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La cohesión social en el Islam (parte 1 de 3): Lazos de fe
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Descripción: Estableciendo las bases para la cohesión dentro de la sociedad.
Por Jamaal ad-Din Zarabozo (© 2011 IslamReligion.com)
Publicado 11 Apr 2011 - Última modificación 08 Apr 2012
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Las sociedades están constituidas por
individuos diferentes que varían en raza, etnia y religión. Hoy día se habla
mucho de sociedades pluralistas y cómo promover la cohesión social en tales
sociedades. La forma en que el Islam aborda esta cuestión es única. En el
proceso, crea la unión más fuerte posible.
Antes de llegar a una descripción de la
unión más fuerte, es importante notar que el Islam trata directamente con la
raíz misma de la desunión social: el racismo y el prejuicio. Uno puede pasar
tantas leyes como desee, pero mientras esta enfermedad esté enraizada en el
corazón, nunca podrá haber verdadera cohesión social.
El Islam ha eliminado esta enfermedad
con un versículo que indica dónde descansa el verdadero
valor. Dios ha dicho:
“¡Oh, humanos! Os hemos creado a partir de un
hombre [Adán] y una mujer [Eva], y [de su descendencia] os congregamos en
pueblos y tribus para que os conozcáis unos a otros. En verdad, el más honrado
de vosotros ante Dios es el más piadoso. Ciertamente Dios es Omnisciente y está
bien informado de lo que hacéis”. (Corán 49:13)
Por lo tanto, la raza y la etnia no
deberían tener efecto en lo absoluto con respecto a la cohesión social ante los
ojos de un musulmán. Hay, sin embargo, una diferencia que el Islam toma en
consideración: la diferencia de fe y religión. En consecuencia, esta discusión
sobre la cohesión social enfocará el tema en el contexto de una sociedad
pluralista con respecto a la religión.
La unión de la fe
Si uno preguntara hoy día sobre cuál es
la unión más fuerte que puede haber entre la gente, muchos probablemente
responderían algo como las relaciones consanguíneas, el origen étnico, la
nacionalidad, y así. En realidad, el Corán muestra que esos tipos de unión no
son tan fuertes si el fundamento tras ellos es débil. En el Corán Dios nos da
como ejemplo el de Caín y Abel, que a pesar de ser hermanos, uno mató al otro,
así como el ejemplo de los hermanos de José, que lo tiraron a un pozo. Todos
ellos eran parientes consanguíneos, sin embargo pusieron la vida mundanal por
encima de sus relaciones con los otros. Eso mismo ocurre hoy día por todo el mundo.
Los lazos entre la gente están subordinados a sus deseos, metas y búsquedas
mundanales. Muchos individuos están dispuestos rápida y fácilmente a vender a
sus amigos y hasta a la propia madre para tener éxito en este mundo o para
alcanzar algo que desean del mismo.
Todo esto demuestra una cosa: cuando
los lazos entre la gente están basados en consideraciones mundanales, aún si se
trata de lazos originalmente consanguíneos, estos ceden cuando las
consideraciones mundanales demandan que se prescinda de ellos. Por tanto,
aquellos no son los lazos más fuertes que se pueden constituir entre las
personas. Los lazos más fuertes que pueden alcanzarse entre la gente son los
lazos del Islam y la fe verdadera. Estas son uniones entre la gente que son el
resultado de su creencia en Dios y su amor por Dios. Esto fue señalado
claramente por Dios en el Corán cuando declaró:
“Él es Quien unió vuestros corazones, y tú no
habrías podido hacerlo aunque hubieras gastado todo lo que hay en la Tierra,
pero Dios los unió [y reconcilió a los grupos divididos]. Ciertamente Él es
Poderoso, Sabio”. (Corán 8:63)
Dios también dice:
“Aferraos todos a la religión de Dios y no os
dividáis. Recordad la gracia de Dios al hermanaros uniendo vuestros corazones
después de haber sido enemigos unos de otros, y cuando os encontrasteis al
borde de un abismo de fuego, os salvó de caer en él. Así os explica Dios Sus
signos para que sigáis la guía”. (Corán 3:103)
El Corán y la Sunna muestran que la
unión de fe es la más fuerte de todas las uniones. Representa humanos de todas
partes del mundo uniéndose por un solo propósito: establecer la adoración al
Único Dios. Para lograr tal objetivo, los musulmanes trabajan unidos y se
ayudan unos a otros con compasión, misericordia y amor.
