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Millones y millones de musulmanes están
absolutamente convencidos de la grandeza e importancia del Corán, que
generalmente se menciona con epítetos como ‘noble’, ‘glorioso’, y ‘sagrado’.
¿Qué es lo que mueve tan profundamente a los musulmanes cuando recitan el
Corán, cuándo ven sus versículos, o cuando apenas lo tocan?
De acuerdo a la doctrina islámica, el
estilo del Corán es inimitable y de belleza sobrehumana. De tratar, ningún
hombre, jamás podría escribir un párrafo que se compare a un versículo del
Libro Revelado. Esto tiene que ver en parte con el mérito literario del texto y
la eficacia de las palabras – su poder transformador y salvador – que es
inimitable. Conmueve hasta a un pastor analfabeto cuando se lo recita, y ha
dado forma a la vida de millones de personas en el transcurso de casi quince siglos;
ha nutrido algunos de los intelectos mas poderosos conocidos en la historia
humana; ha transformado a personas simples en piadosos, y ha sido la fuente del
filósofo mas sutil.
Recitar el Corán es la ocupación más
sublime y edificante de los musulmanes, hasta cuando no conocen
intelectualmente las palabras, como es el caso de los musulmanes que no conocen
el idioma árabe. El deseo de los musulmanes es el de recitar el Corán lo mas
hermosamente posible, y el arte de la tilāwat, la apropiada
recitación, se ha convertido en un gran arte. Aún al recitar el Libro sin
embellecimiento, se observan ciertas reglas de recitación.
El hafiz, quien “preserva” el
Corán, quien lo sabe de memoria, es altamente respetado, y los niños y niñas
son enviados desde edades tempranas a las mezquitas a memorizar el Corán.
Para no manchar el carácter sagrado del
Corán, se debe tener especial cuidado en no dejarlo en lugares donde alguien
accidentalmente se pare, siente u falte el respeto de alguna manera; es
extremadamente desaconsejable utilizar cualquier libro, además del Corán, con
el propósito de apoyar algo sobre él. Cuando no está siendo leído, el musulmán
debe colocarlo en el estante de la biblioteca, o en el atril. Algunas personas
lo envuelven cuidadosamente en una tela para preservarlo y también para
sostenerlo cuando no se encuentran en estado de pureza. También se aseguran de
que esté colocado encima de otros libros, y evitan dejarlo en algún lugar
descuidado. Está absolutamente prohibido llevarlo al lugar donde se orina o
defeca o esos lugares de gran impureza (toilets, depósitos, refugios de animales,
alcantarillas, etc.). Recitarlo en estos lugares es también prohibido.
El Leguaje del Corán
El mundo coránico está estrechamente ligado
a la lengua árabe, que, como el hebreo o el arameo (la lengua hablada por
Jesús), pertenece a la familia semita. El Corán se define a si mismo
específicamente como una ‘escritura árabe’, y el mensaje es conformado por la
compleja estructura del lenguaje elegido, una estructura fundamentalmente
diferente de cualquiera de las lenguas europeas. La lógica interna de la lengua
semita es muy diferente de la de la lengua indo-europea como el inglés, el latín,
el sánscrito y el persa. Cada palabra árabe puede retroceder a una fuente verbal trilítera, cuatro o cinco consonantes de las que derivan doce modos verbales diferentes, conformando un número de sustantivos y adjetivos. Esto se suma a la fuente
trilítera, y palabras específicas son formadas con la inserción de vocales
largas o cortas con la suma de sufijos y prefijos. La fuente como sí está ‘muerta’
–impronunciable- hasta que se lleva a la vida, es decir se vocaliza, con vocales,
y es de acuerdo al lugar que el significado básico se desarrolla en el número de
diferentes direcciones. La fuente ha sido descrita algunas veces como ‘cuerpo’
mientras que la vocalización es el ‘alma’. Sin comprender el significado y los
conceptos relacionados de las palabras árabes, es imposible apreciar la riqueza
del significado asociado, la dificultad de su traducción al español y las
interrelaciones de las palabras árabes son obvias frente al original.
La preocupación de los musulmanes con el
lenguaje sublime del Corán crece en el estudio de la gramática y retórica,
especialmente cuando un no-árabe entra al Islam en altas edades y tiene que ser
enseñado acerca de las peculiaridades del lenguaje de la revelación. La
creencia, durante algunas eras, de que el Libro era intraducible forzó a
aquellos que abrazaban el Islam a aprender árabe o al menos a conocer el
alfabeto. Muchas veces, esto conllevó a naciones a adoptar el árabe como su
lengua nativa, como es el caso de las naciones de la península árabe. Esto ha
tenido inmensas consecuencias para otros lenguajes, como el persa, turco, malayo
u otros, que adoptaron la escritura árabe. Los dichos y expresiones coránicas
son utilizadas en la alta literatura como en las conversaciones diarias, hasta
entre los no-árabes, y árabes no-musulmanes.
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