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El Islam enseña que, a pesar de que
existen obvias diferencias físicas entre el hombre y la mujer, sus espíritus
son iguales ante Dios. El Sagrado Corán y la sunnah son claros al explicar que
no hay diferencias en cuanto a la recompensa o castigo que espera a las almas
en la otra vida.
“No dejaré que se pierda la labor de ninguno de
los que se esfuerzan [por Mi causa], sea hombre o mujer: cada uno de vosotros
ha surgido del otro. Así pues, a aquellos que abandonan el ámbito del mal, y que son expulsados de
sus hogares, y que padecen por Mi causa, y que luchan y caen muertos, ciertamente,
les borraré sus malas acciones y les haré entrar en jardines por los que corren
arroyos, como recompensa de Dios: pues Dios tiene junto a Sí la más hermosa de
las recompensas.” (Corán 3:195)
“…mientras que quien haga buenas obras --sea
hombre o mujer-- y además sea creyente, entrará en el paraíso y no se le hará
ni la más mínima injusticia.” (Corán 4:124)
“Y a todo aquel --sea hombre o mujer-- que haga
buenas obras, y además sea creyente, le haremos vivir una buena vida; y, ciertamente,
concederemos a esos su recompensa con arreglo a lo mejor de sus acciones.” (Corán
16:97)
“…quien haya hecho una mala acción será retribuido sólo con otro tanto;
pero quien haya hecho buenas obras, sea hombre o mujer, y además sea creyente, ¡ésos
entrarán en el paraíso, en donde serán colmados de bien, sin medida!” (Corán
40:40)
“En verdad, para todos los hombres y mujeres que
se han sometido a Dios, los creyentes y las creyentes, los hombres y mujeres
realmente devotos, los hombres y mujeres fieles a su palabra, los hombres y
mujeres pacientes en la adversidad, los hombres y mujeres humildes, los hombres
y mujeres que dan limosna, los abstinentes y las abstinentes, los hombres y
mujeres que guardan su castidad,39
y los hombres y mujeres que recuerdan mucho a Dios: para
todos ellos ha preparado Dios el perdón de los pecados y una magnífica
recompensa.” (Corán 33:35)
“¡Oh, gentes! Ciertamente, os hemos creado a
todos de un varón y una hembra,15 y os hemos hecho naciones y tribus, para que os reconozcáis unos a
otros.16 Realmente,
el más noble de vosotros ante Dios es aquel que es más profundamente consciente
de Él. Ciertamente, Dios es Omnisciente, consciente de todo.” (Corán 49:13)
Por consiguiente, el Islam declara
abiertamente que los hombres y las mujeres tienen un estado idéntico y valen
igual ante Dios, y tan sólo el grado de piedad diferencia a un individuo de
otro.
En los aspectos legales y prácticos, las
reglas generales son las mismos para los hombres y para las mujeres. Los dos
sexos tienen los mismos actos de culto, la misma etiqueta islámica y modales, y
están sujetos a las mismas penalidades legales. Pero hay también muchos casos
donde las obligaciones y derechos son diferentes. Se libera a las mujeres de
ayunar y de realizar la oración durante su período menstrual. A los hombres se
les prohíbe usar oro y seda mientras que para las mujeres es lícito, porque
está en la naturaleza de las mujeres embellecerse. Realizar la oración del
viernes en la mezquita es obligatorio para los hombres, pero optativo para las
mujeres. Los hombres deben gastar su dinero en la familia pero el dinero de
una mujer es completamente libre de esta carga y ella lo gastará como guste. Hay
diferencias en los requisitos de la vestimenta también, ya que la apariencia
física de hombres y mujeres es disímil. Todo esto es consecuencia de las
diferencias naturales entre hombres y mujeres. Así, en materia de
jurisprudencia, el Islam trata a los hombres y las mujeres según las
diferencias inherentes a su género, y según la igualdad substancial y el
interés de la justicia.
En conclusión, el Islam afirma la igualdad
espiritual absoluta de hombres y mujeres, y asigna a ambos una línea igual ante
Dios. En materia de legislación, el Islam promueve la igualdad sustantiva de
hombres y mujeres, reconoce sus fortalezas y capacidades, y gobierna
protegiendo los derechos de ambos de acuerdo a sus características.
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