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¿Dios se hizo hombre? (parte 1 de 5)
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Descripción:
Por Dr. Bilal Philips
- Publicado 31 Mar 2008 - Última modificación 31 Mar 2008
Visto: 515 - Clasificación: Ninguno aun - Clasificado por: 0 Impreso: 16 - Enviado por email: 0 - Comentado: 0
Categoría: Artículos
> Creencias del Islam
> Sobre Dios
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La creencia en Dios
La vasta mayoría de los seres humanos
siempre ha creído en Dios. Desde las civilizaciones más antiguas hasta las
sociedades modernas más primitivas, las religiones centradas en Dios han
conformado la base de la cultura humana. De hecho, la negación de la
existencia de Dios (ateísmo) a lo largo de la historia estuvo limitada a unas
cuantas personas hasta el surgimiento del comunismo en el siglo XX. Aún en las
sociedades seculares de occidente, en las que los científicos sociales, armados
con teorías darwinistas, sostienen que Dios no es más que una invención del
imaginario colectivo humano, la mayoría de los ciudadanos, legos y científicos
incluso, se aferran con fuerza a su creencia en Dios.
Por lo tanto, el abrumador acervo
arqueológico que apoya la existencia de Dios, ha llevado a que algunos
antropólogos lleguen a la conclusión de que la creencia en Dios (deísmo) debe
ser algo innato y no adquirido. Si bien la gran mayoría de científicos
sociales proponen lo contrario, recientes descubrimientos científicos parecen
apoyar la opinión minoritaria de que el deísmo es innato. En un artículo
titulado “God Spot found in the Brain (Encuentran punto divino en el
cerebro)”, el Dr. Vilayanur Ramachandran de la Universidad de
California en San Diego, afirma que el fenómeno de la creencia religiosa en
Dios está conectado físicamente en el cerebro.
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Encuentran
‘punto divino’ en el cerebro
por
Steve Connor
Corresponsal
científico
LOS
CIENTÍFICOS parecen haber descubierto un “módulo divino” en el cerebro, el
cual sería responsable del instinto evolutivo del hombre a creer en la
religión.
Un
estudio realizado en pacientes epilépticos, quienes son conocidos por tener
profundas experiencias espirituales, ha localizado un circuito nervioso en la
parte frontal del cerebro, el cual parece tener actividad eléctrica cuando
piensan en Dios.
Los
científicos también afirman que, si bien la investigación y las conclusiones
son preliminares, los resultados iniciales sugieren que el fenómeno de la
creencia religiosa está “integrado” al cerebro.
Los
pacientes epilépticos que sufren ataques en el lóbulo frontal del cerebro
sostienen que a menudo experimentan intensos episodios místicos y se
obsesionan con la espiritualidad religiosa.
Un
equipo de neurocientíficos de la Universidad de California en San Diego,
declararon que la explicación más intrigante es que el ataque provoca una
sobreestimulación de los nervios de una parte del cerebro llamada “módulo
divino”.
“Quizás
existe una maquinaria neurológica especializada en los lóbulos temporales
relacionada con la religión. La misma puede haber evolucionado para imponer
el orden y la estabilidad en la sociedad”, declaró el equipo en una
conferencia la semana pasada. Los resultados indican que el hecho de que una
persona crea o no en una religión, o incluso en DIOS, puede depender de cuán
desarrollada esté esta parte del circuito eléctrico cerebral.
El Dr. Vilayanur
Ramachandran, jefe de investigación del equipo, sostuvo que el estudio
implicó la comparación entre un grupo de pacientes epilépticos, un grupo de
personas normales y un grupo que dijo tener una intensa religiosidad. Los
sensores eléctricos colocados en la piel – una prueba habitual para
determinar la actividad eléctrica en los lóbulos temporales del cerebro –
mostraron que los epilépticos y las personas profundamente religiosas
tuvieron una respuesta similar cuando se les presentaron palabras que invocan
una creencia espiritual.
Los
científicos evolutivos sugieren que la creencia en Dios, una característica
común que se encuentra en las sociedades humanas en todo el mundo y a lo
largo de la historia, puede estar inserta en el complejo circuito eléctrico
cerebral como una adaptación darwinista para alentar la cooperación entre las
personas. Si la investigación es correcta y existe un “módulo divino”,
podría sugerir que los ateos tendrían un circuito neurológico diferente. Un
vocero de Richard Harries, Obispo de Oxford, sostuvo que la existencia o no
de un “módulo divino” es una inquietud para los científicos, no para los
teólogos. “No habría de sorprendernos que Dios nos haya creado con una
capacidad física para ser creyentes”, afirmó.
