Los textos islámicos sobre los intereses
Cuando uno lee los textos islámicos
concernientes a los intereses, de inmediato es sacudido por el rigor de las
advertencias contra cualquier participación en los mismos. El Islam prohíbe una
cantidad de actos inmorales, como la fornicación, el adulterio, la
homosexualidad, el consumo de alcohol y el asesinato. Pero la variedad de la
discusión y la extensión de las advertencias por estos otros actos no están al
mismo nivel de aquellas relacionadas con el tomar intereses. Esto llevó a Sayyid
Qutb a escribir: “Ningún otro tema ha sido condenado y denunciado tan
fuertemente en el Corán como la usura”.
El Corán, por ejemplo, contiene los
siguientes versículos en relación a los intereses:
“¡Oh, creyentes! No lucréis con los intereses
con el fin de multiplicar vuestras riquezas, y temed a Dios para que tengáis
éxito. Y precaveos del Fuego que ha sido reservado para los incrédulos”. (Corán
3:130-131)
Esta advertencia bastante fuerte hacia
los creyentes los previene de una consecuencia fatal: ser arrojados al fuego
del Infierno que ha sido preparado para los incrédulos.
Dios también dice:
“Los que lucren con el interés saldrán [de
sus tumbas el Día del Juicio] como aquel al que Satanás ha poseído dejándolo
trastornado. Esto porque dicen que el comercio es igual que el interés; pero
Dios permitió el comercio y prohibió el interés. A quien le haya llegado de su
Señor la prohibición [del interés] y se haya abstenido arrepintiéndose podrá
conservar lo que haya ganado, y lo que cometiere luego de esto estará en manos
de Dios. Y si reincide se contará entre los moradores del Fuego, en el que
sufrirá eternamente”. (Corán 2:275-276)
Estos versículos tienen muchos puntos
de interés para ellos. Comentando respecto a la primera porción de este
versículo, Mawdudi ha escrito:
Así como una persona demente, sin
restricciones de la razón ordinaria, recurre a toda clase de actos desmedidos,
también lo hace quien toma intereses. Persigue su locura por el dinero como si
estuviera demente. Hace caso omiso al hecho de que los intereses cortan las
raíces del amor humano, la fraternidad y la empatía, y socava el bienestar y la
felicidad de la sociedad humana, y que se enriquece a expensas del bienestar de
muchos otros seres humanos. Este es el estado de su “locura” en este mundo: ya
que la gente se levantará en la otra vida en el mismo estado en el que murió en
este mundo, él será resucitado como un lunático.
En segundo lugar, los versículos dejan
claro que hay una diferencia entre las transacciones comerciales legítimas y el
interés. La diferencia entre ellos es tan evidente que el versículo no se
molesta en explicarlos, que es uno de los aspectos estilísticos del Corán. En
tercer lugar, estos versículos claramente expresan que Dios “destruye los
intereses e incrementa las caridades”. Esta es una de las “leyes” de Dios
que la humanidad no necesariamente descubre por sí misma. Los devastadores efectos
negativos de los intereses sobre el individuo, la comunidad y el mundo entero
en esta vida y en la última, sólo son conocidos por Dios. Sin embargo, un
vistazo a algunos de estos efectos negativos demuestra la veracidad de este
versículo, vistazo que será dado más adelante en este artículo. De hecho, tal
vez subrayando el significado de este versículo, el Profeta (paz y bendiciones
de Dios sean con él) dijo también: “Los intereses –aunque sean una gran
cantidad– al final resultarán en una pequeña cantidad”. Indudablemente, en la otra
vida, cuando el individuo se encuentre con Dios, todo lo que haya amasado a
través de este medio ilegal será fuente de su propia destrucción.
Poco después de los versículos
anteriores, Dios dice también:
“¡Oh, creyentes! Temed a Dios y renunciad a
lo que os adeuden a causa de los intereses, si es que sois, en verdad,
creyentes. Y si no dejáis los intereses, sabed que Dios y Su Mensajero os
declaran la guerra; pero si os arrepentís tenéis derecho al capital original,
de esta forma no oprimiréis ni seréis oprimidos”. (Corán 2:278-279)
¿Quién en sus cabales podría exponerse
a una declaración de guerra de Dios y Su Mensajero? Sin lugar a dudas, rara vez
se encuentra una amenaza más fuerte. Al final del versículo, Dios deja claro
por qué los intereses están prohibidos: son un delito. La palabra árabe para
ello es dhulm, que denota a una persona que ha hecho mal, ha dañado o ha
oprimido a otra persona o a su propia alma. Este versículo demuestra que los
intereses no están prohibidos simplemente por alguna regla de Dios sin ninguna
razón que la sustente. Los intereses son definitivamente perjudiciales, y es
por ello que están prohibidos.
Además de los versículos del Corán, el
Profeta Muhammad (paz y bendiciones de Dios sean con él) también hizo muchas
declaraciones relacionadas con los intereses. Por ejemplo, la siguiente
afirmación demuestra claramente la gravedad de este acto:
“Eviten los siete pecados aniquiladores:
asociarle copartícipes a Dios, la hechicería, matar un alma que Dios ha
prohibido –excepto a través del curso debido de la ley–, cobrar intereses,
gastar la riqueza de los huérfanos, huir cuando los ejércitos se encuentran, y
calumniar a las mujeres castas, creyentes e inocentes”. (Bujari y Muslim)
De hecho, otra afirmación del Profeta
(paz y bendiciones de Dios sean con él) debería ser suficiente para mantener a
cualquier persona temerosa de Dios completamente alejada de los intereses. El
Profeta (paz y bendiciones de Dios sean con él) dijo:
“Una moneda de interés que es
gastada a sabiendas por una persona, es peor ante los ojos de Dios que 36 actos
sexuales ilegales”. (al-Tabarani y al-Hakim)
El
Compañero Yabir narró que el Mensajero de Dios (paz y bendiciones de Dios sean
con él) maldijo a quien cobra intereses, a quien paga intereses, a los testigos
de ello [es decir, a los contratos con intereses] y a quienes lo registran.
Entonces dijo: “Todos ellos son iguales”. (Muslim)
Este es un principio básico en el
Islam. Si algo está prohibido y es incorrecto, un musulmán no debe participar
de ello ni apoyarlo en modo alguno. Por lo tanto, ya que el interés está
prohibido, también está prohibido ser testigo en tales contratos, registrarlos,
etc. Las palabras del Profeta también explican que no hay diferencia entre
quien paga intereses y quien los recibe. Esto es porque ambos están
involucrados en una práctica despreciable y, por tanto, son igualmente
culpables.
El Profeta Muhammad (paz y bendiciones
de Dios sean con él) dijo también:
“Si en una ciudad aparecen
abiertamente las relaciones sexuales ilícitas y los intereses, sus habitantes
se han expuesto a sí mismos al castigo de Dios”. (al-Tabarani y al-Hakim)
Esta declaración es una referencia a
una de las “leyes sociales” de Dios. El castigo de Dios puede venir en diferentes
formas en este mundo y en el próximo.
|