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La Sunnah, de acuerdo con los eruditos
del Hadiz, es todo aquello que ha sido relatado del Mensajero, que Dios exalte
su mención, de sus declaraciones, acciones, aprobaciones tácitas, personalidad,
descripción física o su biografía. No importa si la información relatada se
refiere a algo anterior a su misión profética o a algo posterior a ella.
Explicación de esta definición:
Las declaraciones del Profeta incluyen
todo lo que el Profeta dijo, por varias razones y en diferentes ocasiones. Por
ejemplo, él dijo:
“Las acciones dependen de las
intenciones, y cada personas obtendrá acorde a lo que se propuso”.
Las acciones del Profeta incluyen todo
lo que él hizo y que nos fue relatado por sus Compañeros. Esto incluye cómo él
hacía las abluciones, cómo hacía sus oraciones y cómo hizo la peregrinación.
Las aprobaciones tácitas del Profeta
incluyen todo lo que sus Compañeros dijeron o hicieron, hacia lo cual él mostró
su aprobación o al menos no objetó. Todo lo que tuvo la aprobación tácita del
Profeta es tan válido como cualquier cosa que él mismo dijo o hizo.
Un ejemplo de esto es la aprobación que
fue dada a los Compañeros cuando ellos usaron su criterio para decidir cuándo
orar durante la campaña de Bani Quraydhah. El Mensajero de Dios les dijo:
“Ninguno de ustedes debe hacer sus
oraciones de la tarde hasta que lleguen a Bani Quraydhah”.
Los Compañeros no llegaron a Bani Quraydhah
sino hasta después de la puesta del sol. Algunos de ellos tomaron las palabras
de Profeta de manera literal y pospusieron la oración de la tarde, diciendo:
“No vamos a orar hasta cuando lleguemos allá”. Otros entendieron que el Profeta
estaba sólo indicándoles que debían apresurarse en su viaje; por lo tanto, se
detuvieron y realizaron la oración de la tarde en su tiempo.
El Profeta supo acerca de lo que los
dos grupos habían decidido, pero no criticó a ninguno de los dos.
En lo que tiene que ver con la
personalidad del Profeta, esto incluiría la siguiente declaración de Aishah (que
Dios esté complacido con ella):
“El Mensajero de Dios nunca era
indecente o vulgar ni gritaba en el mercado. Nunca respondía al abuso de los
otros con abusos de su parte. En lugar de eso, era tolerante y perdonador”.
La descripción física del Profeta se encuentra
en declaraciones como la que es relatada por Anas (que Dios esté complacido con
él):
“El Mensajero de Dios no era ni
muy alto ni era bajo. No era ni excesivamente blanco ni negro. Su pelo no era
ni excesivamente rizado ni liso”.
La relación entre la Sunnah y la Revelación
La Sunnah es revelación de Dios a Su
Profeta, que Dios exalte su mención. Dios dice en el Corán:
“…y [recordad] el Libro [el Corán] y la sabiduría
[la tradición profética] que os reveló para exhortaros con ello…” (Corán 2:231)
La Sabiduría se refiere a la Sunnah. El
gran jurista Ash-Shafi’i dijo: “Dios menciona el Libro, el cual es el Corán. He
oído de la gente que yo considero autoridades en el Corán que la Sabiduría es
la Sunnah del Mensajero de Dios, que la misericordia y las bendiciones de Dios sean
con él”. Dios dice:
“En verdad, Dios le confirió un gran
favor a los creyentes cuando les envío a su Mensajero de entre ellos mismos,
recitándoles Sus señales y purificándolos, instruyéndolos en el Libro y la
Sabiduría”.
Es claro de los versículos precedentes
que Dios reveló a Su Profeta tanto el Corán como la Sunnah, y que Él le ordenó
transmitir ambos a la gente. El Hadiz profético también atestigua sobre el
hecho de que la Sunnah es revelación. Es relatado por Mak-hul que el Mensajero
de Dios dijo:
“Dios me dio el Corán y algo
similar de la Sabiduría”.
Al-Miqdam b. Ma’di Karab relata que el
Mensajero de Dios dijo:
“Me ha sido dado el Libro y con él
algo similar”.
Hisan b. Atiyyah relata que Gabriel solía
bajar ante el Profeta con la Sunnah, justo como lo hacía con el Corán.