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A pesar de la creciente evidencia de que
el hombre nace con una “capacidad física para ser creyente”, el hecho de que el
concepto de Dios haya variado enormemente en las sociedades humanas sigue
llevando a que muchos pensadores, aún aquellos que creen en Dios, afirmen que
las religiones son una creación humana. No obstante, diversas investigaciones
exhaustivas revelan un rastro teológico común que une a las distintas
religiones. Ese vínculo es la creencia en un Ser Supremo por encima de otros
dioses, una base monoteísta que se encuentra aún en los sistemas religiosos más
panteístas. Por ejemplo, el concepto de Dios en el hinduismo existe, como un
ejemplo entre muchas religiones, el cual sostiene que los seres humanos eran
monoteístas originalmente y, a través de diversos procesos degenerativos, se
fueron volviendo politeístas. A pesar de sus muchos dioses e ídolos, el
hinduismo tiene un solo Dios Supremo, Brahmán.
Tradicionalmente, la mayoría de los
antropólogos concluyen que la religión surgió a partir de diversas etapas del
politeísmo hacia el monoteísmo, comenzando con la atribución de caracteres
divinos a las fuerzas de la naturaleza, y luego, eventualmente, pasando a un
diteísmo y de allí a consolidar todos los poderes supernaturales en dos dioses
principales (un dios del bien y un dios del mal), simplificando por último toda
la creencia en un solo dios, el monoteísmo.
Por lo tanto, la religión, según los
antropólogos y los científicos sociales, no tiene origen divino; es simplemente
un producto secundario de la evolución de las primeras supersticiones del
hombre, basado en su falta de conocimiento científico. De allí que los mismos
teóricos crean que la ciencia terminará por desentrañar todos los secretos de
la naturaleza, dando como resultado el desuso de la religión para explicar los
fenómenos naturales, y la consecuente extinción de la religión por completo.
Sin embargo, la creencia innata del hombre
en un Ser Supremo parece apoyar la visión opuesta, que propone que el hombre
comenzó monoteísta, pero con el paso del tiempo, se descarrió en diversas
formas de politeísmo. Esta opinión tiene aún más apoyo en el hecho de que
todas las llamadas tribus primitivas, que fueron “descubiertas”, ya creían en
un Ser Supremo. Más allá de la etapa evolutiva en la que haya estado su desarrollo religioso al momento del “descubrimiento”,
la mayoría de ellos creían en un Ser Supremo por encima de todos los otros
dioses y espíritus. Como tal, el concepto de un Ser Supremo permanece intacto
en la mayoría de las religiones como evidencia de que las masas se alejaron del
monoteísmo, otorgándole atributos divinos a otros aspectos de la creación, los
cuales pasaron a ser considerados como dioses menores en algunos casos o
intercesores en otros. No obstante, un Dios Supremo, sea cual fuere Su forma,
es el centro de la mayoría de las religiones.
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¿Dios se hizo hombre? (parte 2 de 5)
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Descripción:
Por Dr. Bilal Philips
- Publicado 31 Mar 2008 - Última modificación 31 Mar 2008
Visto: 341 - Clasificación: 5 De 5 - Clasificado por: 1 Impreso: 22 - Enviado por email: 0 - Comentado: 0
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> Creencias del Islam
> Sobre Dios
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Los Dioses
No obstante, sigue quedando un aspecto
de la creencia en Dios que desafía toda lógica o razón, pero que se ha
convertido en la piedra fundamental de la fe: la creencia de que Dios se hizo hombre.
En el momento en que la creencia monoteísta original en Dios se degeneró y pasó
a tener intermediarios entre los seres humanos y el Ser Supremo, ya sea para
lograr conquistas humanas o actuar en nombre de Dios en el mundo, los
intermediarios se convirtieron en objetos de adoración. Los intermediarios a
menudo fueron concebidos como espíritus aparecidos en todas las manifestaciones
de la naturaleza. En consecuencia, los seres humanos de tiempos primitivos han
adorado a espíritus del bosque, los ríos, el cielo, la tierra, etc., hasta el
día de hoy. En algunas ocasiones adoraban a la naturaleza, en otras adoraban
símbolos que representaban la naturaleza. Los sistemas religiosos, que
evolucionaron de esos tipos de creencias, tendían a estar localizados y
permanecer esparcidos entre los distintos pueblos de todo el mundo hasta la
actualidad. Tales creencias no convergían en un sólo sistema de creencias de
impacto internacional, al menos en lo que consta en los registros de la
historia humana.
