Introducción
Muhámmad, el Profeta del Islam, quien pasó
a la otra vida en 632 DC, dijo:
Gabriel vino a mí y me dijo: ¡Oh Muhámmad! vives, y
en el futuro morirás, amas y en el futuro partirás, por lo que hagas en esta
vida, serás retribuido. Sepan que orar en la noche
es un honor para el creyente, y su orgullo es no depender de
otros. (Sílsilah As-Sahiha)
Todos tenemos total certeza de que esta vida terminará.
Esto lleva a mucha gente a preguntarse ¿qué ocurre luego de la muerte?
Desde un punto de vista fisiológico, es evidente lo que
ocurre. Se suceden una serie de consecuencias naturales,
el corazón deja de latir, los pulmones detendrán la respiración, y cada célula
del cuerpo, privada de sangre oxigenada detendrá su actividad, luego de
funcionar brevemente de manera anaeróbica, lo cual generará ácido láctico,
causante del rigor mortis, el endurecimiento de los músculos del cadáver.
Luego, cuando las células comienzan a descomponerse, la rigidez muscular
desaparece, la piel cambia de color y el cadáver es devorado por parásitos,
quedando sólo los huesos y los dientes.
Pero de lo que ocurre con el alma luego de la muerte, no
podemos ser testigos, a esto no pueden responder los científicos, porque incluso
en las personas vivas, el alma no puede ser objeto de observación empírica,
esto está más allá de nuestras posibilidades. Entonces es cuando debemos
recordar los conceptos de la vida después de la muerte, la resurrección y el día
del juicio, así como tener presentes la existencia de Un Creador Omnipotente,
sus ángeles, su predestinación, siendo todo esto parte de la fe en lo invisible.
La única manera por la cual el hombre puede tener algún conocimiento de estos
asuntos, es mediante la revelación divina.
[Él posee las llaves de lo oculto, y nadie más
que Él las conoce, no hay hoja que caiga que Él no sepa, ni grano en el seno de
la tierra o algo que esté verde o seco sin que se encuentre registrado en un
libro evidente] (Corán 6:59)
En la Toráh, los salmos y el evangelio
–las escrituras reveladas a los primeros Profetas- se menciona siempre la
existencia de la vida después de la muerte, y es en el Sagrado Corán, la última
revelación de Dios a los hombres, por medio de su Profeta Muhámmad, donde
podemos conocer más detalles sobre la vida del más allá. Para el creyente,
resulta evidente lo que ocurre con el alma luego de la muerte, casi con tanto
detalle como con el que los científicos conocen lo que ocurre con el cuerpo.
[No hay criatura que camine en la tierra o vuele
con sus dos alas, que no forme una comunidad igual que vosotros. No
hemos omitido nada en el Libro, estas también serán congregadas ante su Señor
el día del juicio]. (Corán 6:38)
Junto con la pregunta “¿qué ocurre luego de la muerte?”
es inevitable preguntarse “¿para qué estamos aquí?” es decir, ¿Cuál es el
propósito de nuestra vida?, y si respondiéramos que simplemente estamos aquí
para vivir la vida, la pregunta respecto a que ocurre luego de la muerte,
perdería su sentido, sólo es posible llegar a un entendimiento más certero si
se considera que necesariamente debe existir una inteligencia superior, que ha
diseñado y creado este mundo, un Creador, que nos juzgará según lo que hagamos
en esta vida. Entonces estas preguntas toman su verdadera dimensión.
¿Acaso creíais que los habíamos creado sin ningún fin? Y que
no ibais a comparecer ante nosotros? ¡Exaltado sea Allah! El Único Soberano
Real, no hay otra divinidad salvo Él, Señor del Trono grandioso. (Corán 23:115-116)
Como si esto fuese poco, toda persona inteligente
observará que este mundo está lleno de injusticias y opresión, donde rige la
ley del más fuerte y en ocasiones del más corrupto, y por eso no podemos
alcanzar la plena felicidad en esta vida, sea debido a una carencia de confort
material, amor u otras experiencias anheladas, esta vida evidentemente no es entonces
sólo para ser vivida. Incluso algunas personas, agobiadas por los asuntos
mundanos, tienen poca fe, o mejor dicho, una fe equivocada respecto a la otra
vida, llegando incluso algunos a suicidarse.
Después de todo, piensan, ¿Qué tiene para perder el que es rechazado, no amado,
desafortunado, desesperado?
Sólo desesperan de la Misericordia de su Señor los extraviados (Corán 15:56)
¿Entonces cómo hemos de creer que la
muerte es sólo el fin de la existencia física y este mundo, y esta vida sólo el
producto ciego de su propia evolución? Evidentemente, en la muerte, y en
la vida, hay mucho más que esto.
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