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Los cónyuges
El matrimonio es una institución muy
importante en el Islam, el Corán muestra que existe un vínculo claro entre los
hombres y las mujeres. En numerosos lugares en el Corán,
Dios le recuerda a los seres humanos que ellos provienen del mismo ser humano
original. Es por medio de este vínculo que están interconectados, y a través de
estos vínculos se establecen algunos de sus derechos, de unos y otros. Dios
dice al comienzo del Capítulo 4, titulado "La Mujer":
“¡Oh, humanos! Temed a vuestro Señor Quien os
ha creado a partir de un solo ser, del que creó a su cónyuge e hizo descender
de ambos muchos hombres y mujeres. Temed a Dios, en Cuyo nombre os reclamáis
vuestros derechos, y respetad los lazos de parentesco. Por cierto que Dios os
observa”. (Corán 4:1)
Sin embargo, más allá del origen que los
dos sexos comparten, Dios señala que el amor y el afecto que Él ha creado en
los corazones de los esposos es uno de Sus grandes signos, que actúa como
augurio para las personas de entendimiento. En otras
palabras, tales personas pueden mirar a este aspecto de la creación y recordar
la grandeza del trabajo y poder de Dios, la perfección de Su creación y la
magnífica piedad que Dios colocó en este mundo. Dios dice:
“Y entre Sus signos está haber creado
cónyuges de entre vosotros para que encontréis sosiego, y dispuso entre
vosotros amor y misericordia. Por cierto que en ello hay signos para quienes
reflexionan”. (Corán 30:21)
Dios también dice:
“Él es Quien os creó a partir de un solo ser
[Adán], y del cual hizo surgir a su esposa [Eva] para que encontrase en ella
sosiego…”. (Corán 7:189)
Así, según el Corán, las relaciones entre
un hombre y su esposa deben tener un amor, piedad y entendimiento mutuo. Dios
también ordena que los hombres traten a las esposas amablemente en el versículo:
“…Tratad bien a vuestras mujeres en la
convivencia. Y si algo de ellas os disgusta, es posible que Dios haya decretado,
a pesar de esto, un bien para vosotros”. (Corán 4:19)
Deben mencionarse unas pocas palabras
sobre el propósito del matrimonio en el Islam. Esto es
necesario porque muchas veces las personas entran al matrimonio o desean
desposarse sin tener en cuenta los roles y propósito del matrimonio en sí
mismo. No se dan cuenta de las responsabilidades que caerán sobre sus hombros
al contraer matrimonio. Sin embargo, si conocen los propósitos del matrimonio y
sus responsabilidades son entendidas desde el comienzo, una vez más, las
probabilidades de que el matrimonio sea exitoso serán mayores. La persona sabrá
lo que se espera de ella, respetando sus responsabilidades, obligaciones y
derechos.
Obviamente, el propósito del matrimonio no
es simplemente la “diversión” o la descarga de “impulsos animales”. Hay mucho más que eso en el matrimonio. Algunos de los objetivos detrás
del matrimonio incluyen:
procrear, experimentar el placer físico permitido, alcanzar la plenitud de la
madurez, la asistencia mutua para construir una vida estable en este mundo,
lograr numerosos beneficios fisiológicos y psicológicos, formar la piedra
angular de una sociedad moral, criar a la próxima generación en un marco
propicio para el crecimiento moral y espiritual, y unir a las personas y a las
familias.
Los derechos del esposo y de la esposa
Para que un matrimonio funcione mejor,
cada cónyuge debe entender bien sus derechos, responsabilidades, roles y
obligaciones. Por esta razón, la Ley Islámica ha establecido claramente los derechos y responsabilidades de la esposa y del esposo
musulmán. Al mismo tiempo, no obstante, cada persona casada debe darse cuenta
de que su cónyuge es, antes que nada, otro musulmán, es un hermano/hermana en
el Islam. Por lo tanto, todos los derechos del musulmán por la hermandad del
Islam también le corresponden al cónyuge. Hay libros sobre el comportamiento del
musulmán, la hermandad, el amor y la lealtad entre los musulmanes, y todos los
principios se aplican a la persona casada, ya que su esposa es parte de esa
hermandad y comunidad Islámica. Además, el Profeta, que la paz y las
bendiciones de Dios desciendan sobre él, también enfatizó este punto al decir:
“Ninguno de nosotros completa su fe
hasta que ame para su hermano lo que ama para sí mismo”. (Sahih Al-Bujari,
Sahih Muslim)
Sin embargo, el cónyuge posee incluso más
derechos debido al gran e importante pacto que se ha contraído entre ellos.
Por lo tanto, al discutir los derechos de
los esposos y las esposas, este asunto no debe ser tratado de manera fría o
legal. La relación entre el esposo y la esposa debe ser mucho más que un asunto
de derechos establecidos por la ley que cada uno debe respetar. Por el
contrario, debe ser una relación de amor, apoyo y entendimiento mutuo. Cada
cónyuge debe considerar las necesidades y capacidades del otro cónyuge. Ellos deben
intentar hacerse feliz uno al otro, incluso si alguna vez deben dar el brazo a
torcer, y no simplemente estarse asegurando de que están recibiendo todo lo que
les corresponde en el matrimonio. Es más, muchas veces sucede que ninguno de
los cónyuges cumple completamente con los derechos del otro ni lo hace completamente
feliz. Por lo tanto, ambos deben darse cuenta y aceptar sus falencias.
El Profeta aconsejó a los esposos que
deben tratar a sus esposas del mejor modo posible -quizás debido a su autoridad o
fuerza física-. El Profeta dijo:
“El mejor de ustedes es el que es
mejor con su familia (esposa) y yo soy el mejor de ustedes con mi familia”. (Al-Tirmidhi
e Ibn Mayah)
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