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Muhámmad, el Profeta del Islam, que
falleció en 632 dijo:
« Este mundo es una prisión para
el creyente, pero es un paraíso para el incrédulo. En cambio el más allá será
una prisión para el incrédulo y un paraíso para el creyente. »
Cierta vez, en las épocas tempranas del Islam, un
cristiano pobre se acercó a uno de los grandes sabios del Islam, que montaba un
fino corcel y vestía costosas ropas, y le relató este hadiz, a lo que el
cristiano replicó:
Ahora bien, frente a ti está un no musulmán, pobre
y despojado en este mundo, mientras que tú, que eres musulmán, eres rico y
próspero. A lo que el sabio respondió: Es cierto, pero si fueras conciente de
lo que te espera (el castigo eterno) te darías cuenta de que estás en el
paraíso, en comparación. Y si supieras lo que me espera a mí (el deleite
eterno) te darías cuenta de que este mundo es para mí una prisión.
La creación del infierno y el paraíso es
una muestra de la sabiduría y la justicia de Dios, ya que el conocimiento de
los horrores infernales disuaden de cometer malas obras y la visión del
paraíso, insta a hacer buenas obras y seguir la senda de la rectitud. Aquellos
que reniegan de su Señor, hacen el mal y no se arrepienten, serán confinados al
infierno, un lugar de verdadero dolor y sufrimiento, en cambio, quienes siguen
la senda del bien, serán retribuidos con el paraíso, pleno de deleites y
belleza.
A menudo la gente habla de lo bueno de sus propias
acciones, y de la rectitud de sus actos, diciendo que no necesitan seguir
ninguna guía.
Pero cuando Dios habla al hombre en el Corán, le recalca
la inconstancia de su alma. Los placeres del paraíso son reales y tangibles. El
hombre deberá apreciar aún más los placeres del paraíso, precisamente porque no
es posible ser plenamente feliz en esta realidad presente.
« Engalanado aparece a los hombres el amor por
lo apetecible: las mujeres, los hijos, arcas colmadas de oro y plata, caballos
de raza, ganados y tierras. En eso consiste el disfrute de esta vida, pero la
más hermosa de las metas está junto a Dios.” (Corán 3:14)
De manera similar, el hombre puede imaginar lo terrible del castigo infernal por el dolor que existe en este mundo. Por esto, el viaje al más allá
es vívidamente descrito por Dios y su Profeta Muhámmad, la paz y las
bendiciones de Dios sean con él, de manera tal que el hombre conozca su
propósito en esta vida: Servir a su Creador con profunda devoción, reverencia y
gratitud, ante todo:
« Y sin embargo, no se les ordenó sino que
adoraran a Dios, sinceros en su fe en Él Solo, apartándose de todo lo falso; y
que fueran constantes en la oración, y gastaran en limosnas: pues ésta es una
ley moral de probada solidez y claridad. » (Corán 98:5)
Y sin embargo, muchas personas son negligentes con su
Señor, en todas las épocas, y de ellos Dios no se olvida:
“Todo ser humano probará la muerte: pero no recibiréis vuestra
recompensa íntegra sino hasta el Día de la Resurrección, entonces, quien sea apartado del fuego y conducido al paraíso, ciertamente
habrá logrado un triunfo: pues la vida de este mundo no es sino un disfrute
engañoso.” (Corán 3:185)
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