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Los cristianos y los musulmanes concuerdan
en que Dios es Todopoderoso y Omnisapiente. Los evangelios demuestran que Jesús
no era todopoderoso ni lo sabía todo, ya que tenía ciertas limitaciones.
Marcos nos cuenta en su evangelio que Jesús
no podía realizar ningún obra grandiosa en su pueblo a excepción de algunas
pocas cosas: “En efecto, no pudo hacer allí ningún milagro, excepto sanar a
unos pocos enfermos al imponerles las manos” (Marcos 6:5). Marcos también
nos dice que cuando Jesús trató de sanar a un hombre ciego, el hombre no fue
sanado en el primer intento y Jesús tuvo que intentarlo una segunda vez (ver Marcos
8:22-26).
Por lo tanto, aunque sentimos mucho amor y
respeto por Jesús, necesitamos comprender que no es el Dios Todopoderoso.
El evangelio de Marcos también revela que Jesús
tenía limitaciones en su conocimiento. En Marcos 13:32 Jesús declara que él mismo
no sabía cuándo sería el Último Día, sino que sólo el Padre lo sabe (ver también
Mateo 24:36).
Por lo tanto, Jesús no pudo haber sido el
Dios Omnisapiente. Algunos dirán que Jesús sabía cuándo sería el Último Día,
pero decidió no decirlo; sin embargo eso complicaría aún más el asunto. Jesús pudo
haber dicho que lo sabía pero no deseaba decirlo; en cambio, él dijo que no lo
sabía. Por lo tanto, debemos creerle a él, pues Jesús no mentía en lo más
mínimo.
El evangelio de Lucas también revela que Jesús
tenía conocimientos limitados. Lucas dice que Jesús aumentó su conocimiento (Lucas
2:52). En Hebreos 5:8 también leemos que Jesús aprendió la obediencia. Pero el conocimiento y la sabiduría de Dios es siempre perfecta y Dios no aprende
cosas nuevas. Él sabe todo siempre. Entonces, si Jesús aprendió algo nuevo, eso
prueba que no sabía todo antes de eso, por lo tanto no era Dios.
Otro ejemplo del limitado conocimiento de Jesús
es el episodio de la higuera mencionado en los evangelios. Marcos nos dice lo
siguiente: “Al día siguiente, cuando salían de Betania, Jesús tuvo hambre.13
Viendo a lo lejos una higuera que tenía hojas, fue a ver si hallaba algún
fruto. Cuando llegó a ella sólo encontró hojas, porque no era tiempo de higos”.
(Marcos 11:12-13)
Estos versos demuestran que el
conocimiento de Jesús era limitado en dos sentidos. Primero, él no sabía que el
árbol no tenía frutos hasta que llegó a él. Segundo, no sabía que todavía no
era temporada de higos.
¿Pudo haberse convertido en Dios más tarde?
¡No! Porque hay un solo Dios, y Él es Dios desde siempre y para siempre (ver Salmos
90:2).
Algunos pueden decir que Jesús era Dios
pero tomó la forma de un siervo y por eso tenía limitaciones. Bien, eso significaría
que Dios cambió. Pero Dios no cambia. Dios dice eso en Malaquías 3:6.
Jesús nunca fue Dios, y nunca lo será. En la Biblia Dios
declara: “… Antes de Mí no hubo ningún otro dios, ni habrá ninguno después
de Mí”. (Isaías 43:10)
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