Hay en verdad numerosos textos del
Corán y el hadiz que demuestran más allá de toda duda que los musulmanes forman
una hermandad internacional, universal, de hombres y mujeres. En aras de la
brevedad, presentaremos aquí sólo unos pocos ejemplos de esos textos:
Dios dice:
“Los creyentes y las creyentes son aliados
unos de otros, ordenan el bien y prohíben el mal, cumplen con la oración
prescrita, pagan el Zakat y obedecen a Dios y a Su Mensajero. Dios tendrá
misericordia de ellos; y Él es Dios, Poderoso, Sabio”. (Corán 9:71)
Otro versículo dice:
“Ciertamente los creyentes son todos hermanos
entre sí…”. (Corán 49:10)
Dios también dice:
“Muhammad es el Mensajero de Dios. [Los
creyentes] Quienes están con él son severos con los incrédulos, pero
misericordiosos entre ellos…”. (Corán 48:29)
El Profeta, la paz y las bendiciones de
Dios sean con él, dijo:
“El creyente con respecto a otro
creyente es como un edificio, una porción fortalece a otra”. (Sahih Al-Bujari
y Sahih Muslim)
Otro hadiz declara:
“La parábola de los creyentes con
relación a su amor, misericordia y compasión el uno por el otro, es como
aquella del cuerpo: si una de sus extremidades sufre, el resto del cuerpo es
afligido por el desvelo y la fiebre”. (Sahih Muslim)
Pero esta gran hermandad del Islam no
es algo simplemente teórico. Es, de hecho, bien definida y apoyada por la guía
práctica.
Tiene ciertos componentes básicos para ello, y derechos y obligaciones
específicos que están registrados en el Corán y la Sunnah. Estos derechos y
obligaciones le corresponden a cada musulmán de toda época y lugar.
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La cohesión social en el Islam (parte 2 de 3): Fraternidad islámica
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Descripción: Los aspectos necesarios de la hermandad y los diferentes medios prácticos establecidos por el Islam para alcanzar esta fraternidad en la sociedad.
Por Jamaal ad-Din Zarabozo (© 2011 IslamReligion.com)
Publicado 18 Apr 2011 - Última modificación 18 Apr 2011
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Uno de los aspectos necesarios de esta
hermandad es el amor. Es decir, es una obligación de todos los musulmanes el
amar a sus hermanos musulmanes. De hecho, ellos deben amarlos en forma similar
a como cuidan de sí mismos. Como el Profeta, la paz y las bendiciones de Dios
sean con él, dijo:
“Ninguno de ustedes será un
verdadero creyente hasta que ame a su hermano como se ama a sí mismo”. (Sahih
Al-Bujari y Sahih Muslim)
Un segundo aspecto necesario de esta
hermandad es el apoyo mutuo, la ayuda y la asistencia. Cuando su hermano está
siendo oprimido u ofendido, él viene en su ayuda y lo asiste con su riqueza y
su vida, si es posible. Esto se describe, por ejemplo, en los siguientes
versículos:
“¿Por qué no combatís por la causa de Dios,
cuando hay hombres, mujeres y niños oprimidos que dicen: ¡Señor nuestro!
