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El siguiente aspecto que llamo mi atención
–nuevamente algo que los no-musulmanes mencionaban en sus trabajos- fue el
efecto que el Corán tuvo en la generación del Profeta, que Dios Le de paz y
misericordia, y en las sub-siguientes.
Es evidente que los árabes en los tiempos
del Profeta estaban habituados a beber, divertirse y desarrollar batallas triviales.
Se conocía que a veces mataban a sus hijas . Sin embargo, en el breve lapso de
veinte años un movimiento que comenzó con un solo hombre pudo, debido a la
gracia de Dios y el efecto milagroso del Corán, cambiar acaso todos los árabes
y no-árabes en la Península árabe y los unió en una hermandad de fe y piedad
tan fuerte que si una parte de la hermandad pasaba algún mal, toda la hermandad
se vería afectada negativamente. En esos tiempos, se podían encontrar dos personas que pertenecían a previas tribus antagónicas compartiendo su fortuna y dispuestos a dejar de
lado sus vidas por los demás. De hecho, uno de ellos estaría dispuesto a
repartir la mitad de su riqueza vienen beneficio de su nuevo hermano que
pertenecía a una tribu "extraña".
Tal vez una de las mejores descripciones
del cambio que se llevó a cabo entre los musulmanes puede ser visto en la
famosa afirmación del Compañero Yafar ibn Abu Talib quien preguntado por el Negus
de Abisinia acerca de la misión del Profeta al decir:
“Oh Rey, éramos personas ignorantes,
adoradores de ídolos, comiendo carroña y satisfaciendo desenfrenadamente placeres
sexuales. Ridiculizábamos a nuestros vecinos, un hermano oprimido por su
hermano, y el más fuerte devoraba al más débil. En ese momento un hombre surgió
entre nosotros, quien ya era conocido como una persona confiable, noble y
honesta. Este hombre nos llamó al Islam. Y nos enseñó a dejar de adorar
piedras, a decir la verdad, a abstenernos de derramar sangre, y no estafar a
los huérfanos en sus propiedades. Nos enseñó a proveer comodidades a nuestros
vecinos y a no calumniar a las mujeres honestas. Nos alentó a que ofreciéramos
plegarias, ayunáramos y diéramos caridad. Lo seguimos, dejamos el politeísmo y
la idolatría y nos abstuvimos de los malos actos. Fue debido a esta nueva vida
que nuestra gente nos fue hostil y nos obligó a regresar a nuestros antiguos e
equivocados modos de vida.
Esa generación, en cambio, llevó el mensaje al resto del mundo. Eran
claramente un pueblo llevado de la oscuridad a la luz y al camino correcto hacia
Dios. Cuando el Emperador Persa preguntó que trajeron los musulmanes a sus
tierras, dos diferentes compañeros contestaron en similares términos:
"Dios nos ha enviado ha llevar a quien lo desee de la adoración a seres humanos
a la adoración de Dios, de la estrechés de este mundo a su mayor amplitud, de la
injusticia en este mundo a la justicia del Islam".
Durante la vida del Profeta, que Dios le
de paz y misericordia, se pudo ver a estas personas convertirse en una piadosa
generación, temerosa de Dios y expectante de Su recompensa. Incluso cuando
ellos, como el resto de los seres humanos, resbalaban y pecaban, ansiosamente
se arrepentían y volvían con Dios buscando Su perdón. Preferían enfrentar
severas penas en su vida, como la muerte, que enfrentar a Dios con sus pecados
en sus manos. Esto se puede ver en los casos de Maaiz ibn Maalik al-Aslami y la
mujer llamada al-Ghaamidiyah. Los dos fueron al Profeta a admitir que habían
cometido adulterio y cada uno le pidió al Profeta por la retribución en este
mundo para borrar sus pecados. En el caso de al-Ghaamidiyah, el Profeta le pidió
que vuelva después de su confesión y que regresara al Profeta después de haber
dado a luz. Volvió con su bebe en brazos y le pidió al Profeta que la purifique
de sus pecados. El Profeta, entonces, le pidió que regrese cuando haya
destetado al bebe. Entonces ella regresó después de un tiempo y le dijo al
Profeta que el niño ya no necesitaba de su leche materna. Nuevamente pidió la
expiación de sus pecados por haber cometido adulterio. El Profeta entonces, elogió
su acto de arrepentimiento.
