reuniones informales en las que hablaba, tal vez una docena
de blancos venían a mi después de mi charla, identificándose a si mismos como árabes,
musulmanes del Medio Oriente o del norte de África, que se encontraban de
visita, estudiando, o viviendo en los Estados Unidos. Me dijeron que, no
obstante mis afirmaciones blancas, sentían que era sincero al considerarme a
mi mismo como musulmán, y que sentían que estaba expuesto a lo que ellos
siempre llamaron el verdadero Islam, lo entendería y lo abrazaría.
Automáticamente, como un seguidor de Elijah, me molestaba por cualquier cosa
que decían. Pero en la privacidad de mis propios pensamientos después de varias
de estas experiencias, si me cuestioné a mi mismo: si alguien era sincero al
profesar una religión, ¿por qué debería obstaculizarse la ampliación del
conocimiento de esa religión?
Esos musulmanes ortodoxos que conocí,
uno después del otro, me incitaron a conocer y hablar con el Dr. Mahmoud
Youssef Shawarbi. . . . Luego un día el Dr. Shawarbi y yo fuimos introducidos
por un hombre del periódico. Era un hombre cordial. Me dijo que me había
seguido en la prensa; yo le dije que me habían hablado de él, y hablamos unos
quince o veinte minutos. Los dos teníamos que partir, cuando me dijo algo cuya lógica
nunca pudo salir de mi cabeza. Me dijo: Ningún hombre ha creído perfectamente
hasta que le desea a su hermano lo que desea para si mismo. Un dicho del Profeta
Muhammad, que Dios le de paz.
El Efecto de la Peregrinación
Malcolm continúa hablando
acerca del Hayy:
La peregrinación hacia la Meca,
conocida como el Hayy, es una obligación religiosa que desarrolla cada musulmán
ortodoxo, si puede, al menos una vez en su vida.
El Sagrado Corán lo dice:
“Es una obligación para los hombres
peregrinar a esta Casa si se encuentran en condiciones de hacerlo [físicas y económicas]…
” (Corán 3:97)
“Convoca
a los hombres a realizar la peregrinación; vendrán a ti a pie, o sobre camellos
exhaustos de todo lugar apartado.” (Corán 22:27)
Cada uno de los miles en el
aeropuerto, a punto de partir a Jeddah, se vestía de esta manera. Podrías ser
un rey o un campesino y nadie lo sabría. Por lo tanto, personas poderosas, que
me señalaron discretamente, llevaban puesta la misma ropa que yo. Una vez
vestidos así, todos comenzamos a decir intermitentemente Labbayka!
Allahumma Labbayk! (Aquí estoy ¡Oh Dios! Respondiendo a tu llamado) ¡En el
avión había personas blancas, negras, marrones, rojas y amarillas! Todos
honrando al mismo Dios, todos honrándonos entre nosotros…
Fue allí cuando volví a
apreciar al hombre blanco. Fue la primera vez que comencé a percibir que el
hombre blanco, como solía hacerlo, significa complexión solo secundariamente;
primariamente describía actitudes y acciones. En Norte América, hombre blanco
significaba actitudes específicas y acciones hacia los hombres negros, y todos
los no blancos. Pero en el mundo musulmán, he visto que el hombre blanco era
genuinamente más fraternal que las demás personas. Esa mañana fue el comienzo
de una alteración radical de toda mi perspectiva acerca de los hombres blancos.
Había ciento de miles de
peregrinos, de todo el mundo. Eran de todos colores, desde rubios de ojos
celestes hasta africanos de piel negra. Pero todos participaban en el mismo
ritual emanando un espíritu de unidad y hermandad que mis experiencias en Norte
América me habían llevado a creer que nunca existirían entre los blancos y los
no blancos… Norte América necesita entender el Islam, porque esta es una
religión que borra de su sociedad el problema de la raza. A través de mis
viajes por el mundo musulmán, he conocido, hablado y hasta comido con gente que
en Norte América hubiese sido considerada blanca, pero la actitud blanca no
estaba en su mente debido a la religión del Islam. Nunca antes había visto la
hermandad sincera y verdadera practicada por todos hombres, sin importar su
color.
La Nueva Visión de Norte América de Malcolm
Malcolm continúa:
Cada hora aquí en la Tierra Sagrada me permite tener una mirada más espiritual de lo que sucede en Norte América
entre los negros y los blancos. El negro Norte Americano no puede ser nunca culpado
de sus animosidades raciales, solo reacciona a cuatrocientos años de
consciencia de racismo de los blancos Norte Americanos. Pero como el racismo
lleva a Norte América al camino del suicidio, creo, desde las experiencias
vividas con ellos, que los blancos de las generaciones mas jóvenes, en colegios
y universidades, verán la letra en la pared, y muchos de ellos tomarán el
camino espiritual de la verdad, la única manera que le queda a Norte América
para salvarse del desastre inevitable del racismo.
Creo que Dios ahora le está dando
a la llamada sociedad blanca ‘cristiana’ la última oportunidad de arrepentirse
y reparar los crímenes de explotación y esclavitud de las personas del mundo no
blancas. Es exactamente como cuando Dios le dio al Faraón la oportunidad de
arrepentirse. Pero el Faraón persistió en su negación de brindar justicia a
aquellos oprimidos. Y sabemos, que Dios finalmente destruyó al Faraón.
Nunca olvidaré la cena con el Dr. Azzam. Cuanto más
hablamos, mas ilimitada parece su variedad y reserva de conocimiento. Habló del
linaje racial de los descendientes de Muhammad, que Dios le de paz, el Profeta,
y mostró que eran los dos, negros y blancos. También destacó como el color, y
los problemas de color que existen en el mundo musulmán, existen solo donde, y
al punto en que, el área fue influenciada por la colonización Occidental. Dijo
que si encontraba alguna diferencia basada en la actitud para con el color,
esto directamente reflejaba el grado de influencia de occidente.
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