Sálvanos de los habitantes opresores que hay en esta ciudad. Envíanos quien nos
proteja y socorra?” (Corán 4:75)
Un tercer aspecto esencial de esta
hermandad Islámica es la misericordia y la ternura entre los creyentes. Este
objetivo va más allá del simple amor de uno por otro, sino que significa que
cada hermano siente en su corazón lo que le está pasando a su hermano. El
Profeta describe a los musulmanes de la siguiente manera:
“La semejanza de los creyentes en relación al amor mutuo, el afecto,
la camaradería, es como la de un cuerpo: cuando cualquier extremidad enferma,
todo el cuerpo sufre fiebre y desvelo”. (Sahih Muslim)
Un componente necesario final de
nuestra hermandad son los actos comunes de cortesía. La verdadera hermandad
tiene que ponerse en práctica, no puede ser simplemente una declaración de
dientes para afuera. Un aspecto sorprendente y hermoso del Islam es que no deja
asuntos en un nivel hipotético para que cada individuo tenga que imaginarse
cómo alcanzar las metas establecidas. Así, por ejemplo, el Profeta ha detallado
actos específicos que uno tiene el derecho de esperar de parte de su hermano y
los cuales uno debería también realizar hacia su hermano. Entre estos actos
comunes obligatorios de cortesía hay seis mencionados por el Profeta:
“Son seis los derechos de un musulmán
sobre otro musulmán… Cuando lo veas, salúdalo; cuando te invite a comer,
acepta; cuando busque tu consejo sincero, dáselo; cuando estornude y diga ‘al-hamdulillah’,
di, ‘que Dios tenga misericordia de ti’; cuando enferme, visítalo; y cuando
muera, acompaña su cortejo fúnebre”. (Sahih Muslim)
Más allá de estas seis prácticas bien
conocidas, la Ley Islámica guía a los musulmanes a muchas otras prácticas que
ayudan a engendrar amor y cercanía entre los creyentes, lo que es un objetivo
obvio de la Ley en sí misma. Así, por ejemplo, si un musulmán ama a otro musulmán
por causa de Dios, él debe dar cuenta al otro individuo de tal sentimiento. El
Profeta explicó la razón de hacer esto cuando dijo:
“Si uno de ustedes ama a su
hermano por causa de Dios, debe informarle de esto, puesto que ello hará la
unión más duradera y el amor más fuerte”.
El Profeta también dijo:
“Por Aquel que tiene mi alma en
Sus manos, no entrarán al Paraíso hasta que crean. Y no creerán hasta que se
amen unos a otros. En verdad, permítanme informarles cómo lograr esto:
propaguen la paz entre ustedes”. (Sahih Muslim)
Este hadiz podría referirse a propagar
los saludos de paz (Salam) o a realizar obras concretas que brinden paz
y fraternidad.
El Profeta también señaló la
importancia de darse regalos unos a otros. Dijo:
“Intercambien regalos y se amarán unos a otros”. (As-Suyuti)
El Profeta también alentó a los musulmanes
a visitarse unos a otros. Declaró:
“Visítense unos a otros
ocasionalmente, y el amor [entre ustedes] se incrementará”. (At-Tabarani)
Además de todos estos actos positivos,
cuando uno evita los actos prohibidos el resultado también será positivo para
las relaciones interpersonales. En otras palabras, cuando uno evita hablar mal,
calumniar, mentir, estafar, espiar y cosas así, nada más que el bien resultará
del distanciamiento de estas prácticas malvadas que el Islam claramente ha
prohibido.
Así, uno puede concluir que la cohesión
social entre musulmanes es definitivamente una de las metas más buscadas en el Islam.
Además, están establecidos los pasos prácticos para asegurar que esta meta sea
alcanzada.
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La cohesión social en el Islam (parte 3 de 3): Musulmanes y no-musulmanes
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Descripción: Los medios con los que la cohesión social puede ser alcanzada en una sociedad pluralista, donde las diferencias de fe pueden llevar a fricciones y hostilidad.
