El nivel libidinal
El instinto y los impulsos sexuales (libido) son
controlados en este nivel de ayuno. En estos tiempos cuando los medios de
comunicación continuamente juegan con los deseos sexuales para promover y
vender productos, la habilidad para controlar estos poderosos deseos es un
punto a favor. Ayunar físicamente reduce el deseo sexual; y el hecho de que la
persona que ayuna tenga que evitar cualquier cosa que la pueda estimular
psicológicamente ayuda a bajar más la libido. El Profeta Muhammad (que la paz y
la misericordia de Dios sean con él) dijo:
“Oh
jóvenes, quien de ustedes sea capaz de casarse que lo haga, pues ello resguarda
los ojos y protege las partes privadas. Aquel que no sea capaz de casarse debe
ayunar, porque es un escudo”. (Sahih
Al-Bujari)
Al restringirse a sí misma de actos
sexuales que son permisibles, la persona que ayuna hace más fácil para sí
abstenerse de actos sexuales prohibidos cuando no esté ayunando.
El nivel emocional
Ayunar en este nivel implica controlar
las muchas emociones negativas que hierven en la mente y el alma humanas. Por
ejemplo, entre las más destructivas está la ira. Ayunar ayudar a poner esta
emoción bajo control. El Profeta Muhammad dijo:
“Cuando uno de ustedes está
ayunando debe abstenerse de actos indecentes y la
charla innecesaria; y si alguien inicia una conversación obscena o trata de
establecer una discusión, él debe simplemente decirle: ‘estoy ayunando’”. (Sahih Al-Bujari)
Por lo tanto, en este nivel, las
emociones negativas que desafíen a la persona que ayuna deben ser evitadas. Uno
debe abstenerse de la conversación lasciva y de las discusiones acaloradas. Incluso
cuando uno esté en su derecho, es mejor dejar que ese derecho se pierda y
mantener intacto nuestro ayuno emocional.
De la misma forma, la emoción negativa
de los celos es reducida, ya que toda persona que ayuna es reducida al
denominador común de la abstinencia; nadie es superior externamente a otro en
este sentido.
El nivel psicológico
Este nivel ayuda a la persona que ayuna
a controlar psicológicamente los pensamientos malignos y la entrena, hasta cierto
punto, para superar la tacañería y la codicia. Se reportó que el Profeta dijo:
“Dios no
tiene necesidad del hambre y la sed de la persona que no se abstiene a sí misma
de decir mentiras y actuar con base en ellas mientras observa el ayuno”. (Sahih Al-Bujari)
En esta era de gratificación inmediata,
cuando las cosas del mundo son usadas para satisfacer las necesidades y deseos humanos
casi tan pronto los sienten, la habilidad para retrasar la gratificación es una
capacidad importante. Lo que está entre la gratificación inmediata y la
gratificación retrasada es la paciencia. Durante el ayuno, los creyentes
aprenden la paciencia y los beneficios de ella.
Desde una perspectiva psicológica, es
bueno estar algo desapegado de las cosas del mundo. No hay nada malo con
disfrutar de una buena y completa vida –de hecho, uno puede y debe esperar eso–.
Sin embargo, es importante que las personas seamos capaces de desprendernos de
las cosas materiales para que no se vuelvan la parte más importante de nuestras
vidas. Ayunar le da a uno la oportunidad de superar las muchas adicciones que
se han vuelto una parte importante de la vida moderna. La comida, para muchas
personas, provee confort y alegría, y la habilidad para separarse uno mismo de
ella les da a las personas que ayunan el beneficio psicológico de saber que
ellos tienen algún grado de control sobre lo que hacen y lo que no hacen.
El nivel espiritual
Con el fin de establecer esto –el nivel
más alto y más importante del ayuno, el nivel de la conciencia de Dios– el Profeta
Muhammad hizo de la renovación de la intención de ayunar un requerimiento antes
de cada día de ayuno. Se reporta que él dijo:
“Quien quiera que no tenga la
intención de ayunar antes del Fayer (el amanecer) no tendrá ayuno”. (Abu
Dawud)
La renovación diaria de la intención
ayuda a establecer un fundamento espiritual de sinceridad, esencial para que
operen los efectos de la limpieza espiritual del ayuno. El ayuno sincero
purifica y expía del pecado, y el Profeta dijo:
“Quien ayune en Ramadán con fe sincera y buscando la recompensa de Dios, le serán
perdonados sus pecados previos”.
También, se reportó que dijo:
“De un Ramadán hasta el siguiente está la expiación por los pecados entre
ellos”.
El ayuno sincero nos acerca a Allah y nos
hace ganar una recompense especial. El Profeta informó que hay una puerta en el
Paraíso llamada Raian, reservada para aquellos que ayunan. También dijo:
“Cuando viene Ramadán, las puertas del Paraíso son abiertas”. (Sahih Al-Bujari)
El ayuno es algo entre la persona y
Dios, dado que nadie puede estar seguro si de verdad una persona está de hecho
ayunando. Debido a este aspecto íntimo del ayuno, el Profeta nos narró que Dios
dijo:
“Cada acto de los descendientes de
Adán es para ellos, excepto el ayuno. Es intencionado
para Mí solamente, y Yo solamente recompensaré por él”.
(Sahih Muslim)
Cuando se combina con los niveles
previos del ayuno, este nivel transforma a una persona desde adentro. Restaura,
revive y regenera la espiritualidad de la persona que ayuna, y modifica radicalmente
su personalidad y su carácter. Estos son los preciosos productos de un estado
elevado de conciencia de Dios.
En el primer día del mes siguiente,
luego de que otra luna nueva se ha avistado, una celebración especial es realizada,
llamada Eid Al-Fitr. Una cantidad de comida básica es donada a los pobres (Zakat
Al-Fitr); todos se han bañado y se han puesto sus mejores ropas,
preferiblemente ropas nuevas, y se hacen oraciones comunitarias temprano en la
mañana, seguidas de la fiesta y la visita a familiares y amigos.
Hay otros días de ayuno a lo largo del
año. Los musulmanes son alentados a ayunar seis días en Shawwal –el mes
siguiente a Ramadán– los lunes y los jueves, y el noveno y el décimo o el
décimo y el décimo primero del Muharram –el primer mes del año–. El día décimo,
llamado Ashurah, es también un día de fiesta para los judíos (Yom
Kippur), y Dios ordenó a los musulmanes ayunar dos días para distinguirse de la
Gente del Libro.
Mientras el ayuno per se es
alentado, el ayuno constante, así como el monacato, el celibato o retirarse del
mundo real, son condenados en el Islam. Hacer el ayuno en días de fiesta –como Eid
Al-Fitr, Eid Al-Adha y la fiesta del Hayy– está estrictamente prohibido.
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