Por otro lado, en ese punto en el que
la creencia monoteísta se degeneró en la personificación del poder de Dios como
entes intermediarios separados, representados por imágenes, los ídolos se
convirtieron en un punto focal para adorar a Dios. Los poderes de Dios se
convertían en dioses. Tales creencias han culminado, en tiempos antiguos y
modernos, como religiones naturales de impacto internacional. Las antiguas
religiones egipcias, griegas y romanas han desaparecido debido al dominio del
Cristianismo sobre tales imperios. Sin embargo, la expresión india del
Hinduismo sobrevivió, tanto a la colonización musulmana como a la cristiana, y
permanece como la religión nacional de aproximadamente mil millones de personas
en la India. El Cristianismo y el Islam, con la excepción de Bali en
Indonesia, han suplantado su impacto internacional directo en la mayor parte
del Lejano Oriente. Sin embargo, las distintas formas del Budismo, su vástago,
se han convertido en la principal religión de cientos de millones en el Lejano
Oriente. Las distintas formas del movimiento reformista hindú siguen
esparciéndose hoy en occidente.
El hombre es Dios
Según el Hinduismo, el concepto básico
es que todo es Dios. Básicamente, no hay distinción entre Dios y Su creación.
En la filosofía hindú, todo ser vivo tiene un ser o alma llamado Atman. Normalmente
se cree que el alma es en realidad Dios, llamado Brahmán. En consecuencia, la
esencia de la creencia hindú es la idea de que Atman y Brahmán son lo mismo; en
otras palabras, el alma humana es divina. Aún más, la sociedad humana está
dividida en castas o clases, en la que cada una representa a los seres humanos
que llegaron a la existencia desde distintas partes del ser divino, Brahmán. La
casta superior, los Brahmanes, provienen de la cabeza de Dios; mientras que la
casta inferior, los Sudras, provienen de los pies de Dios. Si bien
oficialmente hay sólo cuatro castas principales, en realidad hay muchas
sub-castas. Cada una de las castas principales se divide en miles de castas
menores. Los hindúes creen que cuando una persona muere, se reencarna. El
alma, Atman, de la persona muerta nunca muere, sino que continúa volviendo a
nacer. Si las personas son buenas en la vida, volverán a nacer en una casta
superior en su próxima vida. Por otro lado, si fueron malos en esta vida,
volverán a nacer en una casta inferior, que es una de las razones por las
cuales tantos hindúes se suicidan cada año. A diario los periódicos dan cuenta
de incidentes con personas o familias enteras que se ahorcan de los
ventiladores de techo de sus casas. En una edición reciente de un periódico
local, un hindú se mató cuando la India perdió un juego de críquet frente a Sri
Lanka. Cuando el sistema de creencia de una persona se basa en la
reencarnación, el suicido se convierte en un camino fácil para evadir las
dificultades de la vida.
Cuando una persona llega a la casta
superior, los Brahmanes, después de varias reencarnaciones, termina el ciclo de
nacimientos y se reúne con Brahmán. Este proceso de reunificación se llama
Moksha, mientras que en el Budismo es llamado Nirvana. El Atman se reúne nuevamente con Brahmán. Así, el hombre se
vuelve Dios.
Dios se convierte en Sus Criaturas
En la creencia hindú, los atributos de
Brahmán se manifiestan en forma de distintos dioses. El atributo de la
creación se convierte en el dios creador, Brahma; el atributo de la
conservación se convierte en el dios conservador, Vishnu; y el atributo
de la destrucción se convierte en el dios destructor, Siva. El más
popular de los tres, Vishnu, se encarna en los seres humanos en
distintos puntos de la vida. Esta encarnación es conocida en sánscrito como avatar,
que significa “descenso”. La misma representa el descenso de Dios al mundo
humano, convirtiéndose en ser humano o en alguna de las criaturas de este mundo.
Principalmente, el término avatar se refiere a las diez apariciones
principales del dios Vishnu. Una de ellas es Matsya, la
encarnación de Dios como pez; Kurma, en forma de tortuga; Varaha,
en forma de jabalí; Narasimha, como mitad hombre mitad león; Vamana,
como enano; y quizás la más común de todas, Rama, la encarnación humana.
Rama es el héroe de la épica, Ramayana, sobre la cual se hacen películas
muy populares en la India. El otro dios popular es Krishna, la otra encarnación
de Vishnu como ser humano. Su épica es la Mahabharata , que describe el descenso de los dioses en formas humanas para salvar a
la diosa Tierra, oprimida por los demonios, agobiada por la superpoblación y en
peligro de disolución. Existen diversas variaciones de esta creencia con respecto a la
cantidad de encarnaciones que existen y sobre las distintas formas animales que
adoptan, pero en general siguen esas manifestaciones. En consecuencia, en el
Hinduismo, la fe de una quinta parte de la humanidad, el hombre es Dios o parte
de Dios. La diferencia entre el Creador y Su creación es sólo superficial.
