La creación de una conciencia ambiental (parte 1 de 4): La naturaleza de la naturaleza
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Descripción: Antes de poder apreciar realmente la relación entre el hombre y su entorno, uno debe primero apreciar la relación entre el hombre y Dios. La esencia de la creación y la religión primordial del hombre.
Por Ben Adam (© 2011 IslamReligion.com)
Publicado 04 Apr 2011 - Última modificación 04 Apr 2011
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“… A Dios pertenece el reino de los
cielos y la Tierra; y por cierto que ante Él compareceréis”. (Corán 39:44)
El Islam enseña que todo en el universo,
todos los sistemas ecológicos y las formas de vida a las que sirven de soporte,
son creadas por y dependen de su Señor, Dios, el Único Dios Verdadero: Allah.
Por tanto, los seres humanos en
realidad tienen más en común con el pez en el mar, los pájaros en el cielo y
las bestias que se arrastran sobre la tierra de lo que tienen en común con Dios
mismo.
“No hay criatura que camine en la
tierra o vuele con sus dos alas que no forme una comunidad igual que vosotros.
No hemos omitido nada en el Libro. Éstas [criaturas] también serán congregadas ante
su Señor [el Día del Juicio]”. (Corán 6:38)
Si bien el hombre puede estar
en la cima de la cadena alimenticia, él es parte de una cadena alimenticia de
todas formas; mientras que su Creador no está limitado por la necesidad de
comida ni de buscar refugio ni de reproducirse. Aquellos que son incapaces de
ver esta realidad y en lugar de ello toman a otros seres humanos como objetos
de adoración, harían bien en considerar el siguiente versículo:
“El Mesías hijo de María es sólo un
Mensajero, igual que los otros Mensajeros que lo precedieron, y su madre fue
una fiel y veraz creyente. Ambos comían alimentos [como el resto de la
humanidad]. Observa cómo les explicamos las evidencias y observa cómo [a pesar
de esto] se desvían”. (Corán 5:75)
En este versículo está
implícito el punto de que si uno necesita comida, también necesita defecar y
orinar a efectos de deshacerse de los productos de desecho de la comida. Lejos
está Dios de tales necesidades fisiológicas.
“Y todos los Mensajeros que te
precedieron [¡Oh, Muhammad!] también se alimentaban y andaban por el mercado
[procurando su sustento]”. (Corán 25:20)
En
otras palabras, a pesar de que los Profetas, sus seguidores y los miembros
creyentes de sus familias en verdad fueron los mejores y más rectos que jamás hayan
caminado por la tierra de entre las criaturas de Dios, ellos seguían siendo Sus
criaturas, enviadas por Él y totalmente dependientes de Él para la vida, el
sustento y la salvación. Por lo tanto, antes que uno pueda apreciar realmente
la relación entre el hombre y su medio ambiente, uno debe primero apreciar la
relación entre el hombre y Dios.
Ubudiah – La servidumbre al Único Dios
Los musulmanes creen que toda
la creación está creada en un estado natural de sumisión a su Creador. Es
decir, en la medida en que todas las cosas se someten inherentemente al Único
Dios, el estado natural de todas las cosas es el Islam, por así decirlo. El
guepardo cazando a la gacela y la gacela huyendo del guepardo se comportan no
sólo como Dios decretó sino, más aún, tal y como Él ordenó.
“A Él pertenece cuanto hay en los
cielos y en la Tierra; todo Le obedece”. (Corán 30:26)
Es sólo porque la creación
sigue precisamente el camino que Dios ha establecido para ella que tenemos
balance y armonía por todo el universo, lo que es más conocido comúnmente como
“ley de la naturaleza” o el “orden natural de las cosas”. Esta obediencia del
mundo que nos rodea a lo Divino a través de su actuar de acuerdo a su
naturaleza imbuida es, en sí misma, un estado de servidumbre perpetua y de adoración.
Numerosos pasajes del Corán señalan esta realidad.