Por Jamaal al-Din Zarabozo (© 2011 IslamReligion.com)
Publicado 25 Apr 2011 - Última modificación 25 Apr 2011
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Los musulmanes de cara a los no-musulmanes
Obviamente, la sociedad no consistirá de
sólo musulmanes. Por otra parte, los musulmanes y los no-musulmanes están
siguiendo caminos muy distintos. La vida de un musulmán gira enteramente
alrededor de la creencia correcta en Dios. La actitud de un musulmán hacia los
otros también está determinada por la actitud de los otros hacia Dios. Un musulmán
no puede sentir completa afinidad y amor hacia alguien que le ha dado la
espalda a Dios, rehusándose a entragarse a Él o ridiculizando la creencia en Él.
Simplemente no es natural que haya amor completo entre estos dos tipos de
personas. Sin
embargo, incluso dado este posible sentimiento negativo en el corazón, un musulmán
debe tratar con los no-musulmanes sobre la base de principios justos. Esto
aplica para todos los no-musulmanes. Muchos no-musulmanes no son en modo alguno
antagonistas de los musulmanes, mientras que otros exhiben un claro e
inequívoco desprecio y odio hacia los musulmanes.
Uno de los principios básicos de
comportamiento hacia los no-musulmanes no beligerantes se halla en el siguiente
versículo del Corán:
“Dios no os prohíbe ser benevolentes y
equitativos con quienes no os han combatido por causa de la religión ni os han
expulsado de vuestros hogares, pues ciertamente Dios ama a los justos”. (Corán 60:8)
Una obligación importante hacia los
incrédulos es el trato justo y apropiado. Esto fue descrito por el reconocido
erudito musulmán, el Sheij Ibn Baz, quien dijo:
“[los musulmanes] no deben hacer mal a otra persona con respecto a
su vida, su riqueza o su honor, si el no-musulmán es ciudadano de un Estado
Islámico o ha alcanzado otro tipo de protección. Deben cumplir con los derechos
del otro. No deben dañarlo con respecto a su riqueza, robándole, engañándolo o
estafándolo. No pueden dañarlo en su cuerpo golpeándolo ni matándolo. Tiene una
protección estatal que garantiza la protección de su vida de todas esas cosas”.
Un musulmán puede interactuar con los
no-musulmanes, comprar, vender o rentar de ellos o a ellos, por ejemplo. Incluso en un nivel
social puede haber interacción, tal como asistir juntos a comer. Sin embargo,
tales interacciones son, por naturaleza, limitadas, debido a las diferencias en
las prácticas y costumbres sociales. Quizás uno puede decir que el objetivo
final del musulmán en sus relaciones con los no-musulmanes es presentarles el
Islam, abriendo así la puerta para que haya una relación completa de amor y
hermandad entre ellos. Aún si el no-musulmán es antagónico y ofensivo, el musulmán
sabe que puede repeler su maldad con bondad. Dios dice:
“No se equipara obrar el bien y obrar el mal.
Si eres maltratado responde con una buena actitud [sabiendo disculpar], y
entonces verás que aquel con quien tenías una enemistad se convertirá en tu
amigo ferviente”. (Corán 41:34)
En resumen, como escribió Ibn Baaz:
“Es obligatorio para los musulmanes tratar a los incrédulos de
manera islámica, con un comportamiento apropiado, siempre y cuando ellos no
combatan a los musulmanes. Uno debe ser confiable, no engañarlos ni
traicionarlos, y no mentirles. Si hay una discusión o un debate entre ellos, uno
debe debatir con ellos de la mejor manera y ser justo con ellos en la disputa.
Esto en obediencia a la orden de Dios:
“No discutáis con judíos y cristianos [acerca
de vuestra fe] sino de buen modo, y no lo hagáis con quienes sean irrespetuosos”.
