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“¡Hombres! Os ha llegado el Mensajero con la Verdad de vuestro Señor. Creed pues, esto es lo mejor para vosotros. Y si no creéis, sabed
que a Allah pertenece cuanto hay los cielos y la Tierra. Allah es Omnisciente,
Sabio.” (Corán 4:170)
Dios invita a todos los seres humanos a aceptar a
Muhammad como Su “Mensajero” quien enseñó el mensaje de su Señor. Un “mensajero”
de Dios, en la doctrina islámica, es más que un profeta. Un profeta es en
esencia alguien que predice el futuro. Un “mensajero” es un maestro moral enviado
por Dios para llevar el mensaje divino a otros según la revelación que recibe.
La recepción del ‘mensaje’ de Dios se denomina ‘revelación’. La tradición
islámica ve a todos los ‘mensajeros’ como profetas, pero no todos los profetas
son considerados ‘mensajeros’. Abraham, Moisés, Jesús y Muhammad, la paz sea
con todos ellos, son considerados mensajeros.
¿Por qué habría alguien de aceptar a
Muhammad como mensajero de Dios? Muhammad se encontraba de las profecías bíblicas
de Moisés y Jesús. Muhammad tenía un carácter impecable y llevaba una vida
perfecta que ha sido conservada históricamente como la de ningún otro ser
humano. Sus enseñanzas religiosas y morales son la mejor solución para las
problemáticas actuales. El Corán, la escritura que Dios reveló para el mundo,
son un milagro literario inimitable y son las únicas escrituras sagradas del
mundo que han sido conservadas inalterables. En síntesis, los que no conocen a
este hombre deben aprender más de él, pues Dios Mismo anunció que creer en
Muhammad es para el bien de la persona. Si lo hace, tendrá una existencia
feliz y disciplinada en esta vida, y después de la muerte vivirá eternamente en
el Paraíso. Si alguien escoge rechazarlo a él (y, en consecuencia, a Quien lo
envió), no perjudicará a Dios ni a Su mensajero de ninguna manera, sino que
sólo se perjudicará a sí mismo. Todo lo que existe en el universo le pertenece
a Dios, Él lo sabe todo y es sabio en lo que ordena y crea.
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