“¿Acaso no ves [¡Oh, Muhammad!] que
todo cuanto existe en los cielos y en la Tierra glorifica a Dios? Hasta las
aves con sus alas desplegadas lo hacen. Todos saben cómo adorarlo y glorificarlo;
y Dios bien sabe lo que hacen”. (Corán 24:41)
“Lo glorifican los siete cielos, la
Tierra y todo cuanto hay en ellos. No existe nada que no Lo glorifique con
alabanzas, pero no podéis percibir sus glorificaciones. Él es Tolerante,
Absolvedor”. (Corán 17:44)
“Todos los que habitan en los cielos
y en la Tierra se presentarán sumisos ante el Clemente”. (Corán 19:93)
Fitra
– La naturaleza primordial del hombre
Los humanos también están
creados con una disposición islámica natural, conocida como fitra. Si
sólo siguieran su fitra o “naturaleza”, todos los seres humanos serían
creyentes del Tawhid (monoteísmo Islámico), instintivamente reconocerían
a su Creador y se inclinarían a adorarlo y a realizar buenas obras en general.
Dios dice en el Corán:
“Conságrate [¡Oh, Muhammad!] al
monoteísmo, que ello es la inclinación natural con la que Dios creó a los
hombres. La religión de Dios es inalterable y ésta es la forma de adoración
verdadera, pero la mayoría de los hombres lo ignora”. (Corán 30:30)
Por lo tanto, se puede argumentar
con razón que el Islam y, por extensión, todo lo que se considera bueno,
incluyendo la conciencia social, no es algo que necesariamente deba
adoctrinarse, sino que simplemente debe ser despertado de las profundidades de
la conciencia del hombre. Sólo entonces la humanidad estará en sintonía con el
resto del universo. Después de todo, cada alma humana que ha vivido y que vivirá
ha jurado al menos una vez haber reconocido a su Creador.
“Y tu Señor creó a partir de Adán su
descendencia e hizo que todos ellos atestiguaran [diciéndoles]: ¿Acaso no soy
Yo vuestro Señor? Respondieron: Sí, lo atestiguamos. Esto es para que el Día de
la Resurrección no digáis: No sabíamos [que Dios era nuestro Señor]”. (Corán 7:172)
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La creación de una conciencia ambiental (parte 2 de 4): El hombre – Auxiliar de Dios en la Tierra
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Descripción: El hombre, que lleva el peso de la responsabilidad moral, es responsable de utilizar los recursos de la Tierra con la debida consideración, recursos que Dios ha sometido a todas sus necesidades.
Por Ben Adam (© 2011 IslamReligion.com)
Publicado 11 Apr 2011 - Última modificación 11 Apr 2011
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“Y cuando tu Señor les dijo a los ángeles:
He de establecer un Califa en la Tierra, dijeron: ¿Pondrás en ella quien
la corrompa [desbastándola] y derrame sangre siendo que nosotros te alabamos y
santificamos? Dijo: En verdad Yo sé lo que vosotros ignoráis’”. (Corán 2:30)
La humanidad, a través de su
padre Adán, fue enviada a la Tierra como su Califa –un término que
simultáneamente significa: sucesor, administrador, síndico, representante y
guardián–. Es decir, el hombre fue hecho responsable de utilizar los recursos
de la Tierra con la consideración debida, recursos que Dios ha sometido a todas
sus necesidades.
“Dios es Quien creó los cielos y la
Tierra e hizo descender la lluvia del cielo con la que hace brotar los frutos
para vuestro sustento. Él os sometió las naves para que con ellas surquéis el
mar por Su designio, y os sometió los ríos [para que os beneficiéis de ellos]”.
(Corán 14:32-33)
“¿Acaso no veis que Dios os sometió
todo cuanto hay en los cielos y en la Tierra, y os colmó de Sus gracias, las
cuales podéis apreciar algunas y otras no? Pero, a pesar de esto, entre los
hombres hay quienes discuten acerca de Dios sin tener ningún tipo de
conocimiento, guía o libro revelado”. (Corán 31:20)
Por lo tanto, la Tierra ha sido
creada con una causa y afecto definidos: facilitar a los humanos el
cumplimiento de los fines por los cuales fueron creados ellos mismos, que son
adorar y servir a su Creador.
“Por cierto que he creado a los genios
y a los hombres para que Me adoren”. (Corán 51:56)
Aunque la creación de los
cielos y de la Tierra es en verdad mayor que la creación de la humanidad ante
los ojos de Dios [véase Corán 40:57], los humanos tienen una responsabilidad
que no tienen los cielos ni la tierra. De hecho, Dios le ofreció a los cielos y
a la Tierra confiarles la responsabilidad moral. Sin embargo, ellos
comprendieron el peso de lo que se les pedía y respetuosamente declinaron.