El budismo popular comparte el concepto
hindú de la encarnación con sus propias modificaciones. Ellos consideran que
todo ser consciente posee la “naturaleza de Buda” y, por lo tanto, es capaz de
convertirse en Buda. Buda, en las antiguas enseñanzas, era un verdadero maestro humano que vivió y enseñó. Sin embargo,
en el budismo Mahayana, la idea del Buda “eterno”, personificando la verdad
absoluta, fue cambiando, y Buda fue elevado al estatus de Dios. Para revelar
su mensaje a la humanidad, este Buda eterno se manifiesta de tiempo en tiempo
como un Buda terrenal para vivir y trabajar entre los seres humanos. Por lo
tanto, Siddhartha Gautama, fundador del Budismo, fue sólo una de las
apariciones terrenales, una aparición fantasmagórica creada por el Buda eterno. El budismo incorporó los elementos del sistema indio de los
dioses y el cielo, y respondió a la popularidad del hinduismo Bhakti, la devoción
personal a las deidades salvadoras. La naturaleza Absoluta o naturaleza de
Buda fue vista por algunos como poseedora de atributos que se manifiestan como
Budas y bodhisattvas eternos, que existieron en reinos espirituales y ofrecían sus
méritos, protección y ayuda para lograr la iluminación de sus seguidores y devotos.
Los principales entre los bodhisattvas
eternos eran Avalokitesvara, personificación de la compasión, y Manyusri,
personificación de la sabiduría. Entre los Budas eternos estaban Aksobhya (el
Imperturbable), Amitabha (Luz eterna) y Amitayus (Vida eterna).
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¿Dios se hizo hombre? (parte 3 de 5)
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Descripción:
Por Dr. Bilal Philips
- Publicado 31 Mar 2008 - Última modificación 31 Mar 2008
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> Creencias del Islam
> Sobre Dios
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Dios se convierte en un hombre
La creencia cristiana en la encarnación
de Dios tiene sus orígenes en las creencias de los antiguos griegos. Los
diversos términos utilizados para describir a Dios convertido en hombre se
encuentran en el Evangelio de Juan 1:1 y 1:14, “En el principio era el Verbo
(logos), y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios”. Juan continúa
diciendo: “Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros lleno de gracia
y de verdad…” (RVR 1995). Si bien el término griego logos se
traduce como “palabra” (o “verbo”), no existe un equivalente exacto en nuestro
idioma. Su importancia radica en su uso como vocablo técnico en el pensamiento
metafísico griego desde el siglo VI a.C. hasta el siglo III de la era
cristiana, y en su apropiación por parte de pensadores judíos y cristianos. Primero
apareció en las expresiones de Heráclito (540-480 a.C.) como el principio
motivador del universo, pero para la época de Aristóteles fue suplantado por el
poder inmaterial nous y convertido en poder material. Logos
reapareció en el sistema de los Estoicos, quienes denominaron a su principio de
teología tanto logos como Dios. Filón (fallecido en el año 50 de nuestra era),
filósofo judío alejandrino, identificó la palabra creativa del Antiguo
Testamento con el logos de los Estoicos. El logos pasó a ser un
principio trascendente, como el medio a través del cual Dios se expresa en el
mundo. Pero logos también tenía una función redentora; era el medio
hacia una naturaleza espiritual más elevada. En el Evangelio de Juan, el logos
es creador y redentor a la vez; el segundo aspecto recibe un mayor énfasis en
relación al primero.
Esta creencia exigía una razón, para la
cual se inventó el concepto del pecado original y del divino sacrificio. Se
decía que, debido al pecado de Adán, que se acumuló a través de las
generaciones hasta que fue tan grande que no habría sacrificio humano que
pudiera eliminarlo, era necesario un sacrificio divino. En consecuencia, Dios
tuvo un hijo humano, que era Dios mismo encarnado. Más tarde, el hijo de Dios
murió en una cruz como sacrificio a Dios para toda la humanidad. El hijo, que
es Dios mismo, resucitó luego y hoy se sienta a la derecha del trono de Dios,
esperando para juzgar a la humanidad cuando llegue el fin del mundo. Por eso
para los cristianos, una quinta parte de la humanidad, Dios se convirtió en
hombre en un solo momento de la historia de este mundo, y creer en Su
encarnación es esencial para la salvación.
