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Al liberarse de la ansiedad y la
inquietud, la actitud del ser humano debe cambiar definitivamente afectando la
forma en la que interactúa con los demás. Esto comienza con aquellos que
están más cercanos a él en su familia, y se extiende a sus vecinos, otros
integrantes de su comunidad y eventualmente a la humanidad como un todo. Así,
el Islam establece una estructura social entera en la cual las personas
interactúan unos con otros a través de las relaciones, derechos y obligaciones,
en formas que les acercan a una coexistencia pacífica. Los hijos reconocen los
derechos de sus padres sobre ellos, mientras que los padres reconocen los
derechos de sus hijos sobre ellos. Los esposos y las esposas caminan juntos, no
como competidores sino como compañeros, cooperando para producir un hogar
pacífico y amoroso. Ciertamente, Dios ha señalado que en esta relación que Él
encomienda ha creado un gran signo para quienes reflexionan:
“Y entre Sus signos está haberos creado esposas de entre
vosotros para que encontréis en ellas sosiego, y puso entre vosotros amor y misericordia.
Por cierto que en esto hay signos para quienes reflexionan”. (Corán 30:21)
Así, Dios ha promulgado leyes firmes para proteger la
santidad del hogar, tal como las leyes que castigan el adulterio, la fornicación
y la calumnia. La razón es que el hogar y la familia son la fundación de la
sociedad en su conjunto. Si no hay paz dentro del hogar, difícilmente puede uno
esperar que sus integrantes tengan éxito y sean pacíficos en un estado de
perturbación, ni que se conviertan en miembros beneficiosos para una sociedad.
Ya que el Islam no abarca solamente lo que se conoce
tradicionalmente como la ley, sino también la ética del comportamiento y la
conducta, provee una guía detallada sobre la forma más correcta en que deben
interactuar entre sí los miembros de la sociedad. Se hace un gran énfasis en el
respeto mutuo, para que cada miembro de la sociedad sea consciente de que es
parte de una unión mayor que implica derechos y obligaciones. Este sentimiento
mutuo da como resultado una sociedad satisfecha y pacífica, en la cual cada
individuo toma en consideración el bienestar y las necesidades de los demás
miembros de la sociedad.
De esta forma, cuando el Islam es puesto en práctica,
las personas encuentran paz alrededor suyo, en su interior y a través de la
sociedad entera. De hecho, aún la paz del mundo sólo puede lograrse
verdaderamente cuando hay justicia. En los años recientes, más y más personas
se han dado cuenta de este hecho y han enfatizado “No hay paz sin justicia”. La
justicia es a menudo un eslogan usado para ir a la guerra y no más que eso.
Pero no puede haber verdadera justicia ni paz hasta que las personas se eleven
por encima de los intereses nacionales, étnicos, económicos o políticos. Ni
puede haber verdadera justicia o paz en tanto la gente crea que se puede hacer
la guerra a otras naciones simplemente por intereses económicos, como por
ejemplo, usurpar y aprovecharse de los recursos naturales de una nación
extranjera. La verdadera justicia sólo podrá darse cuando las personas
consagren sus vidas a Dios, aplicando Sus preceptos y haciendo a un lado su
egoísmo y sus caprichos de sus decisiones.
En el Más Allá, obviamente, la paz eterna solamente será
alcanzada a través de la fe en Dios y de seguir Sus preceptos. Una vez más,
Dios nos dice claramente a qué está convocando a la humanidad:
“Dios convoca a la morada donde reina la paz y guía a quien Le
place hacia el sendero recto”. (Corán 10:25)
Antes de terminar de reflexionar sobre la paz, hay una
pregunta muy importante, pero tal vez su estudio completo está fuera del
alcance de este artículo: ¿Puede una persona tener verdadera paz interior
cuando la vida que está viviendo no le muestra ninguna pista o señal de qué es
lo que encontrará en el Más Allá o si hay alguna conexión entre ambas realidades,
o si incluso parece haber alguna contradicción entre ellas? Por ejemplo, el
capitalismo, el socialismo y la democracia, todos prometen lograr algo en este
mundo, pero no ofrecen al individuo nada con respecto al Más Allá. Por eso,
estos sistemas dejan un vacío en las vidas de los individuos que evita que
lleguen a una paz verdadera. El resultado es que el individuo puede tratar de
dividir su vida: ser secular con respecto a este mundo mientras posee alguna
forma de creencia espiritual acerca del Más Allá. Pero, ¿cómo puede saber si
sus metas mundanas son compatibles con lo que sus enseñanzas espirituales le
dicen que le sucederá en el Más Allá? ¿Debe volverse esquizofrénico? Aún peor,
¿qué pasa si las enseñanzas espirituales en las que él cree en realidad apuntan
al hecho de que su vida mundana está errada, tal como cuando sus enseñanzas
espirituales le dicen que este mundo al igual que las necesidades del cuerpo
son malignos por naturaleza? ¿Cómo pueden individuos con esta creencia tener
paz verdadera?
Cómo el Islam nos trae seguridad
La seguridad sólo puede ser considerada un corolario
final sobre el tema de la paz. Los factores que traen paz contribuyen al
establecimiento de la seguridad.
Probablemente, la primera cosa que viene a la mente de
la gente cuando piensan en la seguridad es que tiene que ver con las leyes. Las
leyes son definitivamente importantes para la seguridad, ya que establecen los
parámetros para un comportamiento aceptable. De hecho, el Islam es una religión
que no solamente provee principios generales para la vida sino también leyes
específicas y detalladas. Estas leyes traen paz y seguridad. La paz y la
seguridad serán indudablemente la meta de cualquier sociedad. Sin embargo, Dios
es el Único que tiene conocimiento de Su creación para ser capaz de determinar
las leyes que pueden traernos paz y seguridad. Los seres humanos experimentan y
se esfuerzan pero no alcanzan un consenso acerca de los resultados. Podemos
señalar el ejemplo de la pena de muerte. Se argumenta que la pena de muerte es
uno de los disuasivos más poderosos contra los crímenes mayores. Sin embargo,
la Unión Europea la ha prohibido completamente. En Estados Unidos, el pueblo
vacila tanto a favor como en contra, nunca están completamente seguros de si es
buena o no. En realidad, nunca serán capaces de estar seguros. Por eso, siempre
estarán adivinando y suponiendo. Aún la Unión Europea, que está completamente
en contra, está en realidad completamente en contra de ella sin basarse en nada
más que conjeturas. Por otro lado, una de las principales metas de la ley
islámica es la preservación y continuación de la vida. Como parte de esta meta,
la ley de la retribución (ley del Talión) y la pena de muerte es parte de la
ley islámica. Estas leyes no tienen el objetivo simplemente de castigar. Tales
leyes tienen en realidad el objetivo de proteger la vida, como Dios dijo:
“La ley del talión es una medida para preservar vuestras vidas
y amedrentar a los homicidas, ¡oh, dotados de intelecto!” (Corán 2:179)
Estas afirmaciones provienen del Único que puede
hacerlas, y el Único que conoce la realidad. Así, alejándose de la guía de
Dios, los seres humanos siempre andarán a tientas; por lo tanto, parece que
nunca serán capaces de divisar un sistema social completo por sí mismos, que
verdaderamente pueda producir paz y seguridad. Así, el Islam, la religión del
Creador, es la única forma de vida que puede garantizar la seguridad.
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