Adán, sin embargo, aceptó la responsabilidad moral por parte de la humanidad. Lamentablemente,
a diferencia de su padre, muchos de los descendientes de Adán fueron y son
incrédulos, incompetentes y poco dispuestos a mantenerse fieles a sus
obligaciones.
“Ciertamente propusimos concederle la
responsabilidad a los cielos, a la Tierra y a las montañas, y rehusaron cargar
con él, y sintieron temor de ello. Pero el hombre cargó con él; en verdad el
hombre es injusto consigo mismo e ignorante”. (Corán 33:72)
Cuando el hombre cumple
fielmente con lo que se le ha confiado, obedeciendo y adorando a Dios de
acuerdo a su naturaleza primigenia, obtiene la complacencia y la recompensa de
Dios; cuando no, está en necesidad de Su perdón. Por cierto, la única razón por
la que una persona sucumbe a los deseos falsos y opresivos, es porque se está
dejando alejar engañosamente de su naturaleza, apartándose del camino recto y
transitando el camino errado tomado por el enemigo de Dios y del hombre:
Satanás.
“Y agregó [Satanás]: ¿Por qué lo has
honrado más que a mí [que me has creado de fuego]? Si me dejas vivir hasta el
Día de la Resurrección, desviaré a la mayoría de sus descendientes”. (Corán 17:62)
“Dios maldijo a Satanás y éste
replicó: Seduciré a una gran mayoría de Tus siervos. Y los desviaré, les daré
falsas esperanzas, les ordenaré que hiendan las orejas del ganado [marcándolas
como ofrenda para falsas deidades] y que alteren la creación de Dios. Quien
tome a Satanás como amigo en lugar de Dios estará evidentemente perdido. Les
hace promesas y les da falsas esperanzas, pero Satanás no les promete sino algo
ilusorio”. (Corán 4:118-120)
Así, después de enterarse de
una realidad más importante respecto al ambiente natural y a nuestro lugar en
él, y es que aparte de la humanidad (y los yinn), toda la creación
animada e inanimada es inherentemente obediente a Dios y está en armonía
consigo misma; también aprendemos cómo el hombre puede recuperar su estado
natural inocente: sirviendo y obedeciendo a Dios. Y entre la gran cantidad de
actos de obediencia dignos de elogio está nuestro comportamiento responsable
con el mundo que nos rodea. Un mundo que, para el propósito de este discurso,
puede ser dividido en dos reinos o recursos principales: los sujetos del reino
animal y sus hábitats naturales.
“Dios es Quien os sometió el mar para
que las embarcaciones navegasen sobre él por Su designio, y así pudieseis
procurar el sustento. Sed agradecidos con Dios, pues. Y os sometió cuanto hay
en los cielos y la Tierra por Su gracia. Ciertamente en esto hay signos para
quienes reflexionan”. (Corán 45:12-13)
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La creación de una conciencia ambiental (parte 3 de 4): La ética del trato hacia los animales
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Descripción: El tratamiento ético de los animales en el Islam, a partir del Corán y las narraciones auténticas del Profeta Muhammad.
Por Ben Adam (© 2011 IslamReligion.com)
Publicado 18 Apr 2011 - Última modificación 18 Apr 2011
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“Dios creó [al hombre y a] todos los animales a partir del agua. Algunos
de ellos se arrastran sobre sus vientres, otros caminan sobre dos patas, y
otros sobre cuatro. Dios crea
lo que quiere; ciertamente Él tiene poder sobre todas las cosas”. (Corán 24:45)
A través de los textos
revelados del Islam, encontramos que Dios no tiene a los animales jugando
papeles insignificantes en el destino de las naciones. Después de todo, en el
versículo anterior somos informados de nuestro origen común: el agua.
En la historia del pueblo de
Zamud, por ejemplo, se nos brinda una indicación de la obligación Islámica del
trato ético hacia los animales, o más precisamente, las consecuencias graves de
maltratarlos. Pues fue sólo después que Zamud sacrificara a la camella enviada
milagrosamente a ellos por Dios como una Señal, luego que ya habían oprimido a
la bestia negándole agua para beber, que Dios destruyó la nación en una sola
explosión poderosa.
“El pueblo de Zamud desmintió [a su
Mensajero] por soberbia. Y el más inicuo de entre ellos se propuso matar a la
camella. El Enviado de Dios [Salih] les previno: No matéis la camella [enviada
como un milagro] de Dios y dejadla beber. Pero lo desmintieron y la mataron.
