El Milagro Linguistico del Corán
Existe otro importante aspecto que los
eruditos musulmanes han considerado tradicionalmente como el aspecto milagroso más
grande del Corán, este es el milagro lingüístico. Desafortunadamente, sin
embargo, antes de convertirme en musulmán (e incluso después), no pude
realmente apreciar este asunto. Solo pude leer lo que algunos eruditos habían
escrito acerca del lenguaje y la belleza del Corán. Por ejemplo, John Naish escribió:
El Corán en su vestimenta original árabe posee una belleza y
encanto seductores en sí mismo. Acomodado en un conciso y exaltado estilo, sus
oraciones breves, a menudo rimadas, presentan una fuerza expresiva y energía
explosiva que es extremadamente difícil de transmitir con palabras literales en
una traducción.
De modo similar, Arberry anhelaba el
pasado cuando solía escuchar el Corán siendo recitado durante Ramadán en Egipto. Yo no tuve
acceso a escuchar la recitación del Corán, por lo tanto, no sabía cuan
conmovedora era esa experiencia. Además, sin tener conocimiento del lenguaje
árabe, la impresión de las traducciones al inglés no podían ser como la del
original árabe. Sin embargo, debo discutir el milagro aquí, aunque sea brevemente,
porque es uno de los aspectos más asombrosos del Corán.
Tradicionalmente, los eruditos
musulmanes han considerado el milagro de la lingüística del Corán como tal vez
el aspecto milagroso más
importante del Corán – y es definitivamente el que tuvo mas influencia en los
tiempos del Profeta Muhammad, que Dios le conceda paz y misericordia. Los
árabes tenían orgullo de su lengua. La palabra utilizada para definir al extranjero,
a’yami, básicamente significaba alguien salvaje en su lenguaje o carente
de claridad en su lenguaje.
Sin embargo, hasta siendo inferiores al Corán. Antes del Corán, solían tener
ferias y competiciones para ver quienes podían producir la palabra árabe más
bonita. Sin embargo, de acuerdo a Draz:
Cuando se revelo el Corán todas esas ferias llegaron a su fin, y
las reuniones literarias murieron. Desde ese momento, el Corán fue el único
trabajo para comandar la atención de la gente. Ninguno de ellos podía
desafiarlo o competir con él, o incluso sugerir el cambio, movimiento, adición
u omisión de alguna palabra de la oración original. Sin embargo, el Corán no cerró
sus puertas a la competición. De hecho, las dejó bien abiertas, llamándolos,
individual y colectivamente, a tomar el desafío de producir algo similar a
esto. Se repitió el desafío de diferentes modos, reprendiendo su inhabilidad
para lograrlo, y reduciendo la tarea a lo largo del tiempo.
Los eruditos árabes habían identificado
muchos aspectos lingüísticos para distinguir el Corán de otros trabajos y
destacarlo como un milagro. En este punto, se mencionarán brevemente solo
algunos:
(1) Cada palabra es utilizada
en su preciso lugar y no puede ser movida o cambiada por un sinónimo sin perder
su significado y belleza.
(2) El Corán posee una
estructura única en sus oraciones y un ritmo que lo aparta de la prosa y la
poesía, a menudo asemejándose a una más que a otra, pero nunca siendo una o la
otra.
(3) Las oraciones utilizan la
menos cantidad de palabras sin perder el significado necesario. En otras
palabras, son concisas, lo que adhiere a su belleza, mientras que al mismo
tiempo transmiten todo lo que necesita ser transmitido.
(4) Existe un perfecto balance
y consistencia en el estilo entre pasajes emocionales e intelectuales en el
Corán. Draz mencionó que esta belleza sólo puede ser encontrada en el Corán:
Dos fuerzas son siempre activas dentro del ser humano: la
intelectual y la emocional. Poseen diferentes roles y direcciones. La primera
busca el conocimiento de la verdad, e identificar lo que es bueno y benéfico
para adoptarlo. La otra, registra sus sentimientos de dolor y placer. Un estilo
perfecto es aquel que satisface las dos necesidades al mismo tiempo, dando una satisfacción
intelectual y placer emocional… ¿Encontramos tal perfección en el estilo
humano? Hemos visto escritos de científicos, filósofos, y trabajos de poetas y
de fina prosa [sin embargo no pueden cumplir esta meta]…
El Desafío del Corán
Los eruditos han notado muchos otros
aspectos milagrosos del Corán, como su perfecta consistencia y libertad de
contradicción incluso al haber sido revelado durante un período de veintitrés
años, el efecto que
el Corán tiene en individuos que lo escuchan
y demás. Sin embargo, lo que hemos discutido aquí es definitivamente suficiente
para nuestros propósitos, ya que he cubierto los asuntos que más me han
influenciado para demostrar que el Corán es en verdad milagroso.
De acuerdo a los musulmanes, el Corán
es el lenguaje y palabra de Dios. Por lo tanto, no es sorprendente que sea
inimitable. Sin embargo, Dios ha deseado que esto quede claro para toda la
humanidad, no dejando lugar a la discusión, duda o excusa. En el Corán, Dios
desafía a la humanidad a producir algo similar al Corán. De hecho, el desafío
de Dios va mas allá que eso: existe un desafío de producir incluso un capítulo como
los del Corán.