(Corán 29:46)
Está prescrito para los musulmanes que los inviten al bien, les
adviertan y sean pacientes con ellos, al mismo tiempo que sean solidarios y
amables. Esto es porque Dios ha declarado:
“Convoca al sendero de tu Señor con sabiduría
y bellas palabras. Arguméntales de la mejor manera. Tu Señor sabe bien quién se
extravía de Su camino y quién sigue la guía”. (Corán 16:125)
Dios también dice:
“…hablad cortésmente…”. (Corán 2:83)
Los musulmanes de cara a la sociedad en
conjunto
Cuando un musulmán acepta vivir en una
sociedad dada, está en esencia haciendo un pacto con ese país, de que él va a
cumplir con las leyes de su Estado. Él no tiene el derecho a violar las leyes
de ese país simplemente porque es un musulmán y el país no es un Estado
Islámico. Así, todos los principios de comportamiento apropiado que han sido
descritos en este capítulo se aplican a un musulmán viviendo dondequiera que
pueda vivir. En varios países hoy en día, muchas cosas pueden ser legales pero
están prohibidas para un musulmán. Estas cosas legales simplemente son evitadas
por el musulmán. Él debe también exigir sus derechos legales para asegurarse
que no es forzado a hacer nada que esté prohibido en el Islam. En general, sin
embargo, debe estar entre los ciudadanos respetuosos de la ley.
Además de eso, un musulmán debe ser una
ventaja para cualquier sociedad en la que viva. Debe ser un ciudadano modelo en
muchas formas. Como se describió anteriormente, debe ser un buen vecino. Tiene
la obligación de promover el bien y prevenir el mal donde sea que viva.
Adicionalmente, debe evitar y oponerse a lo que muchas sociedades ven como los
mayores crímenes, como son el asesinato, el robo, la extorsión, etc. Por otra
parte, debe mantenerse alejado del uso del alcohol y las drogas, y de esta
forma no sobrecargar a la sociedad en su conjunto con sus propias debilidades y
adicciones. Finalmente, debe ser justo y equitativo en todas sus relaciones con
los demás miembros de la sociedad.
El Islam reconoce el hecho de que es
natural para un individuo amar a su país y tener una afinidad por la tierra en
la que creció. Cuando los musulmanes fueron forzados a emigrar de La Meca,
cuando estaba bajo el control de los politeístas, muchos de ellos expresaron su
amor por esta ciudad. Por tanto, es natural para los musulmanes desarrollar un
amor por cualquier tierra en la que se encuentren, incluso si el país no es un Estado
Islámico. También es natural para los musulmanes desear lo mejor para su tierra
natal. Pero, infortunadamente, esta idea de lo que es mejor de nuevo puede no
ser compartida o apreciada por otros. Por ejemplo, los musulmanes pueden desear
ver el fin de las apuestas, la prostitución y la pornografía. Los musulmanes
creen que esto es lo mejor para toda persona consciente, musulmanes tanto como
no-musulmanes. Sin embargo, muchos no-musulmanes no comparten este sentimiento.
Ahí está el meollo del asunto. Teóricamente hablando, sin embargo, en las
sociedades “libres” contemporáneas esto puede no ser un problema. Los
musulmanes deben ser capaces de aferrarse a sus valores y costumbres sin hacer
daño a los demás, mientras los otros siguen la cultura dominante en tierras
no-musulmanas. Si los países “libres” no están dispuestos a brindar a los
musulmanes este derecho, significa que ellos no tienen voluntad real de vivir
según sus propios ideales. No es que los musulmanes estén tratando de causarles
daño, ellos simplemente están tratando de ser buenos ciudadanos mientras viven
una forma de vida diferente a la cultura dominante.
Conclusiones
Aún en sociedades pluralistas, las
enseñanzas islámicas contribuyen a la cohesión social. Primero, el principal
obstáculo para tal cohesión, el racismo y el prejuicio, ha sido removido.
Segundo, un amor fuerte y un lazo es creado entre aquellos que comparten la fe
Islámica. Tercero, instrucciones claras y decisivas de justicia y
comportamiento apropiado son dadas para tratar con aquellos fuera del lazo de
la fe. Cuarto, los musulmanes entienden su responsabilidad hacia aquellos que
los rodean y, por tanto, contribuyen al bienestar de todos, mejorando aún más
los buenos sentimientos y la cohesión dentro de la sociedad.
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