Introducción
El Diccionario Inglés de Oxford define “Interés” como “dinero pagado por el uso de
dinero prestado (el capital), o por abstenerse de una deuda, de acuerdo con una
relación fija”.
En realidad, los individuos y el mundo
en conjunto probablemente conocen muy bien la carga de los intereses, de modo
que nadie necesita realmente la definición anterior. El interés es algo que
conoce cualquiera que viva en un país capitalista. Ha llegado a ser tan
completamente institucionalizado y aceptado en las economías modernas, que es
prácticamente imposible concebir que haya alguien que se le oponga por completo
y rechace cualquier transacción que involucre intereses. Sin embargo, hay musulmanes
devotos que se rehúsan a tratar con intereses.
La razón real de por qué estos musulmanes
no tratan con intereses es que los intereses han sido prohibidos en la religión
islámica, como se detallará en breve. Al mismo tiempo, sin embargo, los musulmanes
creen que la guía de Dios está basada en Su conocimiento, sabiduría y justicia.
En otras palabras, Dios no prohíbe algo a los humanos sin una razón. Por lo
tanto, definitivamente hay razones sólidas -algunas de las cuales
podemos reconocer claramente- de por qué Dios ha prohibido esta práctica.
En el mundo actual, los musulmanes son
bombardeados constantemente con argumentos que apoyan el manejo de intereses.
Muchos musulmanes han sucumbido a tal presión y a los que suponen argumentos
racionales, lo que los ha llevado a aceptar el concepto de interés.
Por ello, este corto artículo pretende
analizar la postura islámica respecto a los intereses, basado en los textos
básicos de la fe, así como entrar en una discusión racional sobre el interés
para determinar si los argumentos dados a favor de los intereses son realmente
válidos.
La guía de Dios para la humanidad
El Islam enseña que Dios ha sido
misericordioso al brindar a la humanidad una guía para todos los aspectos de la
vida. Esta guía abarca no sólo los actos de culto, sino todo desde la economía
y la ética de negocios hasta las relaciones maritales, las relaciones
internacionales, la ética de la guerra, y así sucesivamente. Uno de los rasgos
distintivos de los musulmanes hoy día es que ellos aún creen en esta guía de
Dios, mientras que la mayoría del resto de la humanidad ha descartado o
invalidado sus enseñanzas religiosas cuando se trata de asuntos “seculares”.
Hay una serie de razones por las que
muchos musulmanes no han seguido el mismo camino de, por ejemplo, numerosos judíos
y cristianos seculares. Una de las razones más importantes es que el musulmán
puede estar seguro de que la revelación que forma las bases de la religión
islámica no ha sido manipulada ni distorsionada desde la época de su manifestación.
En otras palabras, no ha habido interferencia humana o distorsión en la
revelación. Por lo tanto, no hay necesidad de que vengan ahora humanos a
corregir los errores de humanos anteriores, como afirman seculares judíos o cristianos.
Segundo, muchos musulmanes creen que no
existe ninguna evidencia fuerte o convincente de que algo de su religión esté
fuera de contacto con la realidad o resulte impracticable en la época actual.
En el Islam, por ejemplo, nunca ha existido un conflicto entre la religión y la
ciencia que hubiera llevado a una ruptura de la confianza en la iglesia y a una
revuelta generalizada contra la autoridad de la religión, como ocurrió en
occidente.
Mucha gente, incluso algunos musulmanes, han pedido muchos cambios en el Islam pero,
en realidad, los argumentos que han presentado para ello han sido defectuosos y
débiles, para decir lo mínimo. El caso de los intereses, tema de este artículo,
puede tomarse como un ejemplo excelente de esta naturaleza.
Curiosamente, aunque el Islam ha
aparecido mucho en los medios últimamente, ha sido la experiencia de este autor
que muchos no-musulmanes desconocen la posición del Islam frente a los intereses.
Por lo tanto, el presente artículo también arroja luz sobre este tema
importante –un tema que no es un tópico “muerto”, medieval, sino que tiene una
relevancia enorme en el mundo actual–.
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