Entonces, su Señor los destruyó a todos por lo que cometieron”. (Corán 91:11-4)
En aras de apreciar mejor qué
tan seriamente defiende el Islam lo que en tiempos modernos es comúnmente
conocido como “derechos de los animales”, y qué tan seriamente el Islam
criminaliza cualquier daño hecho a los animales, uno no necesita aventurarse
más allá de las narraciones auténticas (en árabe ahadiz) del Profeta
Muhammad. Ningún comentario detallado será necesario, pues las palabras del
Profeta, a menudo muy cargadas de emoción y empatía por los pájaros y bestias
que sufren, hablan con vehemencia por sí mismas, en tanto que ellas mismas
ilustran vivamente la atención “humanística” sin precedentes del Islam por las
criaturas que acompañan al hombre. Entre los muchos dichos del Profeta Muhammad
están:
“Mientras un hombre
caminaba por un camino, se sintió embargado por una sed aguda. Entonces, halló
un pozo, descendió en él, bebió (hasta hartarse) y salió. Luego, vio a un perro
jadeando fuerte y comiendo barro. El hombre dijo: ‘En verdad, este perro está
embargado con la misma sed que yo tenía’. Entonces descendió (de nuevo) al pozo
y llenó sus medias de cuero con agua. Sosteniendo en su boca los calcetines,
salió del pozo y aplacó la sed del perro. Por ello, Dios devolvió al hombre su
buena acción y le perdonó sus pecados”. Los Compañeros le preguntaron: “¡Oh,
Mensajero de Dios! ¿Seremos premiados por (tener buen corazón hacia) los
animales?” El Profeta contestó: “Habrá recompensa por (mostrar bondad hacia) todo
ser viviente”. (Sahih Al-Bujari, Sahih Muslim, Abu Dawud)
“Una mujer fue castigada a
causa de un gato. Ella lo encerró hasta que murió, así que entró en el
Infierno. Ella no lo alimentó ni sació su sed mientras lo mantuvo cautivo, ni
le permitió que saliera a comer los insectos de la tierra”. (Sahih Al-Bujari,
Sahih Muslim, Ibn Mayah)
“Quienquiera que mate
incluso a un gorrión sin una buena razón, Dios le pedirá cuentas de ello el Día
de la Resurrección.” (Ahmad)
“No utilicen criaturas
vivientes como blanco de prácticas de tiro”. (Sahih Muslim)
“Un Profeta de Dios
anterior fue picado por una hormiga y entonces, furioso, ordenó que el
hormiguero entero fuera quemado. En esto, Dios reprendió a este Profeta con las
palabras: ‘Por una hormiga que te ha picado, has quemado a una comunidad entera
que Me glorificaba’”. (Sahih Al-Bujari, Sahih Muslim)
“Aquel para quien su
caballo es una fuente de recompensas es aquel que lo mantiene en el camino de
Dios, y lo ata con una cuerda larga en un pastizal o jardín. Tal persona
obtendrá una recompensa igual a lo que la cuerda larga le permita al caballo comer
en el pastizal o jardín. Y si el caballo rompe la cuerda y cruza una o dos
colinas, entonces todas las marcas de sus pezuñas y su estiércol serán contados
como obras buenas para su dueño. Y si pasa por un río y bebe de él, entonces
eso también será considerado una obra buena por parte de su dueño”. (Sahih Al-Bujari)
“No recorten el tupé de un
caballo, pues su presencia está atada a su tupé; ni su crin, pues lo protege;
ni su cola, pues es su espantamoscas”. (Abu Dawud)
“Cuando un hombre
cabalgaba a un buey, éste se volvió hacia él y le dijo: ‘No he sido creado con
este propósito, he sido creado para el arado’”. (Sahih Al-Bujari)
Abdullah bin Abbas narró:
“El Mensajero de Dios
prohibió incitar a los animales a que peleen unos con otros.” (Sahih Al-Bujari,
Sahih Muslim, at-Tirmidhi)
Abdur-Rahman bin Abdullah bin
Mas‘ud narró:
“Estábamos en un viaje con
el Mensajero de Dios y él nos dejó por un rato. Durante su ausencia, vimos un
pájaro llamado Hummara con sus dos polluelos y tomamos a los jóvenes. La madre
estaba dando círculos sobre nosotros, batiendo sus alas con gran pena, cuando
el Profeta volvió y dijo: ‘¿Quién ha herido los sentimientos de esta ave
tomando a sus crías? ¡Regrésenselas!’” (Sahih Muslim)
Yabir bin Abdullah narró que el
Profeta, al ver pasar a un burro que había sido marcado en la cara, se molestó
tanto que exclamó:
“Dios mío, castiga al que
lo marcó”. (Sahih Muslim)
La esposa del profeta, A’isha, narró:
“Estaba cabalgando un camello difícil, y para hacerlo girar lo hice con rudeza.
