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En la segunda parte de esta narración, el
profeta mencionó otra manifestación del pecado: que el pecado es aquello que molesta a la
conciencia de una persona piadosa, y que generalmente ocultaría de las
personas. Una lista de acciones vienen a la mente cuando escuchamos esas
palabras.
Dios inspiró en el alma de toda persona
la habilidad, aunque limitada, de reconocer el error.
“Y le enseñó el camino del bien y del mal”.
(Corán 91:8)
Mientras las persona busquen la rectitud,
sabrán por medio de su conciencia cuando hayan cometido algo malo, a pesar de
que puedan encontrar numerosas formas para excusarse a sí mismos por lo que
están haciendo. No les gustaría que alguien se enterase acerca de aquellas
cosas, pues están avergonzados de ello; su religión está enriquecida con
timidez, vergüenza y pudor. El Profeta dijo:
“La vergüenza y el pudor pertenecen
a la perfección de la fe”. (Sahih Al-Bujari)
La
vergüenza es algo que puede impedir que una persona cometa el mal. El Profeta
dijo:
“Si no tienes vergüenza, haz lo
que te plazca”. (Sahih Al-Bujari)
La vergüenza, siendo y el nivel el
tener vergüenza en frente de Dios por cometer pecados, es un factor clave para
evitar el pecado, y este estándar también puede ser usado para juzgar si un
acto es o no un pecado.
Estos sentimientos de conciencia y
vergüenza son una consecuencia natural de la creencia y fe verdaderas, y esto
es lo que la religión del Islam busca crear en el individuo, una conciencia
islámica que guíe a los humanos a través de sus vidas.
Esta conciencia interior es lo que
señala el estado del corazón de un individuo, ya sea que esté vivo buscando la
verdad, o muerto, lleno de deseo por esta vida mundana. La falta de
religiosidad y la indulgencia en el pecado causa que una persona pierda su propia
conciencia, al punto que ya no pueda ser usada como una fuente de guía.
“Pero sus corazones se endurecieron y el
demonio les embelleció lo que hacían”. (Corán 6:43)
“¿Acaso [los incrédulos] no transitan por la
Tierra, y no tienen intelecto para reflexionar ni oídos [que escuchen lo
sucedido a los pueblos que les precedieron]? No son sus ojos los que se
enceguecen sino los corazones dentro de sus pechos”. (Corán 22:46)
El corazón puede ser usado como una guía,
en conjunto con el intelecto y la revelación, con el fin de hacer más fácil la
búsqueda de la verdad. El corazón de alguien que está buscando la verdad es de
hecho un corazón que está vivo, para eso es esta vida, y anhelando las cosas
que hacen que la busque. Este tipo de persona nunca encontrará la paz para su
corazón en ninguna otra religión, excepto en la religión que Dios ordenó para
la humanidad; en tanto que su ansiedad por la verdad exista, su conciencia
continuará molestándola hasta que encuentren la verdadera religión de Dios. De
hecho, si la persona es sincera, Dios la guiará hacia la verdad:
“Y a quienes siguen la guía, Él les
incrementará su fe y les facilitará obrar piadosamente”. (Corán 47:17)
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