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A menudo cuando se habla de religión, uno
escucha la afirmación de que nadie posee el derecho de juzgar las creencias del
otro, o que la religión es un asunto privado de cada persona y no podemos decir
si es correcto o no. A lo largo de la historia, las sociedades han basado sus
leyes y éticas en la "verdad absoluta" a la que estiman como
“correcta”, y esto es resultado de un texto exterior considerado como supremo,
o de rasgos de la naturaleza innata de los humanos que hace que vean ciertas
cosas como buenas y otras como malas. Los humanos, en una escala limitada,
pueden ver ciertas cosas como buenas y otras como malas. Por ejemplo, todos
los humanos, en su estado natural sin restricciones de la mente, pensarán que la materia fecal y la orina son asquerosas.
También, ciertos actos, como robar, matar y mentir, son conocidos como malignos,
mientras que la verdad y el honor son actos nobles. Esto es resultado de un
rasgo que fue creado en todos los seres humanos, pero como se mencionará más adelante,
este sentido es limitado.
Si uno dice no tener derecho a
juzgar las creencias o acciones de otros, está, de hecho, contradiciéndose a sí
mismo. Si se le preguntara a muchas de éstas personas si matar niños o el
suicidio es correcto y aceptable, naturalmente contestarían que no lo es. Pero
cuando vemos en ciertas sociedades, como por ejemplo en algunas religiones de
Centro América, el infanticidio era visto como una manera de acercarse a sus
dioses. También hoy, en la religión Hindú, se valora que una esposa se suicide
después de la muerte de su esposo. Si realmente se cree que la religión es
algo individual y que nadie tiene derecho a interferir o juzgar, entonces esto significaría
que matar bebes es algo correcto para aquellos que creen que tiene valor, y que
las personas no tienen derecho a juzgarlos.
Si lleváramos este asunto a un
nivel individual, veríamos que cada persona tiene una percepción individual del
bien y del mal, se basa esta percepción en la religión, la ley, la cultura o la
contemplación individual. Una persona puede creer que es perfectamente
aceptable cometer adulterio mientras que otro puede pensar que no lo es. Una
persona puede creer que esta permitido utilizar narcóticos ya que se trata de
su propio cuerpo, y otros pueden verlo como un crimen. Nadie podrá decir que algo
es correcto o incorrecto, y todas las personas quedarán a su merced para creer
y practicar lo que perciben como “correcto”.
Si fuéramos a implementar esta
creencia en la sociedad, tendríamos una comunidad basada en la anarquía, en
donde las leyes no podrían ser legisladas ni ejecutadas, ya que la ley se basa
en el principio de que ciertas cosas son buenas y otras son malas. Si uno
dijera que todos los seres humanos coinciden en que existen ciertas verdades para
ser utilizadas en la legislación de leyes, esta afirmación sería cierta hasta
cierto límite, como hemos establecido que todos los seres humanos naturalmente
poseen un rasgo para diferenciar el bien del mal en un sentido limitado. Pero,
como ya hemos visto, este rasgo muchas veces se pervierte por factores
psicológicos, religiosos o culturales, ciertos actos que fueron vistos alguna
vez como algo malo e inmoral, más tarde pueden parecer sensatos y aceptables, y
algunas cosas que no concuerdan con la naturaleza humana, son vistas como
claves para la salvación. Esto se puede observar claramente en las sociedades
democráticas que basan sus leyes en la mayoría. Vemos que muchas cosas que
eran consideradas absurdas o inmorales, son ahora socialmente aceptables, a tal
punto que si uno sostiene una opinión diferente con respecto al asunto, es
marginado.
Por este motivo, los seres humanos
no pueden decidir y legislar qué es correcto y qué lo incorrecto. Hasta en
sociedades de la misma religión que han instituido la separación de la religión
del estado, aunque coinciden con los temas religiosos, difieren en gran medida
con respecto a lo que es considerado correcto e incorrecto en sus sociedades. Lo
que se considera como edad legal para el consentimiento del sexo en Francia, es
considerado violación en Norte América. Mientras que el aborto es legal en un
país, es un crimen en otro, y cuando la homosexualidad es vista como un modo de
vida válido en una sociedad, se ve como un grave pecado en otra.
Por lo tanto, si decimos ahora que
la verdad es absoluta y única, y que no es relativa a cada individuo y
sociedad, la próxima pregunta sería ¿Cuáles son las morales que hacen al
manifiesto verdadero y quien las decide? ¿Cuáles son las leyes que deberían
ser implementadas en la sociedad? ¿Deberían ser decididas por abogados y
jueces que han alcanzado un nivel de "iluminación legal", políticos
que generalmente toman decisiones para su propio beneficio o el beneficio de
los de su propio país, o filósofos que han llegado a conocer las verdades
universales a través de su contemplación? Como hemos visto anteriormente, los seres
humanos no pueden tomar sus propias decisiones respecto a lo aceptable y lo
inaceptable, por miedo a que los resultados sean catastróficos, como se ve hoy
en día en muchas sociedades. Por lo tanto, el único que tiene el derecho de
legislar el bien y el mal, es Él que nos ha creado y sabe que es lo mejor para
nosotros; Dios el Todopoderoso. Es Dios quien creó el mundo y es Dios quien estableció
la justicia. Es Dios quien es perfecto, y es Dios quien no posee ninguna falta
en absoluto.
La mayoría de nuestras discusiones
han tratado con temas de creencia y fe que tratan con la moralidad y buenas
obras, pero lo que es aún mas importante son aquellas creencias que tratan de
Dios, y esto será discutido en el siguiente artículo.
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