Balance entre lo individual y la Sociedad
Otra característica única del
Islam es que establece un balance entre el individualismo y el colectivismo. Cree
en la personalidad individual del hombre y acerca a todos a Dios. El Profeta,
que las piedades y bendiciones de Dios estén con el, dijo:
“Cada uno de ustedes es un
guardián, y es responsable de lo que custodia. El gobernante es guardián de su
pueblo y responsable de ellos; un esposo es guardián de su familia y
responsable de ella; una mujer es la guardiana del hogar y responsable de él…”.
He
escuchado eso del mensajero de Dios y creo que también dijo: “Un hombre es el guardián de la propiedad de su padre y responsable
de ella, por lo tanto todos ustedes son responsables de las cosas que estén
bajo su poder”. (Sahih Al-Bujari, Sahih Muslim)
El Islam garantiza los derechos
fundamentales del individuo y no permite que nadie interfiera con ellos. Hace
al adecuado desarrollo de la personalidad del hombre uno de los principales
objetivos de la política educacional. No se adhiere al punto de vista de que
el hombre debe perder su individualidad en la sociedad o en el estado.
En el Islam, todos los hombres
son iguales, sin importar el color, el idioma, la etnia o nacionalidad. Se
llama a si mismo como consciencia de la humanidad y hace desaparecer todas las
falsas barreras de la raza, estatus, y riqueza. No puede negar el hecho de
que tales barreras han existido siempre y continúan existiendo hoy en día en la
reconocida era progresista. El Islam remueve todos los impedimentos y proclama
el ideal de la humanidad siendo una familia de Dios.
El Islam es internacional en su
perspectiva y punto de vista y no admite barreras y distinciones basadas en el
color, clan, sangre o territorio, como era el caso antes de la llegada de
Muhammad. Desafortunadamente, estos prejuicios continúan existiendo de
diferentes maneras incluso en la edad moderna. El Islam pretende unir la raza
humana entera bajo un solo estandarte. Para un mundo roto por las rivalidades
nacionales y los fraudes, representa un mensaje de vida y esperanza y un
glorioso futuro.
El historiador A. J. Toynbee
ha desarrollado algunas interesantes observaciones al respecto. En su libro ‘Civilization
on Trial’, escribe: “Existen dos Fuentes visibles de peligro (una psicológica
y otra material) en las presentes relaciones de este proletariado cosmopolita,
i.e., (humanidad occidentalizada) con el elemento dominante en nuestra moderna
sociedad occidental son las distinciones de raza y el alcohol; y en la lucha
con cada uno de estos demonios el espíritu islámico ofrece un servicio que
podría probar, si fuese aceptado, ser un valor moral y social.
La extinción de la consciencia
de raza entre los musulmanes es uno de los mayores logros del Islam, y en el
mundo con temporáneo existe, como suele suceder, una necesidad urgente de propagación
de esta virtud islámica… es imaginable que el espíritu del Islam sea la
consolidación a tiempo que decide este asunto a favor de la tolerancia y la
paz.
Con respecto al mal del
alcohol, es como si fuese peor entre las poblaciones primitivas de las regiones
tropicales que han sido abiertas a la compañía occidental. El hecho es que
incluso las medidas preventivas dignas de una estadística impuesta por una
autoridad externa son incapaces de librar una comunidad de un vicio social a
menos que el deseo de liberación y la voluntad de llevar este deseo a una acción
voluntaria propia sean despertadas en los corazones de las personas involucradas. Los administradores occidentales, y en alguna medida los de origen anglo-sajón,
son espiritualmente aislados de sus actos ‘nativos’ por la barrera física de
color que su consciencia de raza impone; la conversión de las almas de los
nativos es una tarea a la cual su competencia no puede esperar que se extienda;
y es en esta instancia donde el Islam puede interpretar un papel importante.
En estos recientes y rápidamente
‘abiertos’ territorios, la civilización occidental ha producido un pleno económico
y político y, en el mismo aliento, un vacío social y espiritual.
Aquí, entonces, en el primer
plano del futuro, podemos remarcar dos influencias valiosas que el Islam puede
ejercer en el proletariado cosmopolita de la sociedad occidental que ha
moldeado su red alrededor del mundo y ha abrazado la humanidad entera; mientras
que en el futuro distante podemos especular con las posibles contribuciones del
Islam en algunas manifestaciones de la religión”.
Permanencia y Cambio
Los elementos de permanencia y
cambio coexisten en la sociedad y cultura humana y están destinados a continuar
de eso modo. Las diferentes ideologías y sistemas culturales han errado en
apoyarse sobre uno u otro de estos resultados de las ecuaciones. Demasiado
énfasis en la permanencia hace que el sistema sea rígido y le roba flexibilidad
y progreso, mientras una carencia de valores permanentes y elementos sin
cambios generan un relativismo moral, sin forma y anarquía.