El efecto de este cambio en los Compañeros
continúo mucho después de la muerte del Profeta. Preste atención en los
siguientes relatos de los Compañeros cuando buscaban expandir el mensaje del
Islam hacia el resto del mundo:
El excelente carácter y cualidades de los
soldados musulmanes fue elogiado una vez por un oficial romano con estas
palabras: "Por la noche los encontrarán en plegaria; durante el día los encontrarán
ayunando. Mantienen sus promesas, ordenan buenos actos, suprimen el mal y
mantienen una completa igualdad entre ellos".
Otro atestiguó de esta manera: “Son jinetes de
día y ascéticos por la noche. Pagan lo que comen en territorios ocupados por
ellos. Son los primeros en saludar cuando llegan a un lugar y son valientes
luchadores que acaban con el enemigo".
Un tercero dijo: “Durante la noche parece que
no pertenecieran a este mundo y no hacen otra cosa mas que rezar, y durante el
día, cuando uno los ve montados en sus caballos, uno siente que no han hecho
otra cosa en sus vidas. Son grandes arqueros y grandes lanceros, sin embargo
son tan devotamente religiosos y recuerdan tanto a Dios que muy a menudo uno apenas puede escucharlos hablar de otra cosa al estar en su compañía".
Los beneficios de la civilización se
fomentaron las enseñanzas del Corán más allá de las tierras de los musulmanes.
Muchos están familiarizados con las influencias de los musulmanes en Europa y
como las influencias islámicas eventualmente llevaron al Renacimiento. El
autor de A History of the Intellectual Development of Europe (La historia
del desarrollo intelectual de Europa), John Draper escribió: “Cuatro años
después de la muerte de Justiniano, 569 A.D., nació en la Meca, en Arabia, el hombre que, entre todos los hombres, ejercitó la mayor influencia sobre la
raza humana”.Este trabajo sirvió para abrir mis ojos en el
momento de mi conversión al Islam. Draper, escribiendo en el Siglo 19, estaba
muy desilusionado y parecía enojado de que los musulmanes nunca conseguían
recibir sus elogios por todo lo que contribuyeron a la sociedad y la
civilización europea. Por ejemplo, escribió: “Con estos sarracenas estamos en deuda por muchas de nuestras comodidades personales. Religiosamente limpios, no
era posible para ellos vestirse, de acuerdo a la moda de los nativos europeos,
con una vestimenta sin cambiarla hasta que se desarmara en pedazos, una
desagradable masa de bichos, apestosos y andrajosos… Nos enseñaron el uso de
las a menudo cambiadas y a menudo lavadas prendas interiores de lino y algodón,
que todavía pasan por las mujeres bajo su antiguo nombre árabe…”.
Muchos eruditos han reconocido la
importancia del Islam y las enseñanzas del Corán para la mejora de la
humanidad. El famoso intelectual George Bernard Shaw afirmo una vez:
“Siempre he tenido gran estima por la religión de Muhammad debido a sus
grandiosas vitalidades… he profetizado acerca de la fe de Muhammad que será
aceptada en el futuro como lo esta siendo en Europa hoy en día. Los eclesiásticos
medievales, por ignorancia o intolerancia, pintaron al Mahometanismo con los más
oscuros colores. Para ellos Muhammad fue un anti-Cristo. Yo lo he estudiado, al
maravilloso hombre, y en mi opinión lejos de ser un anti-Cristo debe ser
llamado el salvador de la Humanidad.
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