Los hombres se convierten en Dios
Desde la perspectiva de la humanidad de
Jesús, la creencia cristiana de que él es Dios puede ser percibida como la simple
elevación de un ser humano a un estatus divino. Sin embargo, existe otro
conjunto de creencias entre algunos seguidores del Islam que, al igual que el
hinduismo y el budismo, ofrecen a los seres humanos la oportunidad de
convertirse en Dios.
El origen de esas creencias puede
encontrarse en el misticismo, cuyas raíces se hallan en las antiguas religiones
misteriosas griegas. El misticismo se define como una experiencia de
unión con Dios, y la creencia de que el principal objetivo del hombre en la
vida está en buscar esa unión. El filósofo griego Platón propuso este concepto
en sus escritos, especialmente en su Simposio. En él describe cómo el
alma humana puede ascender espiritualmente, hasta que finalmente se hace uno
con Dios nuevamente. La base de esta creencia es la enseñanza de que los seres humanos
son, de hecho, partes de Dios que han quedado atrapadas en este mundo material.
El cuerpo físico recubre el alma humana. Consecuentemente el alma, en su
opinión, es divina. La parte de Dios que está atrapada en este mundo debe
liberarse del mundo material y reunirse con Dios.
Entre los musulmanes surgió una secta
que promovió la misma idea. Sus seguidores son llamados tradicionalmente “Sufis”,
y su sistema de creencias es llamado “Sufismo”. Este término se traduce
habitualmente como “misticismo” o “misticismo islámico”. Se basa en el mismo
concepto que el de la mística griega – que dice que el alma humana es divina y
que la manera en que se reúne con Dios es a través de ciertos ejercicios
espirituales. Diversos grupos de Sufis evolucionaron hacia cultos llamados “Tariqahs”
(caminos). Cada culto recibía el nombre de su fundador real o supuesto, y cada
uno tenía sus propios ejercicios espirituales, los cuales sus miembros cumplían
estrictamente. La mayoría enseñaba que después de que los seguidores llevaran
a cabo los ejercicios espirituales, emocionales y físicos prescritos, se unificarían
con Dios. Esta unión recibió el nombre árabe de fanaa, que significa
“disolución” o wusuul, que significa “llegada”. El concepto de “unidad
con Dios” fue rechazado por los estudiosos musulmanes tradicionales, pero
aceptado por algunas masas. En el siglo X, un devoto Sufi, Al-Hallaaj
(858-922), anunció públicamente que él era Dios, y escribió poemas y un libro
llamado Kitaab at-Tawasin con ese fin. En él escribió: “Si no reconoces
a Dios, al menos reconoce Su signo; soy la única verdad absoluta porque a
través de la verdad soy la verdad eterna. Mis amigos y maestros son Iblís y el Faraón. Iblís fue amenazado con el Infierno, porque no
admitía que hubiera nada entre él y Dios, y aunque me maten y crucifiquen, y me
corten las manos y los pies, no me retractaré”.
Ibn ‘Arabi (fallecido en 1240) llevó el
concepto de unidad con Dios un paso más allá, afirmando que sólo existe Dios. En
una de sus obras escribió lo siguiente: “Gloria a Él, quien hizo aparecer todas
las cosas, a la vez que constituye su esencia”. Y en otro libro escribió: “Él es la esencia de todo lo que
aparece, y Él es la esencia de lo que está oculto cuando Él aparece. Quien Lo
ve es sólo Él y nadie se oculta de Él porque Él aparece ante Él mismo, a la vez
que está oculto”. Ese concepto es llamado Wahdatul-wuyud (unidad de la existencia)
y se hizo muy popular entre los Sufis en todo el mundo musulmán.
¿Por qué?
¿Qué fue lo que llevó a la gente a
creer que Dios se hizo hombre o que Dios y el hombre eran uno solo? La razón
fundamental era la incapacidad que esta gente tenía para entender o aceptar el
concepto de que Dios creó este mundo a partir de la nada. Ellos percibían a
Dios como a ellos mismos, creando cosas a partir de lo que ya existe. Los
humanos crean cosas manipulando lo que ya existe y modificando su estado, su
forma y su apariencia, para darles distintas funciones. Por ejemplo, una mesa
de madera fue alguna vez un árbol en el bosque, y sus clavos y tornillos alguna
vez fueron vetas de hierro en las rocas subterráneas. Los humanos cortaron el
árbol y le dieron forma de mesa; extrajeron el hierro, lo fundieron, y le
dieron la forma a las piezas que componen la mesa. Luego unieron todas las partes
para así crear la mesa con sus distintos usos. De igual manera, las sillas
plásticas en las que nos sentamos alguna vez fueron petróleo líquido,
almacenado en las entrañas de la tierra. Es imposible imaginarnos sentados
sobre petróleo de la misma manera que nos sentamos sobre una silla. Sin embargo,
gracias a la capacidad humana de manipular los componentes del petróleo, se
produce el plástico y se fabrican las sillas para que los humanos se sienten en
ellas. Esa es la esencia de la actividad humana; los humanos simplemente modifican
y transforman lo que ya existe. No crean los árboles ni producen el petróleo.