El Profeta me dijo:
‘Te corresponde tratar a
los animales con gentileza’”. (Sahih Muslim)
Yahya bin Said narró:
“El Profeta fue visto
limpiando el rostro de su caballo con su ropa. Cuando se le preguntó por qué
hacía eso, respondió: ‘Anoche fui reprendido por Dios por haber descuidado a mi
caballo’”. (Muwatta)
Abdullah bin Ya’far mencionó
que el Profeta pasó junto a algunos niños que estaban disparándole flechas a un
carnero, y los reprendió diciéndoles:
“No mutilen al pobre
animal”. (An-Nasai)
Incluso una lectura superficial
de las citadas palabras del Profeta pondrá de manifiesto cómo el dañar, abusar
o mutilar a los animales acarrea una censura severa en este mundo y un castigo
duro en el más allá, mientras que proteger a los animales y mostrar
misericordia y amabilidad con ellos es recompensado por Dios, y es un camino de
perdón y de expiación de pecados. Está claro también que el Islam reconoce el
dolor y el sufrimiento que sienten y experimentan los animales —tanto el físico
como el psicológico—, y cómo ellos reconocen instintivamente cuando se comete
una injusticia con ellos. De forma muy notable, el Islam también reconoce que
los animales poseen una consciencia, dignidad natural, e incluso identidades
individuales únicas (un pájaro llamado “Hummara”, una mula llamada “Uqair”, etc.).
“Creó la Tierra para Sus criaturas. En
ella hay árboles frutales, palmeras con racimos de dátiles, granos con su
forraje y plantas aromáticas. ¿Cuál de las gracias de vuestro Señor negaréis?”
(Corán 55:10-13)
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La creación de una conciencia ambiental (parte 4 de 4): La tierra verde de Dios
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Descripción: El musulmán creyente es un defensor de la ecología y un promotor de la conciencia ambiental.
Por Ben Adam (© 2011 IslamReligion.com)
Publicado 25 Apr 2011 - Última modificación 25 Apr 2011
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“Él posee las llaves de lo oculto y
nadie más que Él las conoce. Sabe lo que hay en la tierra y en el mar. No hay
hoja que caiga que Él no lo sepa, ni grano en el seno de la tierra, o algo que
esté verde o seco sin que se encuentre registrado en un libro evidente”. (Corán
6:59)
El Profeta Muhammad, que la
misericordia y las bendiciones de Dios sean con él, dijo una vez:
“El mundo es verde y
hermoso, y Dios te ha nombrado como su guardián”.(Sahih Muslim)
Mantener la tierra verde,
productiva y beneficiosa para el hombre y los animales es una de las más nobles
preocupaciones de acuerdo al Islam. Aprendemos del Profeta que:
“No hay nadie entre los
creyentes que plante un árbol, o siembre una semilla, y luego un pájaro, o una
persona, o un animal coma de ello, sin que lo considere como que ha dado un
regalo en caridad (por el cual puede esperar la complacencia y la recompensa de
Dios)”. (Sahih Al-Bujari)
Plantar vegetación es un
esfuerzo tan virtuoso ante los Ojos de Dios que se anima a que sea realizado
aunque sea el último acto de una persona en la Tierra. El Profeta dijo:
“Incluso cuando el Día del
Juicio llegue (a ustedes), si alguno tiene un brote de palma en la mano, debe
plantarlo”. (Ahmad)
En cuanto a la pregunta de
quién tiene derechos sobre el forraje y otros recursos que son vitales para la
supervivencia y el bienestar de la humanidad, el Profeta declaró explícitamente:
“Las personas son socias
en tres cosas: el agua, el forraje y el (combustible para el) fuego”. (Ibn
Mayah)
Es un hecho en el Islam que si
los recursos vitales de la tierra no se comparten equitativamente, las
sociedades se polarizarán entre los que tienen y los que no tienen. Por lo
tanto, a aquellos musulmanes que se encuentran en control de provisiones más
allá de sus medios se les anima a que sean caritativos y compasivos con los menos
afortunados por un lado, y por otro, que eviten el acaparamiento y el derroche.