Una opinión del Profeta no era
simplemente sus propios pensamientos o sus deliberaciones sobre una materia;
era lo que Dios le revelaba. De esta forma, el Profeta era diferente a otras
personas. Él estaba apoyado por la revelación. Cuando él ejercía su propio
razonamiento y estaba en lo correcto, Dios se lo confirmaba; y si alguna vez
cometía un error, Dios lo corregía y lo guiaba hacia la verdad.
Por esta razón, es relatado que el
Califa Umar dijo desde el púlpito: “¡Oh pueblo! Las opiniones del Mensajero de
Dios eran correctas sólo debido a que Dios se las revelaba. Con respecto a
nuestras opiniones, ella no son nada sino pensamientos y conjeturas”.
La revelación que el Profeta recibía
era de dos tipos:
A. Revelación Informativa: Dios le informaría acerca de algo por medio de la revelación en una
forma u otra, como es mencionado en el siguiente versículo coránico:
“Dios no habla con los Mensajeros
directamente, sino que lo hace detrás de un velo [como lo hizo con Moisés] o
enviando un mensajero [el ángel Gabriel] para transmitirle por Su voluntad lo
que Él quiera de la revelación o mediante inspiraciones divinas; porque es
Sublime, Sabio”. (Corán 42:51)
Aishah relató que al-Hariz b. Hisham le
preguntó al Profeta cómo le llegaba la revelación, y el Profeta le respondió:
“Algunas veces, el ángel viene a
mí como el tañido de una campana, y esto es lo más difícil para mí. Ello pesa
sobre mí y yo memorizo lo que él dice. Y algunas veces el ángel viene a mí en
la forma de un hombre y me habla y yo memorizo lo que él dice”.
Aishah dijo:
“Yo lo he visto cuando la
revelación le venía en un día extremadamente frío. Cuando terminaba, su ceño
estaba lleno de sudoración”.
Algunas veces, él era preguntado acerca
de algo, y permanecía en silencio hasta que la revelación le llegaba. Por
ejemplo, los paganos de La Meca le preguntaron acerca del alma, pero el Profeta
permaneció en silencio hasta cuando Dios le reveló:
“Te preguntan acerca del espíritu. Diles: El
espíritu es una de las creaciones de Dios, de las que sólo Él tiene
conocimiento. Y no se os ha permitido acceder sino a una parte del inmenso
conocimiento de Dios”. (Corán 17:85)
También, le fue preguntado acerca de
cómo debía ser dividida la herencia, pero él no contestó hasta cuando Dios le
reveló:
“Dios dictamina respecto a [la herencia de]
vuestros hijos…” (Corán 4:11)
B. Revelación afirmativa: Aquí es donde el Profeta ejercitaba su propio juicio acerca de un
asunto. Si su opinión era correcta, la revelación vendría confirmándola; y si
era incorrecta, la revelación vendría para corregirla, haciéndola justo como
cualquier otra revelación informativa. La única diferencia aquí es que la
revelación venía como el resultado de una acción que el Profeta había hecho
primero por su propia cuenta.
En tales instancias, el Profeta era
dejado para que usara su propio criterio sobre un asunto. Si él escogía lo que
era correcto, entonces Dios confirmaba su elección a través de la revelación.
Si él escogía mal, Dios le corregía para proteger la integridad de la fe. Dios
nunca permitiría que Su Mensajero transmitiera un error a la gente, debido a
que esto causaría que sus seguidores cayeran en error también. Esto
contravendría la sabiduría detrás de enviar Mensajeros, la cual es que la gente
de allí en adelante no tendría excusa ante Dios. De esta forma, el Mensajero
era protegido de caer en un error, pues si él alguna vez erraba, la revelación
vendría a corregirlo.
Los Compañeros del Profeta sabían que
la aprobación tácita del Profeta era de hecho la aprobación de Dios; debido a
que si ellos hubieran alguna vez hecho algo en contra del Islam durante el
tiempo de vida del Profeta, la revelación hubiera descendido condenando lo que
ellos estaban haciendo.
Yabir dijo: “Nosotros solíamos practicar
el coitus interruptus
mientras el Mensajero de Dios estaba vivo”. Sufian, uno de los narradores de
este Hadiz, comentó: “Si algo como esto fuera prohibido, el Corán lo hubiera
prohibido”.
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