Lo que se necesita en el
balance entre los ambos, un sistema que puede encargarse simultáneamente de las
demandas del desarrollo y el cambio. Un juez americano, el Sr. Justice
Cardozo, dice correctamente que “la mayor necesidad de nuestros tiempos es una filosofía
que mediara entre las quejas conflictivas de estabilidad y progreso y
suministraran el principio del crecimiento”. El Islam presenta una ideología,
que satisface las demandas de estabilidad así como también los cambios.
Un reflejo mas profundo revela
que la vida tiene dentro de sus elementos de desarrollo y cambio, no es ni muy rígido
e inflexible que no puede admitir ningún cambio incluso en asuntos ínfimos, ni
es tan flexible que incluso sus tratos distintivos no tienen carácter
permanente por sus propios medios. Esto es evidente al observar al proceso del
cambio psicológico en el cuerpo humano, ya que cada tejido del cuerpo cambia
una cantidad de veces a lo largo de la vida aunque la persona permanezca igual.
Las ramas de un árbol, las flores, y las frutas cambian pero sus
características son las mismas. Es una ley de vida que los elementos de
permanencia y cambio deben coexistir en una ecuación harmoniosa.
Solo un sistema de vida que
suministra estos dos elementos puede satisfacer todas las ansias de la
naturaleza humana y todas las necesidades de la sociedad. El problema básico
de la vida continúa siendo el mismo en todas las edades y climas, pero las formas
y medios para resolverlos así como también las técnicas de manejo del fenómeno
sobrellevan cambios con el paso del tiempo. El Islam enfoca una nueva
perspectiva de este problema y trata de resolverlo de un modo realista.
El Corán y la Sunnah contienen la eterna orientación del Señor del Universo. Esta orientación viene de
Dios, quien no tiene limitaciones de espacio y tiempo y, como tal, los
principios del comportamiento individual y social revelados por Él se basan en
la realidad y son eternos. Pero Dios ha revelado solo los principios amplios y
le ha otorgado al hombre la libertad de aplicarlos en cada edad de un modo
adecuado al espíritu y condiciones de esa edad. Es a través del iytihad
(el esfuerzo intelectual para llegar a la verdad) que las personas de cada época tratan de implementar y aplicar la orientación divina a los problemas de sus
tiempos. De este modo la orientación básica es una naturaleza permanente,
mientras que el método de su aplicación puede cambiar de acuerdo a las
peculiares necesidades de cada época. Es así que el Islam siempre permanece
fresco y moderno.
Record Completo de Enseñanzas Conservadas
Y por último, pero no menos
importante, está el hecho de que las enseñanzas del Islam han sido preservadas
en su forma original. Como resultado de esto, la orientación de Dios se puede
encontrar sin ningún tipo de adulteración. El Corán es el libro revelado y
palabra de Dios, que ha existido por al menos mil cuatrocientos años. Todavía
lo podemos encontrar en su forma original. Detalles de la vida del Profeta y
de sus enseñanzas se pueden encontrar en su inmaculada pureza. No ha habido ni
siquiera un cambio en este histórico record. Los dichos y la vida entera del
Profeta han sido entregados a nosotros con una precisión y una autenticidad sin
precedentes en las obras del Hadith y la Sirah (la biografía del Profeta). Incluso
algunos críticos no musulmanes admiten este elocuente hecho.
Algunas de las características
únicas del Islam que establecen sus credenciales como la religión del hombre,
la religión de hoy y del mañana. Estos aspectos han sido apreciados por
millones de personas en el pasado y en el presente y los han hecho afirmar que el
Islam es la religión de la verdad y el camino adecuado para la humanidad. No
cabe duda que estos aspectos continuarán atrayendo a muchas personas en el futuro. Los hombres con corazones puros y sinceros en busca de la verdad continuarán diciendo:
“Afirmo que nadie merece ser adorado excepto por Dios, que Él
es el Único, que no comparte su autoridad con nadie, y afirmo que Muhammad es
Su Siervo y Su Profeta”.
Aquí, nos gustaría concluir con
las siguientes palabras de George Bernard Shaw:
Siempre he estimado mucho a la religión de
Muhammad debido a su maravillosa vitalidad. Es la única religión, que me
parece que posee la capacidad de asimilar las fases cambiantes de la
existencia, que apelan a cada edad. Lo he estudiado, al hombre maravilloso, y
según mi opinión lejos de ser un anticristo, debería ser llamado el Salvador de
la Humanidad. Creo que si un hombre como él asumiera el gobierno del mundo
moderno, resolvería con éxito sus problemas de un modo en el cual brindaría la
paz y felicidad necesaria. He dicho acerca de la fe de Muhammad que sería aceptable
para la Europa del mañana como está comenzando a ser aceptable en la Europa de hoy en día.
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