El Matrimonio
“Y entre Sus signos está haber creado cónyuges de entre vosotros para
que encontréis sosiego, y dispuso entre vosotros amor y misericordia. Por
cierto que en ello hay signos para quienes reflexionan.” (Corán 30:21)
El matrimonio es la institución humana más
antigua. El matrimonio comenzó a existir con la creación del primer hombre y
la primera mujer: Adán y Eva. Todos los profetas desde entonces fueron
enviados como ejemplos para sus comunidades, y cada Profeta, desde el primero hasta
el último, mantuvieron la institución del matrimonio como la expresión
divinamente aprobada de la compañía heterosexual.
Hoy en día, todavía se considera correcto y adecuado introducir a la pareja
como: "mi esposa" o "mi esposo" en lugar de: "mi
amante" o "mi pareja". Ya que es a través del matrimonio que
las mujeres y los hombres satisfacen sus deseos de manera legal, sus necesidades
de amor, compañía, intimidad, y demás.
“…Ellas son vuestra vestimenta y vosotros la
suya...” (Corán 2:187)
A través del transcurso del tiempo,
algunos grupos han sostenido creencias extremas acerca del sexo opuesto y la
sexualidad. Las mujeres, particularmente, eran consideradas demonios por
muchos hombres religiosos, y por eso el contacto con ellas tenía que ser mínimo.
De este modo, se inventó el monacato con su eterna abstención y celibato, por
aquellos que querían lo que reconocían como una alternativa piadosa al
matrimonio y una vida mas devota.
“Después de ellos enviamos a Nuestros Mensajeros. A Jesús, hijo de
María, le revelamos el Evangelio, e infundimos en los corazones de quienes le
siguieron la compasión y la misericordia. Ellos establecieron el monacato sin
que se lo hubiéramos prescripto, sólo por deseo de satisfacer a Allah, pero aún
así no lo observaron como pretendían. A quienes de ellos hayan creído
sinceramente les recompensaremos, pero muchos fueron corruptos.” (Corán 57:27)
La única familia conocida de los monjes
(cristianos, budistas, u otros) serían sus compañeros monjes en el monasterio o
templo. En el caso del cristianismo, no sólo los hombres, sino también las
mujeres, podían figurar entre los piadosos al convertirse en monjas, o “novias
de Cristo”. Esta situación antinatural muy a menudo ha llevado a numerosos
vicios sociales, como el abuso de niños, la homosexualidad y las relaciones
sexuales ilegítimas que ocurren entre los que se encuentran en el claustro -
los cuales son considerados pecados criminales. Aquellos musulmanes desviados que
han seguido las prácticas no islámicas de abstención y aislamiento, quienes han
afirmado haber tomado un camino más piadoso hacia Dios que los Profetas mismos,
han sucumbido de modo similar en estos vicios y en grado igualmente
escandaloso.
El Profeta Muhammad a lo largo de su
vida dejó en claro sus sentimientos acerca de la sugerencia de que el matrimonio
podría ser un obstáculo para el acercamiento a Dios. En una oportunidad llegó
un hombre en busca del Profeta para jurarle que no se relacionaría con las
mujeres, es decir, que nunca se casaría. El Profeta le respondió severamente:
“Por Allah! ¡Soy yo el más
temeroso de Dios entre ustedes! ¡Y sin embargo... Estoy casado! Quien no
cumpla con mi sunnah (inspirándose en mi ejemplo) no es de los míos (es decir, no
es un verdadero creyente).”
“Di:
Si verdaderamente amáis a Allah ¡Seguidme! Y Allah os amará y os perdonará los
pecados. Allah es Absolvedor, Misericordioso.” (Corán
3:31)
En realidad, lejos de ver al matrimonio
como algo malo para nuestra fe, los musulmanes incluyen al matrimonio como una
parte integral de su devoción religiosa. Como ya se ha mencionado con anterioridad,
el Profeta Muhammad afirmó explícitamente que el matrimonio es la mitad de la vida
religiosa. En otras palabras, es probable que la mitad de las virtudes
islámicas, como la fidelidad, la castidad, la generosidad, la paciencia, la ternura,
el esfuerzo, la docilidad, el amor, la empatía, la compasión, la solidaridad, el
aprendizaje, las enseñanzas, la confianza, el coraje, la piedad, la abstención,
el perdón, etc., encuentren su expresión natural en la vida matrimonial. De
este modo, en el Islam, la consciencia de Dios y el buen carácter suponen ser
el criterio principal de quien busca su futuro cónyuge. El Profeta Muhammad
dijo:
“Una mujer es desposada por
(alguno de) cuatro motivos: su riqueza, su estatus, su belleza y su devoción
religiosa. Os aconsejo elegir por la devoción religiosa, para que prosperéis.”
(Sahih Al-Bujari)
Sin lugar a dudas, el malestar y la
decadencia social que prevalece en muchas partes del mundo también se puede
encontrar en el mundo musulmán. Sin embargo, la promiscuidad, la fornicación y
el adulterio todavía son rotundamente condenados en las sociedades islámicas. De
hecho, los musulmanes todavía reconocen y son conscientes de la gran
destructividad de las relaciones pre-maritales y extra-matrimoniales en la
comunidad. De hecho, el Corán deja en claro que la mera acusación de
indecencia lleva consigo severas consecuencias para esta vida y a la próxima.
“Y a quienes difamen a mujeres decentes
[acusándolas de fornicadoras o adúlteras] y no presenten cuatro testigos de
ello, aplicadles ochenta azotes y nunca más aceptéis su testimonio. Ellos son
los descarriados.” (Corán 24:4)
“Quienes difamen a las mujeres honestas,
inocentes y creyentes serán maldecidos en esta vida y en la otra, y sufrirán un
gran castigo.” (Corán 24:23)
Irónicamente, cuando son tal vez las
mujeres solteras quienes sufren las consecuencias de las relaciones promiscuas,
algunas de las voces más radicales del movimiento feminista han buscado la
abolición de la institución del matrimonio. Sheila Cronin del
movimiento, NOW, hablando de la intermitente perspectiva de un sector feminista
cuyo lema es la falla del tradicional matrimonio occidental para garantizar la
seguridad de la mujer, la protección de las enfermedades de transmisión sexual,
y muchos otros problemas y abusos, opinó: “debido a que el matrimonio
constituye la esclavitud de la mujer, queda claro que el movimiento feminista
debe concentrarse en atacar esta institución. La libertad de la mujer no puede
ganarse sin la abolición del matrimonio”.
El matrimonio en el Islam, sin embargo,
o en cambio, el matrimonio de acuerdo al Islam, es en si un vehículo para
asegurar la libertad de la mujer. No existe un mejor ejemplo de un matrimonio
islámico perfecto que el del Profeta Muhammad, quien dijo a sus seguidores: “Los
mejores son aquellos quienes mejor tratan a su esposa.” La amada esposa del Profeta, A’isha,
avaló la libertad que su marido le proporcionaba diciendo:
“Él siempre ayudaba en las tareas
del hogar y arreglaba sus ropas, reparaba sus zapatos y lavaba el piso. Ordeñaba,
ataba y alimentaba a sus animales y hacia las tareas del hogar.” (Sahih Al-Bujari)
“Hay un bello ejemplo en el Mensajero de
Allah [de valor y firmeza en la fe] para quienes tienen esperanza en Allah,
[anhelan ser recompensados] en el Día del Juicio y recuerdan frecuentemente a
Allah.” (Corán 33:21)
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