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Mi búsqueda por una religión comenzó
en el colegio secundario cuando tenía 15 o 16 años. Estaba involucrada con un
grupo de gente no muy buena a la que consideraba mi grupo de amigos, pero al
tiempo me di cuenta de que no lo eran. Vi la dirección a la cual apuntaba sus
vidas, y no era buena. No quería que estas personas afectaran mi futuro,
entonces me distancié completamente de ellos. Fue difícil al comienzo porque
estaba sola sin amigos. Comencé a buscar algo a lo cual asociarme y para basar
mi vida en eso… algo que nadie pueda utilizar para destruir mi futuro.
Naturalmente, comencé a buscar a Dios. Sin embargo, darse cuenta quien es Dios,
cual es la verdad y cual no, no es algo fácil. ¡¿Cuál era la verdad entonces?!
Esta era mi pregunta principal cuando comencé mi búsqueda en la religión.
En mi propia familia, hubo
muchos cambios de religión. Mi familia tiene judíos y algunos cristianos, y
ahora, Alhumdulilah (toda alabanza se debe a Dios) también musulmanes.
Cuando mi madre y mi padre se
casaron, sintieron la necesidad de decidir en que fe criar a sus niños. Como la
iglesia católica era realmente la única opción para ellos (nuestro pueblo tenia
solo 600 habitantes) los dos se convirtieron al catolicismo y nos criaron a mi
y a mi hermana como católicos. Volviendo a las historias de conversión de mi
propia familia, parecen ser todas conversiones por conveniencia. No creo que
realmente hayan buscado a Dios, sino una manipulación de la religión como medio
para llegar a un fin. Incluso después de todos estos cambios en el pasado, la
religión nunca fue de extremada importancia para mi familia. En todo caso, la
nuestra era la familia que se ve en la iglesia en las navidades y en las
pascuas. Siempre sentí que la religión iba separada de mi vida, 6 días de la
semana o vida y un día a la semana para la iglesia, en raras ocasiones cuando
iba. En otras palabras, no era consciente de Dios o de cómo vivir de acuerdo a
Sus enseñanzas en el día a día.
No aceptaba algunas prácticas católicas
que incluyen:
1) Confesiones a un cura: Pensaba ¿Por qué no confesarme
directamente con Dios en lugar de hacerlo por el intermedio de un hombre?
2) El “Perfecto” Papa. ¿Cómo un simple hombre, ni siquiera un
profeta, puede ser perfecto?
3) La adoración de los santos. ¿No es esto una violación del
primer mandamiento? Incluso después de 14 años de asistencia obligatoria a la
escuela de catequesis dominical, las respuestas que recibí a estas preguntas y
otras fueron: “Solo tienes que tener fe” ¡¿Tendría que tener fe porque alguien
me lo dice?! Pensé que la fe se basaba en la verdad y las respuestas necesitan lógica,
me interesaba encontrar alguna.
No quería la verdad de mis
padres, o amigos, o nadie más. Quería la verdad de Dios. Quería cada idea que
yo suponía verdadera, sentirla completamente, con el corazón y el alma. Decidí
que si iba a encontrar todas las respuestas a mis preguntas, debía buscarlas
objetivamente, y comencé a leer…
Decidí que el cristianismo no
era una religión para mí. No tenía nada personal contra los cristianos, pero
encontraba que la religión misma contenía muchas inconsistencias, especialmente
cuando leía la Biblia. En la Biblia, las inconsistencias con las que me
encontraba y las cosas que no tenían sentido eran tantas que sentía vergüenza
de no haberlas cuestionado antes.
Como algunos miembros de mi
familia eran judíos, comencé a investigar acerca del judaísmo. Pensé que la
respuesta podría estar allí. Por lo tanto, por un año investigue el judaísmo,
¡una investigación PROFUNDA! Todos los días intentaba leer y aprender algo
(¡todavía se acerca de las leyes judías Kosher!). Fui a la biblioteca y mire
cada libro sobre el judaísmo por un periodo de dos meses. En Internet, fui a la
sinagoga, hablé con otros judíos de ciudades cercanas y leí la Tora y el
Talmud. ¡Incluso uno de mis amigos judíos vino a visitarme desde Israel! Creí
que tal vez había encontrado lo que buscaba. Sin embargo, el día que se suponía
que iría a la sinagoga para encontrarme con el rabino para posiblemente hacer
oficial mi conversión, me arrepentí. Honestamente no se que fue lo que me
detuvo, pero me detuve cuando estaba a punto de salir. Sentí que estaba en uno
de esos sueños donde intentas correr pero todo se mueve lentamente. Sabía que
el rabino estaba allí esperándome, pero ni siquiera llamé para decir que no
iba. El rabino tampoco me llamó. Algo faltaba…
Después de darme cuenta de que el judaísmo no
era la respuesta, pensé (también después de tanta presión de mis padres) en
darle al cristianismo otra oportunidad. Tenía, como dije anteriormente, cierta
experiencia en los detalles de mis años de catequesis, pero estaba más
preocupada en encontrar la verdad detrás de los detalles. ¿Cual era la belleza
de todo eso, cual era la seguridad de ello y como podría aceptarlo lógicamente?
Sabía que si iba a considerar el cristianismo seriamente, el catolicismo se
encontraba afuera. Fui a cada iglesia cristiana de mi pueblo, luterana,
pentecostal, mormona, e iglesias no sectarias. No encontré lo que buscaba,
¡respuestas! No eran las personas las que me alejaban; eran las discrepancias
entre las denominaciones las que me molestaban. Sabía que alguna tenía que ser
correcta, entonces, ¿Cómo podría elegir la denominación “correcta”? en mi
estimación era imposible e injusto que un Dios Compasivo y Piadoso dejara para
la humanidad esa decisión tan difícil. Estaba perdida…
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