(III) Solamente Dios debe ser adorado
El Islam pone mucho mas énfasis en como
la creencia en Dios se traduce en una vida pacífica, virtuosa, moral, y no en
la prueba de Su existencia a través de complejidades teológicas. De este modo,
el lema islámico es que el mensaje primario entregado por los profetas tuvo
como objetivo evidenciar la voluntad de Dios y la forma de adorarle, y no dar
pruebas materiales de su existencia:
“Y por cierto que a todos los Mensajeros que
envié antes de ti [¡Oh, Muhámmad!] les revelé que no
existe más divinidad que Yo, ¡Adoradme sólo a Mí!” (Corán 21:25)
Dios tiene el derecho exclusivo de ser
adorado interior y exteriormente, por nuestro corazón y nuestros miembros. No
solo nadie debe ser adorado aparte de Él, sino que absolutamente nadie debe
ser adorado junto con Él. Él no tiene compañeros o socios. Rendir
culto, en su sentido exhaustivo y en todos sus aspectos, se le debe a Él solamente.
“Vuestra divinidad es
Única, no hay otra salvo Él, Clemente, Misericordioso.”
(Corán 2:163)
El derecho de Dios a ser adorado no
puede ser más claro y enfatizado. Es el sentido esencial del testimonio de fe musulmán:
La ilaha íl-la Allah. Una persona se convierte en musulmana afirmando
este derecho divino. Es la clave de la creencia islámica en Dios, de todo el
Islam. Fue el mensaje central de todos los profetas y mensajeros enviados por
Dios – el mensaje de Abraham, Isaac, Ismael, Moisés, los profetas hebreos,
Jesús y Muhámmad, que Dios les de paz. Por ejemplo Moisés declaró:
“Escucha, Israel: Yavé, nuestro
Dios, es un Dios único.” (Deuteronomio 6:4)
Jesús repitió el mismo mensaje 1500 años
mas tarde cuando dijo:
“Jesús le contestó: «El primer
mandamiento es: Escucha, Israel: El Señor, nuestro Dios, es un único Señor.’”
(Marcos 12:29)
Y recordó a Satanás:
“Aléjate, Satanás, porque dice la Escritura: Adorarás al Señor tu Dios, y a Él solo servirás.” (Mateo 4:10)
Finalmente, la llamada de Muhámmad 600 años después de
Jesús, en las colinas de Meca:
“Vuestra divinidad es
Única, no hay otra salvo Él, Clemente, Misericordioso.” (Corán 2:163)
Todos los profetas declararon
claramente:
“¡Oh, pueblo mío! Adorad solamente a Allah,
pues no existe otra divinidad salvo Él.” (Corán 7:59,
65, 73, 85; 11:50, 61, 84; 23:23)
¿Qué es la adoración?
La adoración en el Islam consiste en
cada acto, creencia, declaración o sentimiento del corazón que Dios aprueba y
ama; todo lo que acerque a la persona hacia su Creador. Incluye la adoración ‘externa’
como los rituales de las oraciones diarias, el ayuno, la caridad y la peregrinación,
así como también la adoración ‘interna’ como la fe en sus seis pilares, la reverencia,
el amor, la gratitud y la confianza. Dios debe ser adorado en cuerpo, mente y alma,
y esta adoración queda incompleta a no ser que se haga con cuatro elementos:
temor reverencial a Dios, amor divino y adoración, esperanza en la recompensa
divina y humildad.
Uno de los más grandes actos de
adoración es la plegaria, invocar a Dios. El Islam especifica que la plegaria
debe ser dirigida sólo a Dios. Quien tiene control total del destino de cada
hombre y puede satisfacer sus necesidades y remover sus aflicciones. Dios, según
el Islam, se reserva el derecho a la plegaria para Sí mismo:
“No invocaré en vez de Allah a lo que no puede beneficiarme ni perjudicarme, porque de hacerlo me
contaría entre los inicuos.” (Corán 10:106)
Darle a otros - profetas, ángeles, Jesús,
Maria, ídolos o la naturaleza- una porción de nuestra adoración que debe ser esencialmente
destinada a Dios, como una plegaria, se llama Shirk: idolatría, y es el
pecado más grande de todos. El
Shirk es el único pecado que Dios no perdona de quien no se arrepiente, porque
niega esencialmente el propósito de la creación.
(IV) Dios es conocido por Sus Nombres más
hermosos y Sublimes Atributos
Dios es conocido en el Islam por sus
hermosos Nombres y sublimes Atributos como aparecen en los textos revelados,
sin la deformación o negación de sus obvios significados, ni pensando en ellos como
en términos humanos.
“A Allah pertenecen los Nombres más sublimes, invocadle pues con ellos.” (Corán 7:180)
Por lo tanto, es inapropiado utilizar los
nombres: Primera Causa, Autor, Sustancia, Ego Puro, Absoluto, Idea Pura,
Concepto Lógico, Desconocido, Inconsciente, Ego o Gran Hombre para describir a
Dios. Simplemente no es como Él se ha descrito a Sí mismo. En cambio, los
nombres de Dios indican Su majestuosidad, belleza y perfección. Dios no
olvida, no duerme, ni se cansa. Él no es injusto, no tiene hijo, madre, padre,
hermano, socio, o ayudante. No engendró ni fue engendrado. No necesita a
nadie ya que es perfecto. No se convierte en humano para ‘entender’ nuestro
sufrimiento. Dios es el Todopoderoso (al-Qawi), El Único (al-Áhad),
El que acepta el arrepentimiento (al-Tawwaab), El Compasivo (al-Rahim),
El Viviente (al-Hai), El Sustentador del universo (al-Qayyum), El
que todo lo sabe (al-‘Alim), El que todo oye (al-Sami’), El que
todo ve (al-Basir), El Perdonador (al-‘Afuw), El que ayuda (al-Nasir),
El que sana a los enfermos (al-Shaafi).
Los dos nombres mas frecuentemente invocados
son “El Compasivo” y “El Misericordioso”. Todos menos uno de los capítulos de
las escrituras coránicas comienzan con la frase, “En el nombre de Dios, el Compasivo,
el Misericordioso”. Esta frase es utilizada por los musulmanes más que el nombre
del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo en las invocaciones cristianas. Los
musulmanes comienzan con el Nombre de Dios y se recuerdan a sí mismos sobre la
compasión y misericordia de Dios cada vez que comen, beben, escriben una carta
o realizan cualquier acción importante.
El perdón es una importante dimensión
en la relación humana con Dios. Los seres humanos son débiles y propensos a
pecar, pero Dios con Su sensible Compasión, perdona. El Profeta Muhámmad dijo:
“La Compasión de Dios es mayor que
Su ira.” (Sahih Al-Bujari)
Junto a los nombres divinos “El
Compasivo” y “El Misericordioso,” los nombres “El Perdonador” (al-Ghafur),
“El siempre misericordioso” (al-Ghaf-faar), “El que acepta el
arrepentimiento” (at-Tawwaab) y “El Perdonador” (al-Afuw) están
entre los mas utilizados en las plegarias musulmanas.
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