Este desafío está todavía en pie para
toda la humanidad. Todos son libres de intentar recriminar al Corán produciendo
algo similar del tamaño de incluso una porción del Corán. En verdad, Dios deja
en claro que en toda la humanidad nunca será posible producir algo comparable
al Corán – algo tan sorprendente como la profecía del Corán.
El desafío de Dios ocurre en cinco
lugares diferentes en el Corán. Aquí se encuentran los versos relevantes en el
orden en que fueron revelados por Dios:
“Si dudáis de lo que le hemos revelado a
Nuestro siervo [Muhammad] traed una sura similar, y recurrid para ello a
quienes tomáis por socorredores en lugar de Allah, si es que decís la verdad.
Si no lo hacéis, y por cierto que no podréis hacerlo, guardaos del fuego que ha
sido preparado para los infieles y cuyo combustible serán hombres y piedras.” (Corán
2:23-24)
“Dicen: [Muhammad] lo ha inventado. Diles:
Entonces traed vosotros [si podéis] una sura similar y recurrid para ello a
quienes tomáis por socorredores en vez de Allah, si es que decís la verdad.” (Corán
10:38)
“O dicen: Él lo inventó [al Corán]. Diles:
Inventad, entonces, diez suras como ésta y presentadlas, e invocad a quienes
podáis [para que os auxilien] en vez de Allah, si es que sois veraces.” (Corán 11:13)
“Diles: Si los hombres y los genios se
unieran para hacer un Corán similar, no podrían lograrlo aunque se ayudaran
mutuamente.” (Corán 17:88)
“Y también dicen: Él lo ha inventado [al
Corán], pero la verdad es que [lo dicen porque] no creen.
34. Que presenten un libro semejante [al
Corán] si es verdad lo que alegan.” (Corán 52:33-34)
En resumen, si alguien todavía duda
acerca del Corán, que afronte el reto.
Una Afirmación muy Importante del Profeta
y Mi Decisión
No fue una reflexión que el Corán es
milagroso. No fue que los eruditos después de los tiempos del Profeta, que Dios
le conceda paz y misericordia, lo observaron y declararon que era un milagro. No,
en realidad, este Libro está destinado a ser un milagro del Profeta Muhammad y
su signo más grandioso. Los no creyentes en el tiempo del Profeta buscaban algún
tipo de milagro – tal vez algo más tangible o que requiera menos pensamiento –
pero Dios dejó en claro que este Corán sería suficiente como un signo que
testifique la veracidad del Profeta. Dios dice:
“Dijeron [los incrédulos]: ¿Por qué no le han
sido concedidos signos milagrosos provenientes de su Señor? Diles [¡Oh, Muhammad!]:
Allah es Quien dispone de los signos, y yo sólo debo advertiros claramente.
¿Acaso no les basta que te hayamos revelado el Libro que se les recita? Por
cierto que en él hay misericordia y exhortación para quienes creen.” (Corán
29:50-51)
En verdad, este Libro debe ser
suficiente para cualquier individuo sincero, en busca de la verdad. No hay
necesidad de ningún otro signo después de este Libro. Este es el aspecto
principal de lo que Dios ha dicho en este pasaje, y esto es lo que mi corazón y
mente concluyeron cuando estudie el Corán en vistas a todos los escritores que
afirmaban que no era una revelación de Dios.
El Profeta también
hizo una afirmación muy importante con respecto a este signo y milagro que Dios
le había entregado. Ya que el era el Profeta final, la naturaleza de su signo y
milagro tenía que ser diferente a todos los que lo precedieron. Tenía que ser
un milagro que fuera eterno hasta el Día del Juicio. De hecho, lo es. E incluso
más, es un tipo de milagro muy diferente. Es uno en el cual los humanos pueden
reflejarse y estar completamente convencidos de su verdad. Es así que el
Profeta dijo: “No ha habido profetas excepto a los que Dios le ha entregado
milagros para que las personas le crean. Yo he obtenido (como milagro) la
revelación que Dios me ha revelado. Espero, por esa razón, tener el mayor
número de seguidores en el Día del Juicio”. (Registrado por Al-Bujari.)
Debido a la naturaleza del signo que el Profeta recibió, no hay excusas para
que las personas de otros tiempos no lo sigan. Por lo tanto, el tendrá, si Dios
lo permite, el mayor número de seguidores en el Día del Juicio Final.
El Corán demandó una decisión de mi
parte – como en realidad demanda una decisión de parte de todos. Los signos que
apuntan a su naturaleza milagrosa y que debía ser una revelación de Dios eran
simplemente abrumadores para mí. Ninguna de las teorías opositoras al Corán o
que negaran la sinceridad del Profeta fueron lo suficientemente fuertes o
lógicas para convencerme de otra cosa. Por lo tanto, yo, vía el Corán, abracé
el Islam y todas las alabanzas y agradecimientos se deben a Dios.
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