Todo acto es adoración
En el sistema islámico, todos y cada uno
de los actos humanos pueden ser transformados en actos de adoración. De hecho,
Dios ordena a los creyentes que dediquen sus vidas enteras a Él. En el Corán,
Dios dice:
“Diles: Por cierto que mi oración, mi
oblación, mi vida y mi muerte pertenecen a Allah, Señor del Universo”. (Corán
6:162)
Sin embargo, para que la dedicación sea
agradable a Dios, cada acto debe cumplir dos condiciones básicas:
1. Primero, el acto debe
hacerse sinceramente para agradar a Dios y no para obtener reconocimiento y
alabanzas de parte de los humanos. El creyente también debe ser consciente de
Dios mientras hace la obra, para asegurar que no es algo prohibido por Dios o
el último Mensajero, que la paz y las bendiciones de Dios sean con él.
A fin de facilitar esta transformación
de las obras mundanales en adoración, Dios instruyó al Profeta para que
prescribiera breves oraciones a ser pronunciadas incluso para el más simple de
los actos. La oración más corta que debe decirse para cualquier circunstancia
es: Bismillah (en el nombre de Dios). Hay, sin embargo, muchas otras
oraciones prescritas para ocasiones específicas. Por ejemplo, cuando se viste una
nueva pieza de ropa, el Profeta enseñó a sus seguidores a decir:
“¡Oh Dios!, te doy gracias porque
eres Quien me ha vestido. Te pido que esto me beneficie y beneficie a quien lo
ha hecho, y me refugio en Ti de su mal y del mal de quien lo ha hecho”. (An-Nasa’i)
2. La segunda condición es que
el acto debe hacerse según la manera profética, llamada en árabe Sunnah.
Todos los Profetas indicaron a sus seguidores que siguieran su camino, puesto
que estaban guiados por Dios. Lo que enseñaron eran verdades reveladas
divinamente, y sólo aquellos que siguen su camino y aceptan las verdades heredarán
la vida eterna en el Paraíso. Es en este contexto que el Profeta Jesús, la paz
de Dios sean con él, aparece en el Evangelio según Juan 14:6 diciendo:
“Yo soy el camino, y la verdad, y
la vida; nadie viene al Padre, sino por mí”.
Similarmente, Abdullaah Ibn Mas’ud relató…
“Un día el Profeta Muhammad dibujó
una línea en la arena para ellos y les dijo: ‘Este es el camino de Dios’. Luego
dibujó varias líneas [que se ramificaban de la primera] hacia la derecha y la
izquierda y dijo: ‘Estos son los caminos [de extravío], cada uno de los cuales
es un demonio invitando a la gente a que lo siga’. Entonces recitó el
versículo: ‘Y éste es mi sendero recto, seguidlo pues. Y no sigáis otros
caminos, porque si lo hacéis, éstos os dividirán y desviarán de Su camino. Esto
es lo que os ha ordenado para que Le temáis’”. (Ahmed)
Por lo tanto, la única forma aceptable
de adorar a Dios es la forma señalada por los Profetas. Siendo así, la
innovación en los asuntos religiosos será considerada por Dios entre los peores
de los males. Se reporta que el Profeta Muhammad dijo:
“El peor de todos los asuntos es
la innovación en la religión, pues cada innovación religiosa es una maldición,
una innovación engañosa que conduce al fuego del Infierno”. (An-Nasa’i)
La innovación en la religión está
prohibida y es inaceptable para Dios. A’isha, la esposa del Profeta, reportó
también que él dijo:
“A aquel que innova en nuestra
religión algo que no es de ella, le será rechazado”. (Sahih Al Bujari)
Es fundamentalmente debido a las
innovaciones que los mensajes de los Profetas anteriores fueron distorsionados
y que muchas religiones falsas, que aún existen hoy día, hayan evolucionado. La
regla general a seguir a fin de evitar la innovación en la religión es que
todas las formas de adoración están prohibidas, excepto aquellas que han sido
específicamente prescritas por Dios y transmitidas a los humanos por los verdaderos
Mensajeros de Dios.
Lo mejor de la creación
Aquellos que creen en Un Único Dios,
sin asociados ni descendencia, y hacen obras buenas [de acuerdo a los
principios aquí mencionados] se convierten en la corona de la creación. Es
decir, aunque la humanidad no es la mayor creación de Dios, tiene el potencial
de convertirse en lo mejor de ella. En la revelación final, Dios declara este
hecho así:
“Los creyentes que obran rectamente son las
mejores criaturas”. (Corán 98:7)
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