Cuando hablan de producción de petróleo, en realidad se está hablando de
extracción. El petróleo fue creado a través de millones de años de procesos
geológicos; luego los humanos lo extrajeron de la tierra y lo refinaron. Tampoco
crearon los árboles. Aún si los hubieran plantado, no crearon las semillas
originales.
En consecuencia, los humanos, en su ignorancia de Dios, a menudo conciben a Dios como un ser igual a ellos. Por ejemplo, en el
Antiguo Testamento dice lo siguiente: “Dios creó al hombre a su imagen, a
imagen de Dios lo creó”. Para los hindúes, Purusa es el Dios creador,
Brahma, en su forma humana; y tal como los humanos crean manipulando el mundo
existente que los rodea, el dios creador debe hacer lo mismo.
Según la filosofía Hindú, Purusa
es un retoño gigante de Brahma, con mil cabezas y mil ojos. De él surgió Viraay,
su contraparte femenina y compañera en el proceso de creación. Purusa
es también la ofrenda de sacrificio (vv. 6-10), y de su cuerpo desmembrado
surgieron las cuatro castas sociales tradicionales (varnas). El himno de Purusa sostiene que los Brahmanes eran la boca
de Purusa; los Ksatriyas (nobles), sus brazos; los Vaishyas,
sus muslos; y los Shudras, sus pies. La incapacidad de los hindúes de concebir a Dios como creador de
este mundo a partir de la nada, los llevó al concepto de que Dios creó al mundo
a partir de sí mismo, y a su pueblo a partir de las distintas partes de Su
cuerpo.
La capacidad humana de entender las
ideas y conceptos es limitada. Los seres humanos no pueden captar ni entender
lo infinito. La creencia que Dios le enseñó a Adán, era que Dios creó este
mundo a partir de la nada. Cuando Él quería que algo existiese, simplemente lo
decía y Su orden hacía que existieran aquellas cosas que antes no existían. Este mundo y su contenido no fueron
creados a partir de Dios mismo. De hecho, el concepto de Dios como creador del
mundo a partir de Sí mismo, reduce a Dios al nivel de sus criaturas, quienes
simplemente crean algo a partir de otra cosa ya existente. Aquellos que
sostenían y siguen sosteniendo esa creencia, son incapaces de captar el
carácter único de Dios. Él es Único y no existe nada como Él. Si Él hubiera
creado el mundo a partir de Sí mismo, sería como Sus criaturas.
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¿Dios se hizo hombre? (parte 4 de 5)
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Por Dr. Bilal Philips
- Publicado 31 Mar 2008 - Última modificación 31 Mar 2008
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> Creencias del Islam
> Sobre Dios
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¿Dios se hizo hombre?
La pregunta que
falta es si Dios se hizo hombre. Hablando lógicamente, la respuesta es no, porque
el concepto de Dios hecho hombre contradice el significado básico de la palabra
“Dios”. La gente comúnmente dice que Dios puede hacer todo; cualquier cosa que
desee, puede hacerla. La Biblia de los cristianos dice lo siguiente: “…para
Dios, todo es posible” (Mateo 19: 26; Marcos 10: 27, 14: 36).
El Corán de los musulmanes dice:
“…Ciertamente, Allah (Dios) tiene poder sobre
todas las cosas.” (Corán 2:20)
Las escrituras hindúes tienen también
textos con significados similares.
Todos los principales textos religiosos
contienen expresiones generales relacionadas con el concepto básico de la
omnipotencia divina. Dios es Más Poderoso que todo lo que existe, y a través
de Él todo es posible. Si se traduce este concepto general a términos
prácticos, uno debe primero identificar y entender los atributos básicos de
Dios. La mayoría de las sociedades perciben a Dios como un ser eterno, sin
comienzo ni fin. Sobre la base de que Dios puede hacerlo todo, ¿cuál sería la
respuesta a la pregunta sobre si Dios podría morir? Dado que morir es parte de
ese “todo”, ¿podría decirse “Si así lo deseara”? Por supuesto que no.
