Elección de Uzmán
Umar ibn Al-Jattab, el segundo Califa del
Islam, fue apuñalado mientras lideraba la oración del Fayr por un esclavo persa
llamado Abu Lu’lu’ah, un zoroastra. Mientras Umar yacía en su lecho de muerte, la
gente a su alrededor le pidió que nombrara un sucesor. Umar nombró un comité de
seis personas para que escogieran el sucesor entre ellos mismos.
Este comité estaba conformado por Ali
ibn Abi Talib, Uzmán ibn Affan, Abdur-Rahman ibn Awf, Sad ibn Abi Waqqas,
Az-Zubayr ibn Al-Awam y Talhah ibn Ubayd Allah, quienes estaban entre los más
eminentes compañeros del Profeta, que la paz y las bendiciones
de Dios sean con él, y quienes
habían recibido en su tiempo de vida las nuevas del Paraíso.
Las instrucciones de Umar fueron que el
Comité de elección debería escoger al sucesor dentro de tres días, y que él
debería asumir su puesto en el cuarto día. Como pasaron dos días sin ninguna
decisión, los miembros se sintieron ansiosos ya que el tiempo se estaba acabando
rápidamente y aún no aparecía a la vista la solución del problema. Abdur-Rahman
ibn Awf ofreció olvidar su propia reivindicación si otros acordaban sumarse a
su decisión. Todos aceptaron permitir que Abdur-Rahman escogiera al nuevo Califa.
Él entrevistó a cada nominado y fue por Medina preguntando a la gente sobre su
elección. Finalmente, seleccionó a Uzmán como el nuevo Califa, dado que la
mayoría de la gente lo escogió a él.
Su Vida como Califa
Uzmán llevó una vida simple incluso
luego de convertirse en el líder del Estado Islámico. Hubiera sido fácil para
un exitoso hombre de negocios, tal como él, llevar una vida lujosa, pero él
nunca apuntó a llevar tal forma de vida en este mundo. Su único propósito fue alcanzar
el placer del más allá, pues él conocía que este mundo es una prueba y es temporal.
La generosidad de Uzmán continuó luego de que se convirtió en Califa.
Los Califas eran pagados por sus
servicios del tesoro público, pero Uzmán nunca tomó ningún salario por sus
servicios al Islam. No solo eso, sino que también desarrolló la costumbre de
liberar esclavos cada viernes, se preocupó por las viudas y huérfanos, y dio
caridad casi sin límites. Su paciencia y resistencia estaban entre las
características que lo hicieron un líder exitoso.
Uzmán logró mucho durante su gobierno. Le
dio impulso a la pacificación de Persia, continuó defendiendo al Estado Musulmán
contra los bizantinos, y lo que hoy se conoce como
Libia y gran parte de Armenia pasaron a ser territorios musulmanes. Uzmán también, a través de su primo
Mu'awiyah ibn Abi Sufyan, el gobernador de Siria, estableció una armada musulmana
que peleó una serie de luchas importantes con los bizantinos.
De mucha mayor importancia para el Islam,
sin embargo, fue la compilación que hizo Uzmán del texto del Corán como fue revelado
al Profeta. Dándose cuenta de que el mensaje original de Dios podía ser
inadvertidamente distorsionado por variantes en la
forma de recitar, el nombró un comité para recopilar todos los versículos del
Corán en dialecto árabe de Quraish (el más difundido) y eliminar los pergaminos
escritos en los otros dialectos”. El resultado fue el texto
que es aceptado hoy en día a través del mundo musulmán.
La oposición y el Final
Durante su califato, Uzmán enfrentó
mucha hostilidad de nuevos musulmanes nominales en nuevas tierras islámicas, que
empezaron a acusarlo de no seguir el ejemplo del Profeta y de los califas
precedentes en materias concernientes a la forma de gobernar. Sin embargo, los
Compañeros del Profeta siempre lo defendieron. Estas acusaciones nunca lo
cambiaron. Él permaneció paciente para ser un gobernante misericordioso. Incluso
durante el tiempo cuando sus enemigos lo atacaron, el no usó los fondos del
tesoro para proteger su casa o a él mismo. Como fue previsto por el Profeta Muhammad,
los enemigos de Uzmán se opusieron a él implacablemente, haciéndole muy difícil
gobernar. Sus oponentes finalmente conspiraron contra él, rodeando su casa, y
alentaron a la gente a matarlo.
Muchos de sus asesores le pidieron
detener el asalto pero él no lo hizo, hasta que fue asesinado mientras recitaba
el Corán exactamente como el Profeta había predicho. Uzmán murió como un mártir.
Anas ibn Malik narró lo siguiente:
“El Profeta una vez subió a la
montaña Uhud con Abu Bakr, Umar y Uzmán. La montaña tembló con ellos. El Profeta
le dijo (a la montaña): ‘¡Mantente firme, Oh Uhud! Pues sobre ti hay un Profeta,
un temprano y verdadero seguidor mío y dos mártires’”. (Sahih al-Bujari)
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