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¿Qué temas se discuten en el Corán? Éste cubre varios tópicos. El
Corán habla principalmente acerca de la unicidad de Dios y cómo vivir una vida
de acuerdo con Su Voluntad. Otros temas incluyen la doctrina religiosa, la
creación, la ley civil y criminal, el judaísmo, el cristianismo, el politeísmo,
los valores sociales, la moralidad, la historia, las historias de los profetas
del pasado y la ciencia.
El Corán menciona los grandes ejemplos
humanos que fueron los profetas del pasado, recordándonos su gran sacrificio al
difundir el mensaje de Dios, siendo los más importantes de ellos Noé, Abraham,
Moisés, y Jesús. El Corán trata las maneras en las cuales los seguidores del
los profetas, específicamente los judíos y los cristianos, han vivido o no de
acuerdo con los mensajes proféticos. También, discute el destino de las
naciones del pasado que rechazaron a sus Profetas, tales como Noé o Lot. Da
instrucciones sobre cómo vivir una vida que complazca a Dios. Ordena a la gente
orar, ayunar y cuidar a los necesitados. Discute asuntos de relaciones humanas,
algunas veces con gran detalle –tales como las leyes de la herencia y del
matrimonio– de una manera que en parte hace reminiscencia de la Biblia Hebrea,
pero ajena al Nuevo Testamento. El Corán le dice a la gente que deben observar
las instrucciones de Dios puramente por Su causa, no por algún propósito
mundano. Advierte a aquellos que rechazan los mensajes de Dios que serán
arrojados al fuego del Infierno, y promete a aquellos que aceptan los mensajes
de Dios que les será dada la dicha del Paraíso.
El Corán relata la versión original de muchas
de las historias existentes en la Biblia, especialmente aquellas de Moisés
(mencionado por su nombre más que cualquiera otra persona, seguido por el Faraón,
su gran enemigo y el arquetipo coránico de la maldad humana). Sin embargo, no
ofrece una narrativa sostenida como la encontrada en el Libro del Éxodo. Tiene
mucho que decir acerca de los deberes morales y legales de los creyentes, pero
no contiene nada como el código de la ley, el cual es pieza central del Libro
de Deuteronomio. Muchos pasajes coránicos pueden ser adecuadamente descritos
como prédica; pero, mientras que la voz del predicador en los Evangelios es la de
Jesús (durante su ministerio en la tierra), en el Corán es la de Dios, el
Eterno.
Además, el Corán repite ciertos versículos
y temas de vez en cuando; también cambia súbitamente de temas y con frecuencia
relata narrativas en forma resumida. Podemos ver dos razones para esta
característica. Primero, sirve a un propósito lingüístico y es una de las
poderosas técnicas retóricas del árabe clásico. Segundo, todos los temas del
Corán, sin importar lo variados que sean, están envueltos alrededor de un hilo
común que corre a lo largo de todo el libro: que todas las clases de adoración dedicadas
a otros además de o junto con Dios son falsas, y que la obediencia a Él y a Sus
Profetas, siendo uno de ellos Muhammad, es un deber. El Corán, a diferencia de la Biblia, no hace mención de genealogías, eventos cronológicos o detalles históricos
minuciosos, sino que en lugar de ello usa los eventos, tanto del pasado como
del presente, para ilustrar su mensaje central. Entonces, cuando el Corán está
discutiendo las cualidades curativas de la miel o la vida de Jesús, ningún tema
es un fin en sí mismo, sino que cada uno está relacionado de una forma u otra
con el mensaje central: la unicidad de Dios y la unidad del mensaje profético.
Sin importar cuál sea el tema, encuentra la ocasión para referir la discusión
de vuelta a su tema central.
Otro punto importante para tener en
cuenta es que el Corán no fue revelado de una sola vez, sino que fue revelado por
partes durante un lapso de 23 años. Como las escrituras previas, muchos pasajes
fueron revelados en respuesta a eventos específicos. Con frecuencia, la
revelación coránica vendría del ángel Gabriel al Profeta Muhammad como una
respuesta a una pregunta elevada por aquellos alrededor de él, ya fueran
creyentes o no. El Corán se dirige a la “Gente del Libro” (un término usado por
el Corán para los judíos y los cristianos), la humanidad en general, los
creyentes y, finalmente, se dirige al Profeta mismo, ordenándole qué hacer en
ciertas situaciones o apoyándolo o consolándolo frente al ridículo o al
rechazo. Conocer el contexto histórico y social clarifica el texto.
Algunas otras características notables
del estilo del Corán son las siguientes:
(1) El uso de parábolas para suscitar
la curiosidad del lector y explicar verdades profundas.
(2) Más de doscientos pasajes
comienzan con la palabra árabe Qul (‘Di’) –dirigiéndose al Profeta Muhammad
para que diga lo que sigue en respuesta a una pregunta, para explicar un asunto
de fe o para anunciar una regulación legal. Por ejemplo:
“Di: ¡Oh, Gente del Libro! ¿Acaso nos
reprocháis que creamos en Allah, en lo que nos fue revelado y en lo que fue
revelado anteriormente, cuando la mayoría de vosotros estáis desviados?” (Corán
5:59)
(3) El algunos pasajes del Corán,
Dios jura por Su maravillosa creación para fortalecer un argumento o para
disipar las dudas de la mente de quien escucha:
“1. Juro por el sol y su luminosidad [a la
mañana],
2. Por la luna que le sucede [en la noche],
3. Por el día cuando resplandece,
4. Por la noche cuando cubre todo [con su
oscuridad],
5. Por el cielo y Quien lo construyó,
6. Por la Tierra y Quien la extendió,
7. Por el hombre y Quien lo creó”. (Corán 91:1-7)
A veces Dios jura por Sí Mismo:
“Pero no, [juro] por tu Señor que no creerán
a menos que te acepten como juez de sus disputas, y no se resistan a aceptar tu
decisión y se sometan completamente”. (Corán 4:65)
(4) Finalmente, el Corán tiene lo
que se llama “las letras desarticuladas”, compuestas de letras del alfabeto
árabe, las cuales, tomadas juntas, no tienen un significado en el léxico árabe.
El significado es sólo conocido por Dios. Ellas aparecen al comienzo de 29 suras,
y al ser recitadas, cada letra es pronunciada y no las palabras que ellas
forman. Por ejemplo, la primera ayah de la Surat-ul-Baqara aparece como Alif-Lam-Mim, tres letras del alfabeto
árabe pronunciadas individualmente.
Una persona no familiarizada con el
Corán lo encontrará un poco difícil de leer, especialmente al comienzo; pero si
mantiene estos puntos en mente se acostumbrará a él y, de hecho, encontrarán
que aunque sea una traducción, es en verdad un libro profundo, que no se compara
con ninguno otro.
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