Entonces estamos frente a un problema. Dios
se define como un ser eterno, sin fin, y morir significa “llegar a un fin”. Por
lo tanto, preguntar si Dios puede morir es en realidad una pregunta sin sentido.
Se contradice a sí misma. De igual manera, preguntar si Dios puede nacer
también es absurdo, porque Dios ya fue definido como eterno, sin un comienzo. Nacer
significa tener un comienzo, pasar de no existir a existir. En la misma línea,
los filósofos ateos suelen preguntarles a los creyentes: “¿Puede Dios crear una
roca que sea tan pesada que Él mismo no pueda levantarla?”. Si el creyente
responde que sí, significa que Dios puede crear algo más grande que Él y sobre
lo que no tiene control. Si la respuesta es no, significa que Dios no tiene
poder suficiente para crear cualquier cosa.
Por lo tanto, la palabra “todo” en la
frase “Para Dios todo es posible”, excluye los absurdos. No puede incluir
aquellas cosas que contradigan Sus atributos divinos; cosas que lo harían menos
que Dios, como olvidar, dormir, arrepentirse, crecer, comer, etc. Por el
contrario, incluye sólo “todo” aquello que sea consistente con su carácter
divino. Ese es el significado de la frase “Para Dios todo es posible”. No
debe entenderse en sentido absoluto; debe ser algo específico.
La afirmación de que Dios se hizo hombre
también es un absurdo. No es propio de Dios adoptar características humanas,
porque significa que el Creador se ha convertido en Su creación. Por el
contrario, la creación es un producto del acto creativo del Creador. Si el
Creador se convirtió en Su creación, significaría que el Creador se creó a Sí
mismo, lo cual es obviamente un absurdo. Para ser creado, primero tendría que
haber sido inexistente; y si no existía, ¿cómo pudo entonces crear? Más aún, si
fuera creado significaría que tuvo un comienzo, lo cual también contradice su
carácter eterno. Por definición, la creación necesita un creador. Para que
los seres creados existan debe haber un creador que los haga existir. Dios no
puede necesitar un creador porque Dios es el creador. Por lo tanto, existe una
contradicción obvia en dichas afirmaciones. La noción de que Dios se convirtió
en Su creación implica que necesitaría un creador, lo cual es un concepto
absurdo, que contradice el concepto fundamental de que Dios no fue creado, y
que no necesita un creador ya que Él es el Creador.
¿Puede el hombre convertirse en Dios?
El hombre es un ser limitado (es decir, es
creado). El hombre nace y luego muere. Esas son características que no se le
pueden atribuir a Dios porque lo igualan con Su creación. Por lo tanto, Dios
no se hizo ni se hará hombre nunca. Por otro lado, el hombre tampoco puede
alcanzar la divinidad. Lo creado no puede volverse su propio creador. Lo que
fue creado alguna vez no existía antes. Pasó a existir por el acto creativo de
un Creador que siempre existió. Lo no existente no puede hacerse existir a sí
mismo.
En cuanto al concepto paralelo de que el
alma o el espíritu humano es divino, es una manera de decir que el hombre puede
hacerse Dios. Esta filosofía forma la base del misticismo griego, cristiano y
musulmán, como también de la teología hindú, y extiende la divinidad a todos
los humanos y posiblemente a todas las criaturas vivas. Comienza con la
premisa de que, en algún momento de la historia del universo, pequeñas partes
de Dios comenzaron a ser rodeadas por cuerpos materiales y fueron confinadas en
la tierra. En otras palabras, lo infinito pasó a estar contenido en lo finito.
Esta creencia le atribuye el mal a Dios, y finalmente elimina el significado
del bien y el mal. Cuando el alma humana pretende hacer el mal y lo hace con
el permiso de Dios, tal acto es puramente malo y digno de castigo. De allí que
se inventó el concepto de karma. Todo lo que va, vuelve. El karma
explica el inexplicable sufrimiento, afirmando que es la consecuencia del mal
en una vida anterior. Dios castiga todo el mal provocado por Sus partes dentro
del hombre. No obstante, si las almas humanas tienen una voluntad distinta a la
de Dios, no pueden ser Dios al mismo tiempo. Así, cada ser humano se convierte
a sí mismo en un dios.
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¿Dios se hizo hombre? (parte 5 de 5)
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Por Dr. Bilal Philips
- Publicado 31 Mar 2008 - Última modificación 31 Mar 2008
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> Creencias del Islam
> Sobre Dios
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¿Dios tuvo un hijo?
