El mundo de la tumba
Ahora daremos una breve mirada al tránsito
del alma luego de la muerte. Es un relato de hechos asombrosos, que
debemos saber que son ciertos y nos ocurrirán inevitablemente.
El detallado conocimiento de este viaje, su precisión y
grado de detalle, es una prueba más de la veracidad de la profecía de Muhámmad,
y una constatación de que es el último de los Mensajeros enviados por Dios a la
humanidad. La revelación no es ambigua, y se presenta de manera totalmente
comprensible.
Nuestra exposición sobre el conocimiento revelado
abarcará desde el momento de la muerte hasta la morada final del alma del creyente
en el paraíso.
Cuando el creyente está dejando este mundo, ángeles de
rostros luminosos se le presentan y dicen:
¡Oh, alma pacificada!, ven al perdón de Dios y Su
complacencia (Al-Hakim y otros)
El creyente se encontrará con su Señor,
como explica el Profeta:
Cuando le llega la muerte a un creyente, recibe las
albricias de que Dios se complace de él y lo bendice, entonces no desea otra
cosa que encontrarse con su Señor. Él ama encontrarse con su Señor, y su Señor
ama encontrarse con él. (Sahih Al Bujari)
El alma pacificada, sale suavemente del
cuerpo, como una gota de agua que cae de una copa, y luego es tomada por los
ángeles.
Los ángeles la extraen suavemente, mientras dicen:
« Nosotros somos vuestros protectores en la
vida mundanal y en el más allá, sabed que tendréis allí todo cuanto deseéis y
se os concederá cuanto pidáis.
Ésta es la recompensa de Allah, El Absolvedor,
El Misericordioso. » (Corán 41:31-32)
Entonces los ángeles envuelven el alma en
una tela que huele a almizcle y ascienden a los cielos.
Cuando las puertas del paraíso se abren para el alma,
los ángeles exclaman:
Un alma buena ha llegado desde la
tierra, Dios te bendiga y bendiga el cuerpo que usaste.
Llamándole con los nombres más bellos que
tuvo en vida, Dios envía el alma y un libro con sus obras registradas, de nuevo
a la tierra.
El alma entonces permanece en un estadio intermedio,
el Barzaj, en la tumba, hasta el día del Juicio Final.
Dos ángeles que inspiran temor, Munkar y Nakir, se le
presentan y lo interrogan sobre su Religión, su Dios y su Profeta:
El alma creyente se sienta en su tumba, y
Dios le concede la fuerza para contestar a los ángeles con fe y certeza.
Munkar y Nakir dirán: ¿cuál es tu
religión?
El alma creyente responderá: Islam
Munkar y Nakir dirán: ¿Quién es tu
Señor?
Y el alma creyente responderá: Allah
Munkar y Nakir dirán: ¿Quién es tu Profeta?
Y el alma creyente responderá: Muhámmad
Munkar y Fakir dirán: ¿Cómo supiste de
estos asuntos?
Y el alma creyente responderá: leí el Libro de Allah
(El Corán) y creí, soy un creyente.
Entonces, cuando el alma ha superado la
prueba, se oirá una voz desde el paraíso que dirá:
Mi siervo ha dicho la verdad,
vestidlo con las prendas del paraíso, dadle comodidades del paraíso y abrid
para él una ventana al paraíso.
La tumba del creyente será amplia y luminosa. Por una
ventana al paraíso se le muestra su morada final, entonces el alma se pregunta
¿Cuándo llegará la hora del juicio? Y no deja de hacerlo hasta que se le dice
que se tranquilice
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