|
Jesús realizó muchos actos milagrosos, y
sin lugar a dudas dijo muchas cosas maravillosas acerca de sí mismo. Algunas
personas utilizan lo que dijo e hizo como una prueba de que él era Dios. Pero
sus discípulos originales, quienes vivieron y caminaron con él y fueron
testigos oculares de lo que hizo y dijo, nunca llegaron a esta conclusión.
Los Hechos de los Apóstoles en la
Biblia detallan la actividad de los discípulos a lo largo de un periodo de 30
años después de que Jesús fue ascendido al cielo. Durante ese periodo nunca se
refirieron a Jesús como Dios. Ellos continuaron y consistentemente utilizaron el
título de “Dios” para referirse a alguien diferente a Jesús.
Pedro se puso de pie con los once discípulos
y se dirigió al público diciendo:
“Pueblo de Israel, escuchen esto:
Jesús de Nazaret fue un hombre acreditado por Dios ante ustedes con milagros, señales
y prodigios, los cuales realizó Dios entre ustedes por medio de él, como bien
lo saben”. (Hechos 2:22)
Fue Dios, por lo tanto, quien realizó
estos milagros a través de Jesús para convencer a las personas de que Jesús había
sido enviado por Él. Pedro no veía los milagros como una prueba de que Jesús
era Dios.
De hecho, la manera en que Pedro se
refiere a Dios y a Jesús deja claro que Jesús no es Dios, ya que él siempre diferencia
entre ambos. Observemos las siguientes referencias como ejemplo:
“A este Jesús, Dios lo resucitó…” (Hechos
2:32)
“Por tanto, sépalo bien todo Israel
que a este Jesús, a quien ustedes crucificaron, Dios lo ha hecho Señor y Cristo”.
(Hechos 2:36)
En los dos pasajes, el título Dios se
aparta de Jesús. Entonces, ¿por qué él hizo esto si Jesús era Dios?
Para Pedro Jesús era un siervo de Dios. Pedro
dijo:
“Cuando Dios resucitó a Su siervo…” (Hechos 3:26)
El título de siervo se refiere a Jesús.
Esto queda claro en un pasaje anterior donde Pedro declara:
“El Dios de Abraham, de Isaac y de
Jacob, el Dios de nuestros antepasados, ha glorificado a Su siervo Jesús…” (Hechos
3:13)
Pedro debió haber sabido que Abraham,
Isaac y Jacobo nunca hablaron de un Dios trino. Siempre hablaron de Dios como
el único Dios. Aquí, como en Mateo 12:18, Jesús es el siervo de Dios. Mateo nos
cuenta que Jesús era el mismo siervo de Dios del cual se hablaba en Isaías
42:1. Por lo tanto, de acuerdo con Mateo y Pedro, Jesús no es Dios, sino el siervo
de Dios. El Antiguo Testamento repetidas veces dice que hay un único Dios (ver Isaías
45:5).
Todos los discípulos de Jesús sostenían
este punto de vista. En Hechos 4:24 se nos dice que los creyentes le rezaban a
Dios diciendo:
“…alzaron unánimes la voz en oración a Dios: ‘Soberano
Señor, creador del cielo y de la tierra, del mar y de todo lo que hay en ellos’”.
Está claro que a quien le estaban rezando
no era Jesús, porque dos versos más adelante, se refieren a Jesús como:
“…tu santo siervo Jesús, a quien ungiste”. (Hechos
4:27)
Si Jesús era Dios, sus discípulos lo
hubiesen dicho claramente. En cambio, seguían predicando que Jesús era el
Cristo de Dios. En Hechos 5:42 dice:
“Y día tras día, en el templo y de casa en casa, no
dejaban de enseñar y anunciar las buenas nuevas de que Jesús es el Cristo”.
La palabra griega “Cristo” es un título
humano. Significa “Ungido”. Si Jesús fuese Dios, ¿por qué los discípulos se
refieren continuamente a él con títulos humanos como “siervo” y “Cristo” de
Dios, y utilizan consistentemente el título de Dios para aquel que elevó a Jesús?
¿Acaso temían a los hombres? ¡No! Ellos predicaban abiertamente la verdad sin miedo
ni a la prisión ni a la muerte. Cuando se enfrentaron con la oposición de las
autoridades, Pedro declaró:
“¡Es necesario obedecer a Dios antes que a los
hombres! El Dios de nuestros antepasados resucitó a Jesús…” (Hechos 5:29-30)
¿Acaso estaban sin el Espíritu Santo? ¡No
es así! El Espíritu Santo los apoyaba (ver Hechos 2:3, 4:8 y 5:32). Ellos simplemente
estaban enseñando lo que habían aprendido de Jesús: que Jesús no era Dios, sino
que era Su Siervo y Su Cristo.
El Corán confirma que Jesús era el Mesías (Cristo) y que
era siervo de Dios (ver el Sagrado Corán 3:45 y 19:30).
|