Si Dios no se hizo hombre, ¿tuvo Él un
hijo? Puesto que Dios puede hacer cualquier cosa, debería poder tener un hijo.
Sin embargo, esa afirmación reduce a Dios al estatus de Su creación. Las
criaturas procrean engendrando versiones más pequeñas de sí mismas, que luego
crecen y reproducen copias de sí mismas, y así sucesivamente. Los perros tienen
cachorros, las vacas tienen terneros y los hombres tienen bebés. Por lo tanto,
¿qué tiene Dios – un Dios bebé? Los Dioses deben engendrar Dioses. Pero para
que Dios tenga un hijo, debe existir otro Dios aparte de Él. No es propio de
Dios tener un hijo, pues eso Lo igualaría con Su creación.
Todo lo que no es Dios pasa a existir
por mandamiento de Dios, no es que Dios se convierte en Su creación o que una
parte de Dios se convierte en Su creación. Dios no se convierte en Su creación
ni tampoco engendra creación. Dios es Dios, el Creador; y el hombre y el
contenido del universo son Su creación. Aunque los humanos no puedan captar el
concepto de crear algo a partir de la nada, eso es exactamente lo que Dios hizo
y hace. Sólo Él crea a partir de la nada, lo cual es uno de los atributos que
Lo hacen único y distinto de Su creación. Su acto de creación es totalmente
distinto al de los seres humanos.
Esa fue la esencia del mensaje de todos
los verdaderos mensajeros y profetas de Dios enviados a la humanidad – Abraham,
Moisés, Jesús y Muhammad –; como también de aquellos enviados por todo el mundo
y cuyos nombres son ahora desconocidos para la humanidad – que la paz y las
bendiciones de Dios desciendan sobre todos ellos. Hoy día, este mensaje
preciso sólo puede encontrarse en el Corán: la última escritura revelada por
Dios a la humanidad. Este mensaje permanece fuerte y claro sólo en el Corán
porque ha permanecido inalterado desde el momento de su revelación, más de mil
cuatrocientos años atrás, hasta el día de hoy.
Dios dice lo siguiente en el Corán a
quienes pretenden igualarlo con Su creación, o viceversa:
“…No hay nada ni nadie semejante a Dios…”
(Corán 42:11)
También dice lo siguiente a aquellos
que Le atribuyen un hijo:
“No es propio [de la grandiosidad] del
Clemente tener un hijo.” (Corán 19:92)
Agrega lo siguiente para aquellos que
creen que Él creó el mundo a partir de Sí mismo:
“Ciertamente cuando decide decretar algo dice:
¡Sé!, y es.” (Corán 36:82)
A los politeístas les dice:
“Dios no ha tenido un hijo, ni existe otra
divinidad salvo Él. Si así fuera, cada divinidad acapararía su propia
creación, y entonces pretenderían predominar unas sobre otras. ¡Glorificado
sea Dios! Dios está por encima de lo que Le atribuyen.” (Corán 23:91)
Les pregunta a los ateos:
“¿Acaso surgieron de la nada [sin Creador] o
son ellos sus propios creadores?” (Corán 52:35)
En referencia a Jesús y su madre María,
confirmó el carácter humano de ambos diciendo estas simples palabras:
“El Mesías hijo de María es sólo un
Mensajero, igual que los otros Mensajeros que le precedieron, y su madre fue
una fiel y veraz creyente. Ambos comían alimentos [como el resto de la
humanidad]...” (Corán 5:75)
Es muy importante que todo ser humano
comprenda el concepto de que Dios no se hace hombre, ya que este es el fundamento que diferencia al Islam de las otras
religiones existentes. Todas las otras religiones tienen un concepto
distorsionado de Dios, de una forma u otra. La idea más importante a entender
es que Dios no se hizo hombre. Dios es único; sólo Él merece ser adorado por
Su creación. Creer que un hombre es Dios o que un hombre se hizo Dios y adorar
a ese hombre, es el mayor de los pecados y el mayor mal que los humanos pueden
cometer en este mundo. Entender ese concepto es de extrema importancia porque
forma la base para la salvación. No puede haber salvación sin no se acepta
ésto. Sin embargo, esta creencia por sí sola no significa la salvación. Una
verdadera y correcta creencia debe traducirse en hechos prácticos, y no
permanecer en el ámbito del conocimiento, para convertirse en una fe pura. El
ser humano tiene que llevar una vida de rectitud, basada en la creencia
correcta, para poder lograr la salvación. Pero el punto de partida es saber
quién es Dios, saber que Dios nunca se hizo y nunca se hará ser humano.
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