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“¡Alabado sea Dios! Él os mostrará Sus
signos [que os evidenciarán Su poder] y lo reconoceréis, y [sabed que] tu Señor
no está desatento de lo que hacéis.” (Corán 27:93)
“Éste [Corán] es un Mensaje a toda la
humanidad, para prevenirles [del castigo] y para que sepan que Dios es la única
divinidad [con derecho a ser adorada]. Que los dotados de intelecto
reflexionen en su contenido.” (Corán 14:52)
En muchos otros versículos, Dios
destaca que uno de los propósitos más cruciales de las revelaciones del Corán
es invitar a las personas a reflexionar.
En el Corán, Dios invita a las personas
a rechazar la aceptación a ciegas de las creencias y valores que la sociedad
les impone y a reflexionar apartando los prejuicios y tabúes.
El ser humano debe pensar cómo vino a
la vida, cuál es el propósito de su existencia, por qué morirá y qué le espera
después de la muerte. Debe cuestionarse cómo, él mismo, y todo el universo
comenzó a existir y cómo continúa existiendo. Al hacerlo, debe liberarse de
todas las restricciones y prejuicios.
Al pensar aislando su consciencia de todos
los prejuicios sociales, ideológicos y psicológicos, la persona debería
percibir eventualmente que el universo entero, incluyéndose él mismo, es creado
por una fuerza superior. Hasta cuando examina su propio cuerpo verá una
impresionante armonía, plan y sabiduría del trabajo dentro de su diseño.
Con respecto a este tema, el Corán guía
al ser humano. En el Corán, Dios nos guía acerca de cómo debemos reflexionar e
investigar. Con los métodos de reflexión presentados en el Corán, quien tiene
fe en Dios percibirá con mas facilidad la perfección de Dios, su eterna sabiduría
y poder en Su creación. Cuando una persona creyente comienza a pensar de la
manera que se muestra en el Corán, pronto se percata que el universo entero es
un signo del poder y arte de Dios, y que: “la naturaleza es una obra de arte,
no el artista en sí”. Cada obra de arte exhibe las destrezas del que la ha
creado y transmite su mensaje.
En el Corán, las personas son reunidas
para contemplar numerosos eventos y objetos que atestiguan claramente la
existencia de la unicidad de Dios y Sus atributos. En el Corán, todos estos
seres vivientes son nombrados como “signos”, es decir “evidencia, conocimiento
y expresión de la verdad”. Por lo tanto, los signos de Dios comprenden a todos
los seres humanos en el universo en cuanto revelan y comunican la existencia y
atributos de Dios. Aquellos que pueden observar y recordar verán que el
universo se encuentra enteramente compuesto de signos de Dios.
Esto, de hecho, es la responsabilidad
de la humanidad: ver los signos de Dios. De este modo, la persona conocerá al
Creador que lo creó a él y a todas las demás creaturas. Esto lo acercará a Él,
a descubrir el significado de su existencia, de su vida y cómo prosperar en ella.
Cada cosa, el aire que el ser humano respira;
desarrollos políticos y sociales; la armonía cósmica en el universo; hasta el
átomo, son un signo de Dios, y todos operan bajo Su control y conocimiento,
obedeciendo Sus leyes. Reconocer los signos de Dios es evidencia de esfuerzo intelectual.
Uno reconocerá y sabrá los signos de Dios de acuerdo a su propia sabiduría y
consciencia.
Sin lugar a dudas, algunas pautas
también ayudan. Como primer paso, uno puede investigar ciertos puntos
destacados en el Corán para adquirir una mentalidad que percibe el universo
entero como una articulación de las cosas creadas por Dios.
Los signos de Dios en la naturaleza se
enfatizan en el capitulo llamado “La abeja”:
“Él es Quien hace descender agua del cielo
para que vosotros bebáis de ella y brote la vegetación de la que pastorean vuestros
rebaños. Con ella hace crecer los cereales, los olivos, las palmeras, las
vides y toda variedad de frutos. En ello hay signos para quienes reflexionan.
Y ha creado para vuestro beneficio la noche, el día, el sol, la luna, y las
estrellas; todos están sometidos a Su voluntad. En esto hay signos para
quienes razonan. Y también creó diversas especies de animales y vegetales. En
esto hay signos para quienes recapacitan. Él es Quien ha sometido el mar para
que podáis comer de él carne fresca y extraer adornos para engalanaros. Las
naves pueden surcarlo, y vosotros podéis beneficiaros con esto para procurar la
gracia de Dios [vuestro sustento]. ¿Por qué no sois agradecidos? Afirmó las
montañas en la tierra para que no se sacudiera, dispuso ríos y caminos para que
viajéis por ellos. Y os guiáis en vuestros viajes a través de señales y de las
estrellas. ¿Se puede equiparar Quien crea con quien no puede crear nada? ¿Es
que no recapacitáis?” (Corán 16:10-17)
En el Corán, Dios invita al hombre de
entendimiento a reflexionar acerca de los asuntos que otras personas pasan por
alto o sólo desechan utilizando ciertos términos inexactos como “evolución” o
“milagro de la naturaleza”.
En la creación de los cielos y la
tierra, y la alteración de la noche y el día, hay Signos de Dios para personas
inteligentes: aquellos que recuerdan a Dios, sentados o de pie, y reflexionan en
la creación de los cielos y la tierra:
“Aquellos que invocan a Dios estando de
pie, sentados o recostados, meditan en la creación de los cielos y la Tierra y
dicen: ¡Señor nuestro! No has creado todo esto en vano ¡Glorificado seas!” (Corán
3:191)
Cómo vemos en este versículo, las
personas de entendimiento ven los signos de Dios y tratan de comprender Su
eterno conocimiento, poder y arte recordando y reflexionando, ya que el
conocimiento de Dios es ilimitado, y Su acto de creación perfecto.
Para los hombres de entendimiento, todo
a su alrededor es un signo de la creación de Dios.
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