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Viniendo de una perspectiva cristiana,
estaba ansioso por ver que tipo de profecías se relacionaban con el Corán y el
Profeta Muhammad, que la paz y la misericordia de Dios sean con él. Me habían enseñado que si las profecías de
un profeta no se cumplían, entonces no era un verdadero profeta de Dios.
Hay una cantidad de esas profecías en el
Corán pero destacaré sólo una de ellas – en realidad ya he mencionado una, el
hecho de que el Corán fuese preservado. (De modo similar, Dios prometió,
aunque el Profeta tuvo muchos adversarios que quisieron verlo muerto, que Él protegería
el Profeta Muhammad hasta que su misión fuese concluida. de hecho, el Profeta
no murió hasta que Dios revelo el verso: “Este día he
completado tu religión para vosotros…”)
Destaco esta profecía porque se relaciona
con eventos que se encontraban completamente fuera del control del Profeta o de
los árabes.
Existe un pasaje en el Corán que dice:
“Los bizantinos fueron derrotados [por los
persas] en el territorio [árabe] más próximo a ellos [la antigua Siria]; pero
después de esta derrota, ellos [los bizantinos] les vencerán. [Esto sucederá]
dentro de algunos años. Todo ocurre por voluntad de Allah, tanto la anterior
derrota [de los bizantinos] como su futuro triunfo. Y cuando eso ocurra, los
creyentes se alegrarán, debido al triunfo que Allah les concedió [a los
bizantinos sobre los persas, por la derrota de los más incrédulos de los dos
pueblos]. Él concede la victoria a quien quiere, Él es Poderoso,
Misericordioso” (Corán 30:1-5)
Esta revelación le llegó al Profeta en el
momento en que los musulmanes estaban siendo duramente perseguidos en la Medina.
De hecho, fue más o menos en el mismo momento de la emigración de los
musulmanes de la Meca a Abisinia—una migración que se llevó a cabo debido a la persecución.
Este fue el año 615 DC. En ese mismo tiempo, el Imperio Bizantino estaba
siendo completamente dominado por lo persas. Los adoradores de ídolos de la Meca se identificaron a si mismos como persas, que eran zoroastrianos y adoraban un dios de
la luz y un dios de la oscuridad mientras que los musulmanes se identificaron
con los cristianos bizantinos ya que creían en la revelación de Dios, profetas
y demás. De hecho, la guerra entre el imperio bizantino y los persas ha sido
descrita como un tipo de cruzada ya que muchos de los sitios sagrados
cristianos fueron destruidos. Fue así, que los no creyentes de la Meca se contentaron con lo ocurrido. Fue en este contexto que esta revelación llegó de Dios.
En efecto, incluso después de la revelación,
los bizantinos continuaron perdiendo territorio ante los persas. La situación
era tan mala que el emperador bizantino tuvo que trasladar su capital desde
Constantinopla a Túnez en el norte de África. Sin embargo, Dios había afirmado
que obtendrían la victoria luego de entre tres y nueve años.
En resumen, como escribió el historiador
británico Gibbon: “Desde siete a ocho años después de esta predicción del
Corán, las condiciones eran tales que nadie podría imaginar que el imperio bizantino
ganaría sobre Irán. Ni hablar de ganar el dominio, nadie podría haber
imaginado que el imperio, bajo esas circunstancias, sobreviviría”.
Sin embargo, Heraclio comenzó su
contraataque en 623 DC. Desde Armenia y en 624 DC. devastó el principal
templo de fuego de Irán y derrotó a los persas. Esto ocurrió en el mismo año
de la Batalla de Badr. Después que lo musulmanes fuesen forzados a dejar Medina
y después de que el Profeta mismo emigró y estableció un estado islámico allí,
los no creyentes de la Meca continuaron persiguiendo a los musulmanes e
intentaron finalizar el Islam. El primer conflicto militar entre los dos
bandos se llevó a cabo en la Batalla de Badr. Mal armado y con un número
inferior de soldados, el pequeño ejército de musulmanes lograron una asombrosa victoria
sobre los politeístas de la Meca. Maududi escribe: “Ibn 'Abbas, Abu Sa'id Judri,
Sufian Az-Zauri, Suddi y otros han afirmado que la victoria de los romanos por
sobre los persas y los musulmanes en Badr contra los politeístas ocurrió casi
en la misma época. Los musulmanes, por lo tanto, se sentían doblemente
complacidos. Las historias de los bizantinos y los persas sostienen lo mismo.
624 DC. es el año en el cual la Batalla de Badr fue peleada y en el mismo año
el imperio bizantino destruyo el lugar de nacimiento de Zoroastro y devastó el
principal templo de fuego de Persia”.
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