En cualquier caso, la institución islámica obligatoria del zakat (donación
para los pobres), la prohibición de la riba (usura en todas sus formas),
y el sistema económico ético del Islam en general, en conjunto garantizan que
la brecha entre ricos y pobres no permanezca insuperable o, en todo caso, sea
muy porosa.
“Él es Quien ha creado huertos, unos
con plantas rastreras y otros con plantas que crecen hacia lo alto, [y ha creado
también] las palmeras, las plantas de diferentes frutos, los olivos, y los
granados; [todos de aspecto] parecido pero [de frutos con sabores] diferentes.
Comed de sus frutos cuando maduren, pero pagad lo que corresponda por ellos [de
Zakat] el día de la cosecha; y no derrochéis, porque Dios no ama a los
derrochadores”. (Corán 6:141)
La causa del desarrollo
sostenible —la habilidad de las generaciones actuales de desarrollarse sin
comprometer las necesidades de las generaciones futuras— está en sí misma en completa armonía con las
enseñanzas del Islam. Hoy día, menos del 25% de la población mundial consume
más del 75% de los recursos del planeta. Es esta apropiación indebida, este
desperdicio, abuso y uso excesivo de los recursos mundiales, lo que conforma el
consumo insostenible de los mismos. En cuanto a los culpables de tal abuso,
ellos recibirán su merecido de forma severa en el más allá, como fue mencionado
por el Profeta cuando dijo:
“(Hay)... tres tipos de
personas con las que Dios, el Día de la Resurrección, nunca intercambiará
palabras, ni los mirará… es aquel que posee un exceso de agua pero no lo
comparte con los demás. Dios le dirá: ‘Hoy no compartiré Mi gracia contigo, así
como dejaste de compartir con los otros el exceso de agua que no habías creado
por ti mismo’”. (Sahih Al Bujari)
“Y Él es Quien ha hecho que os
sucedáis unos a otros en la Tierra, y ha agraciado a unos más que a otros para
probaros con ello. Ciertamente tu Señor es rápido en castigar, pero también es
Absolvedor, Misericordioso”. (Corán 6:165)
En realidad, la pérdida
acelerada de biodiversidad, la destrucción de hábitats naturales, la
contaminación y el daño a los ecosistemas, y la degradación ambiental en
general, daño y destrucción, por no hablar de la opresión a gran escala sufrida
por muchos de los habitantes del mundo, son todas formas de los signos
manifiestos de la corrupción y la villanía en la tierra.
“Por cierto que en las generaciones
que os precedieron hubo sólo unos pocos piadosos, a quienes salvamos, que se
opusieron a la corrupción en la Tierra. En cambio, los inicuos [que eran la
mayoría] permanecieron cegados por los placeres de la vida mundanal, y fueron
pecadores”. (Corán 11:116)
Si la humanidad fracasa en su
deber y responsabilidad hacia el Único (Dios) más grande que él, ¿cómo puede
esperarse que sea obediente y responsable con lo que considera menor que él? Si
hay ingratitud hacia el Creador, ¿cómo puede el hombre mostrar gratitud hacia
su prójimo, y mucho menos hacia las bestias de la tierra? Si el ser humano se
preocupa poco por el balance de sus buenas obras ante Su Señor, ¿por qué habría
de esperarse que se preocupe por el balance del mundo a su alrededor?
“Y creía [el malvado] que jamás
comparecería [ante Dios]. Pero al contrario, tu Señor estaba bien informado de
lo que hacía”. (Corán 84:14-15)
Por lo tanto, ¡que toda la
humanidad tenga cuidado! En verdad que cosechamos lo que sembramos. Todo lo que
hacemos en esta vida se nos devolverá después de nuestra muerte. Nosotros, los
seres humanos que hemos tenido toda la tierra y sus criaturas a nuestro
servicio por una causa justa. Este simple hecho debería hacernos responsables
de nuestra preparación para ese día fatídico, el Día del Juicio.
“Cuando la Tierra se sacuda por el
gran terremoto, y expulse su carga [haciendo surgir a los muertos de sus
tumbas], y el hombre diga: ¿Qué le sucede? Ese día, la Tierra dará testimonio
[atestiguando el bien y el mal que se hubiere cometido sobre ella]”. (Corán
99:1-4)
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