“…hermanos musulmanes, cuyos ojos eran del más profundo de
los azules, cuyo pelo era el más rubio, y cuya piel era la más blanca…”
Entre los miembros anteriores de la “Nación del Islam”
que reconocieron el racismo en contra de los blancos como una tontería y se
convirtieron verdaderamente al Islam tenemos a Malcolm X y al campeón mundial
de pesos pesados, Muhammad ‘Ali. Ambos se expresaron acerca del asunto:
“[La peregrinación a La Meca] es una experiencia inspiradora.
Ver a la gente de diferentes colores, razas y nacionalidades; reyes, líderes de
Estado, gente común, proveniente de los países más pobres, todos vestidos de la
misma forma, con dos simples piezas de tela blanca, rezando a Dios sin ningún
sentido de orgullo ni inferioridad. Fue una manifestación viva del concepto de
igualdad en el Islam”. (Cassius Clay, más conocido como Muhammad ‘Alí).
“Durante los últimos once años en el mundo islámico, he
comido del mismo plato, bebido del mismo vaso, dormido en la misma cama, mientras
rezábamos al mismo Dios con nuestros hermanos musulmanes, cuyos ojos eran del
más profundo de los azules, cuyo pelo era el más rubio, y cuya piel era la más
blanca. Y en las palabras y acciones de los musulmanes “blancos”, sentí la
misma sinceridad que siento entre los negros africanos de Nigeria, Sudán o
Ghana”.
“Verdaderamente somos todos iguales, porque su creencia
en un solo Dios ha removido lo ‘blanco’ de sus mentes, de su comportamiento y
actitud”.
“Esta religión reconoce a todos los hombres como
hermanos. Acepta a todos los seres humanos como iguales ante Dios, y como
miembros en la gran familia de la humanidad. Yo rechazo totalmente la filosofía
racista de Elijah Muhammad, que él ha etiquetado como ‘Islam’ sólo para engañar
y extraviar a la gente desprevenida, como él solía engañarme y extraviarme. Pero yo me culpo sólo a mí mismo y
a nadie más por lo tonto que fui, y por el daño que mi estupidez evangelizadora
le ha hecho a otros en nombre de él”. (Malcolm X).
¿Hacia dónde va la “Nación del Islam”?
La filosofía de vida adoptada por la Nación del Islam
puede ser muy loable, sin embargo, no podemos negar el hecho de que, a pesar de
poseer algunos elementos del Islam, la teología e ideología de la organización
no son para nada islámicas, sino su antítesis. Pero existen algunas señales de
que eso puede cambiar para mejor.
A la muerte de Elijah Muhammad en 1976, su hijo Wallace
D. Muhammad (conocido como el Imam Warrit Ud-Dín Mohammad) asumió el liderazgo
de la Nación del Islam, rebautizada como Muslim American Society
(Sociedad Musulmana Americana) e intentó conducirla hacia la ortodoxia
islámica. Después de tres años un enfadado Louis Farrakhan rompió con ellos y
refundó la “Nación del Islam” en línea con las enseñanzas de Elijah Muhammad.
Pero en Febrero de este año, Farrakhan, recobrado de una seria batalla contra
el cáncer que puede haberle dado una causa para reflexionar, compartió una
plataforma con Wallace y dio un paso importante hacia el verdadero Islam al
declarar:
“Dios envió al Profeta Muhammad con la revelación final
para este mundo… no hay ningún profeta después de él, y ningún libro revelado después
del Corán”.
Tengamos entonces la esperanza de que otras afirmaciones
de una sensatez similar acerca de Dios y las razas humanas estén por llegar.
Miremos hacia el futuro y esperemos el día en que Louis Farrakhan y su “Nación
del Islam” sigan el ejemplo de su predecesor, Malcolm X, quien eventualmente
transitó desde la “Nación del Islam” hasta que encontró el verdadero Islam, y
afirmó:
“Yo declaro enfáticamente que no estoy más en el
bolsillo de Elijah Muhammad, y no tengo intención de remplazarlo por el
bolsillo de otro. Soy un musulmán en el sentido más ortodoxo del término; mi
religión es el Islam, como fue creído y practicado por los musulmanes en la
Ciudad Santa de La Meca”.
Alabado sea Dios.
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