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Los cristianos creen que Jesús está vivo
hoy, y muchas denominaciones creen que él está activo. Ellos también creen que
él ya ha sido resucitado y que nunca morirá otra vez. La posición islámica, sin embargo, es que él nunca murió
y, por lo tanto, aún está vivo. El Corán dice que los judíos sostienen:
“Nosotros matamos a Jesús, el Hijo de
María, Mensajero de Dios”.
Sin embargo, Dios niega esto,
mientras este verso continúa:
“Pero no le mataron ni le crucificaron, pero, aunque
así lo creyeron, no lo mataron ni lo crucificaron. Quienes discrepan sobre él
tienen dudas al respecto. No tienen conocimiento certero sino que siguen
suposiciones, y en verdad no lo mataron. Dios lo ascendió al cielo [en cuerpo y
alma]. Dios es el Poderoso, el Sabio”. (Corán 4:157-8)
Esta acción de ascensión es
literalmente un movimiento hacia arriba, físicamente ser tomado de la tierra
hacia los cielos, justo como él será traído de vuelta sobre las alas de los
ángeles desde los cielos a la tierra cuando retorne. Los cristianos estiman
que su edad es de 31-33 años, la edad a la que ascendió, porque se considera
que los evangelios sinópticos describen aproximadamente un año de su vida. El
Evangelio de Juan supuestamente describe 3 años de su vida desde el momento en
el que empezó a predicar, de lo cual Lucas dice:
“Jesús tenía unos treinta
años cuando comenzó su ministerio…” (Lucas 3:23 y 4:1)
Los eruditos musulmanes concuerdan.
Hasan Basri dijo: “Jesús tenía 34 años”; mientras Sa’id Bin Mussayyib dijo:
“Él tenía 33 años”, cuando fue elevado al cielo.
“Entre la Gente del Libro no habrá nadie que no crea
en Jesús antes de su muerte [cuando descienda otra vez a la Tierra]. El Día de
la Resurrección atestiguará contra ellos”. (Corán 4:159)
Dios aquí está hablando acerca
de la “Gente del Libro” creyendo en Jesús antes de que él muera, justo luego de
que el fue elevado a los cielos. La implicación es que él aún no ha muerto. De
hecho, él está a salvo protegido por Dios hasta que complete su término fijado.
Como Dios dice en el Corán:
“Dios toma las almas [de los hombres]
en el momento de la muerte, y durante el sueño las de quienes aún no les ha
llegado su hora. Retiene aquellas de quienes decretó su muerte, y devuelve las
otras hasta [que se cumpla] el plazo prefijado [para su muerte]. Por cierto que
en esto hay signos para quienes reflexionan”. (Corán 39:42)
Y dice:
“Él es quien toma vuestras almas de
noche [cuando dormís] y os la devuelve al despertar, y sabe lo que hacéis
[durante el día]. Así hasta que se cumpla el plazo prefijado para vuestra
muerte, luego volveréis a Él y os informará de lo que hacíais”. (Corán 6:60)
“El término fijado” indica
el número de días de nuestras vidas, ya sabidos y confirmados por Dios. La
palabra “tomar” es una promesa hecha por Dios a Jesús, la cual Dios cumpliría cuando Su mensajero sea amenazado por las fuerzas de la incredulidad. El Corán
nos informa que Dios dijo a Jesús:
“Cuando Dios dijo: ¡Oh, Jesús! Te tomaré y te
ascenderé hacia Mí. Te libraré de los incrédulos y haré prevalecer a los que te
han seguido por encima de los incrédulos hasta el Día de la Resurrección.
Luego, volveréis a Mí y juzgaré entre vosotros sobre lo que discrepabais”. (Corán
3:55)
De esta forma, tenemos una
promesa de Dios cumplida cuando salvó a Jesús de la crucifixión, y otra que
será cumplida cuando Él devuelva a Jesús a la tierra y éste complete su vida
aquí, una promesa confirmada en la revelación dada María en la anunciación:
“Y cuando los
ángeles dijeron: ¡Oh, María! Dios te albricia con Su Palabra [¡Sé!] Su nombre
será el Mesías Jesús, hijo de María. Será distinguido en esta vida y en la
otra, y se contará entre los más próximos a Dios. Hablará a los hombres desde
la cuna y siendo un hombre maduro,
y se contará entre los virtuoso”. (Corán 3:45-46)
Dado que “hombre maduro” indica
una edad superior a los primeros 30 años, esta profecía implica que hablará
ante la gente luego de su retorno. Entonces, esta segunda promesa (de que todos
creerán en él antes de que él muera) se refiere a su segunda misión cuando él
descienda a la tierra otra vez. Cuando llegue será de la misma edad que cuando
se fue, y luego vivirá por otros 40 años.
El Profeta, que la paz y las bendiciones de Dios sean con él, dijo:
“No hay profeta entre él
(Jesús) y yo, y él descenderá. Él permanecerá en el mundo por cuarenta años; luego
morirá y los musulmanes ofrecerán la oración fúnebre para él”. (Abu Dawud, Ahmad)
El retorno de Jesús será
cercano al fin de los tiempos. De hecho, su descenso será uno de los mayores
signos de que la hora final ha llegado. El Corán saca a la luz que:
“[Diles ¡Oh, Muhámmad!:] Por cierto
que [el descenso a la Tierra de] él [Jesús] es una prueba de la [proximidad de
la] Hora [del Juicio]; no dudéis, pues, de ella y seguidme; éste es el sendero
recto”. (Corán 43:61)
Su aparición será seguida por
solo otros dos o tres inequívocos portentos. Entre estos están la aparición de
la bestia,
la elevación de los creyentes de la tierra
dejando sólo a los incrédulos, y la salida del sol por el poniente.
Los
diez signos mayores, entre los cuales está la segunda venida de Jesús, están
resumidos en un Hadiz:
“La Hora no vendrá hasta que
veas diez signos: el humo; el Falso Mesías; la Bestia; el sol saliendo por el occidente;
el descenso de Jesús hijo de María; Gog y Magog; y los tres temblores, uno en
Oriente, uno en Occidente y uno en Arabia, al final de los cuales el fuego saldrá
desde la dirección de Adén y llevará a la gente al lugar de su asamblea final”.
(Ahmad)
Que Dios nos salve de la
incredulidad y nos preserve de estar entre aquellos que serán testigos de los
momentos finales.
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