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La mayoría de nosotros que estamos luchando la
batalla contra la gordura hemos experimentado alguna clase de ayuno, como un
ayuno de frutas, un ayuno de agua o un ayuno libre de azúcar, lo que ustedes
quieran. Pero lo que muchos pueden encontrar extraño e intrigante en una nación
entera de personas –hombres o
mujeres, ancianos o jóvenes, ricos o pobres– estén por completo sin comida ni bebida desde el amanecer hasta el
ocaso por un mes entero: Ramadán. ¿Cuál es el significado de Ramadán más allá
de horas de trabajo más cortas? ¿No es una práctica muy dura? ¿Es sólo un
tiempo en el cual los musulmanes duermen y ayunan y difícilmente trabajan todo
el día; y comen, disfrutan y permanecen despiertos toda la noche? ¿Cuál es
realmente el espíritu de Ramadán?
El ayuno prescrito en todas las religiones
En español “ayunar” significa abstenerse de comida o de ciertas clases de comida
voluntariamente, como una observancia de un día sagrado o como una señal de
duelo, pena o arrepentimiento. Esta práctica puede ser hallada en la mayoría de
las principales religiones del mundo. Por ejemplo, en el hinduismo, ayunar en sánscrito
es llamado upavaasa. Los hindúes devotos observan el ayuno en ocasiones
especiales como una señal de respeto a sus dioses personales o como una parte
de su penitencia. La mayoría de los hindúes devotos ayuna regularmente o en
ocasiones especiales como festivales. En esos días, ellos no comen en absoluto,
comen una vez o sólo lo hacen con frutas o una dieta especial de comida simple. Para los judíos, el día de Yom
Kippur (Día de la Expiación) es el último de los “Diez Días de Arrepentimiento”,
observado en el 10 de Tishri. Está prohibido en ese día comer, beber, lavar, vestir
cuero o tener relaciones sexuales.
Adicionalmente,
las prohibiciones sobre el trabajo similares a aquellas en el Sabbath son
obligatorias.
También, debe notarse que se ha registrado en la Tora que Moisés (la paz sea
con él) ayunó.
“Moisés estuvo allí con Jehová
cuarenta días y cuarenta noches; no comió pan ni bebió agua...” (Éxodo 34:28)
Para los católicos, la Cuaresma es la
temporada principal de ayuno, en imitación al ayuno de cuarenta días de Jesús (la
paz sea con él). En el siglo cuarto era observada como seis semanas de ayuno
antes de la Pascua o antes de la Semana Santa. Fue ajustada a cuarenta días de
ayuno real en la mayoría de lugares en el siglo séptimo. Se registra en los Evangelios
que Jesús (la paz sea con él) ayunó como Moisés.
“Después de haber ayunado cuarenta
días y cuarenta noches, sintió hambre”. (Mateo 4:2 y
Lucas 4:2)
Es en este
contexto que Dios dice en el Corán:
“¡Oh, creyentes! Se os prescribió el ayuno al igual que a quienes os
precedieron para que alcancéis la piedad”. (Corán 2:183)
Entre las mejores acciones de bien
Aunque en la mayoría de las religiones el
ayuno es para la expiación o purgación del pecado, en el Islam es primariamente
para acercarse a Dios, como dice en el versículo mencionado anteriormente. Dado
que la conciencia de Dios es el prerrequisito para la rectitud, se hace gran
énfasis sobre el ayuno en el Islam. Por lo tanto, no es sorprendente encontrar
que cuando al Profeta Muhammad (que la paz y la misericordia de Dios sean con
él) le fue preguntado: “¿Cuál es la mejor acción?” El contestó: “Ayunar, pues no hay nada igual a
ello”. (An-Nasa’i)
Hay tantos niveles de ayuno como hay
facetas del ser humano. El ayuno apropiado debe englobar todas las dimensiones
de la existencia humana para que tenga el efecto pretendido divinamente. Los
siguientes son algunos de los principales niveles del ayuno:
Los niveles de ayuno
El nivel ritual
Este nivel de ayuno requiere que las
reglas básicas del ayuno sean cumplidas, las cuales son evitar la comida, bebida
y relaciones sexuales entre el amanecer y el ocaso, durante 29 o 30 días cada
año. En este nivel, uno básicamente está siguiendo la letra de las leyes acerca
del ayuno sin consideración particular por el espíritu del ayuno. Es el nivel
de entrada que debe ser cumplido para que el ayuno sea islámicamente correcto,
pero los otros niveles deben ser adicionados para que el ayuno tenga cualquier
impacto real sobre el ayunante. Ayunar sólo en este nivel no beneficiará a la
persona espiritualmente, excepto desde la perspectiva de la sumisión a las
instrucciones divinas, si uno escoge seguir el ritual conscientemente y no
puramente de acuerdo con la tradición. Por lo tanto, por sí mismo, el nivel ritual
no purificará o expiará a la persona del pecado.
El nivel físico
Ayunar en el nivel “físico” causa que
la persona que ayuna experimente hambre y sed cuando se observa la forma
profética (Sunnah) de ayunar. El Profeta Muhammad solía consumir una comida muy
ligera antes del amanecer (suhur) y una comida moderada (iftar) para
romper el ayuno en el ocaso, evitando escrupulosamente llenar su estómago. Se
reporta que él dijo:
“El peor recipiente que un ser
humano puede llenar es su estómago. Unos pocos bocados
de comida para mantener derecha la espalda de una persona son suficientes. Sin
embargo, si sus deseos lo vencen, entonces que coma un tercio, beba un tercio y
dejen un tercio para respirar”. (Ibn Mayah)
El Profeta solía romper su ayuno con
unos pocos dátiles frescos o secos y un vaso de agua justo antes de empezar la
oración de la puesta del sol.
Este nivel permite que la persona que ayuna experimente el hambre y la sed y,
por lo tanto, desarrolle empatía por aquellos que sufren hambre o sed en otras
partes del mundo.
Beneficios médicos
En el nivel físico, algunos químicos en
el cerebro que transmiten mensajes y crean sentimientos, llamados neurotransmisores,
son afectados por el ayuno. El ayuno estimula el sistema neurotransmisor de
endorfina, relacionado con la sensación de bienestar y euforia, para que
produzca más endorfinas y, de hecho, nos hace “sentir” mejor. Esto es similar
al efecto del ejercicio (pero sin el trabajo físico). También, ha sido notado
por parte de expertos médicos que el ayuno mejora la salud física en numerosas
formas. Por ejemplo, durante el ayuno el cuerpo usa colesterol (grasa)
almacenado que con frecuencia es depositado en el sistema sanguíneo, así como
en otras áreas grasosas del cuerpo. Por lo tanto, esto ayuda a mantener el
cuerpo firme y minimiza el peligro de ataques del corazón.
La diferencia entre el nivel ritual y
el nivel físico es que una persona que hace sólo ayuno ritual puede comer
grandes cantidades de comida antes de empezar el ayuno e inmediatamente después
de terminarlo y, por lo tanto, no siente ninguna hambre o sed a lo largo de
todo el mes. Sin embargo, como el nivel uno, si la persona que ayuna no
incorpora los otros niveles de ayuno, el ayuno sólo será físicamente agotador.
El Profeta dijo:
“Tal vez una persona que ayuna no obtendrá
nada más que hambre y sed del ayuno”. (Ibn Mayah)
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