Los Colores Unidos del Islam (parte 1 de 3)
|
   
Descripción: La igualdad racial propugnada por el Islam y ejemplos prácticos de la historia. Parte 1: El racismo en la tradición judeo-cristiana.
Por AbdurRahman Mahdi, www.Quran.nu (editado por IslamReligion.com)
Publicado 21 Dec 2009 - Última modificación 22 Jun 2010
Visto: 4271 (promedio diario: 5) - Clasificación: 4.7 De 5 - Clasificado por: 3 Impreso: 161 - Enviado por email: 0 - Comentado: 0
Categoría: Artículos
> Asuntos actuales
> Derechos Humanos
Categoría: Artículos
> Los beneficios del Islam
> Beneficios a la sociedad
|
|
“Dios le preguntó: ¿Qué te impidió hacer la
reverencia cuando te lo ordené? Respondió: Yo soy mejor que él, pues a mí me
creaste de fuego y a él de barro”. (Corán 7:12)
Así empieza la historia del racismo. Satanás se consideró
a sí mismo superior a Adán con base en sus orígenes. Desde ese día, Satanás ha engañado
a muchos de los descendientes de Adán llevándolos también a creerse superiores
a otros, causando que persigan y exploten a sus congéneres. Con mucha
frecuencia, la religión ha sido usada para justificar el racismo. El judaísmo,
por ejemplo, a pesar de sus orígenes en el Oriente Medio, es fácilmente
confundido como una religión occidental; pero la entrada de los judíos a todos
los niveles de la sociedad occidental, de hecho, traiciona la realidad elitista
del judaísmo. Una lectura piadosa del siguiente verso de la Biblia:
“… no hay Dios en todo el mundo,
sino sólo en Israel”. (2 Reyes 5:15)
…sugeriría que en aquellos días Dios no
era adorado sino por los israelitas. Sin embargo, el judaísmo hoy permanece
centrado alrededor de su jactancia de superioridad racial, de ser los “escogidos”.
“Diles: ¡Oh, judíos! Si realmente son los
elegidos de Allah, y las otras personas no lo son, como pretenden…’” (Corán
62:6)
Paradójicamente,
la gran mayoría de los cristianos no son judíos; mientras que Jesús, como el
último de los profetas israelitas, no fue enviado a nadie más que a los judíos.
“Y cuando Jesús, hijo de María, dijo: ¡Oh,
hijos de Israel! Yo soy el Mensajero de Allah, enviado a vosotros para
corroborar la Tora y anunciar a un Mensajero que vendrá después de mí, llamado
Ahmad...”
(Corán 61:6)
Y de la misma forma, cada Profeta fue
enviado exclusivamente a su propio pueblo, excepto
Muhammad.
“Aquellos que siguen al Mensajero y Profeta
iletrado [Muhammad], quien se encontraba mencionado en la Tora y el Evangelio,
que les ordena el bien y les prohíbe el mal, les permite todo lo beneficioso y
sólo les prohíbe lo perjudicial, y les abroga los preceptos difíciles que
pesaban sobre ellos [la Gente del Libro]; y quienes crean en él, lo secunden,
defiendan y sigan la luz que le ha sido revelada [el Corán] serán quienes
tengan éxito…’” (Corán 7:158)
Dado que Muhammad fue el Profeta y
Mensajero final de Dios, su misión fue universal, dirigida no sólo a su propia
nación, los árabes, sino para todos los pueblos del mundo. El Profeta dijo:
“Todo Profeta anterior fue enviado
a su nación exclusivamente, mientras que yo he sido enviado a toda la humanidad”.
(Sahih Al- Bujari)
“Y no te enviamos [¡Oh, Muhammad!] sino como
albriciador y amonestador para todos los hombres”. (Corán 34:28)
Bilal el abisinio
Uno de los primeros en aceptar el Islam
fue un esclavo abisinio llamado Bilal. Tradicionalmente, los africanos negros
eran personas bajas a la vista de los árabes, quienes los consideraban de poca
utilidad más allá del entretenimiento y la esclavitud. Cuando Bilal abrazó el
Islam, su amo pagano lo hizo torturar salvajemente en el abrasador calor del
desierto, hasta que Abu Baker, el amigo más cercano del Profeta, lo rescató al
comprar su libertad.
El Profeta le asignó a Bilal la tarea
de llamar a los creyentes para la oración. El adhán, oído desde los
minaretes en cada esquina del mundo, desde entonces hace eco de las mismas
palabras exactas recitadas por Bilal. Fue así como un esclavo, otrora de baja
condición social, ganó un honor único como el primer muecín del Islam.
“Por cierto que hemos honrado a los hijos de
Adán, y les hemos facilitado los medios para transitar por la tierra y por el
mar; les hemos proveído de cosas buenas y los hemos preferido por encima de
muchas otras criaturas”. (Corán 17:70)
Los románticos occidentales exaltan a
la antigua Grecia como el lugar de nacimiento de la democracia.
La realidad es que, por ser esclavos y mujeres, a la vasta mayoría de los atenienses
le era negado el derecho a elegir a sus gobernantes. A pesar de esto, ¡el Islam
estableció que un esclavo podía ser un gobernante! El Profeta ordenó:
“Obedezcan a su gobernante,
incluso si es un esclavo abisinio”. (Ahmad)
|
Los Colores Unidos del Islam (parte 2 de 3)
|
   
Descripción: La igualdad racial propugnada por el Islam y ejemplos prácticos de la historia. Parte 2: Ejemplos en la era del Profeta.
Por AbdurRahman Mahdi, www.Quran.nu (editado por IslamReligion.com)
Publicado 21 Dec 2009 - Última modificación 22 Jun 2010
Visto: 2846 (promedio diario: 3) - Clasificación: 4 De 5 - Clasificado por: 1 Impreso: 131 - Enviado por email: 0 - Comentado: 0
Categoría: Artículos
> Asuntos actuales
> Derechos Humanos
Categoría: Artículos
> Los beneficios del Islam
> Beneficios a la sociedad
|
Salmán el persa
Como la mayoría de sus compatriotas,
Salman fue criado como un devoto zoroastriano. A pesar de esto, luego de un
encuentro con algunos cristianos, él aceptó el cristianismo como “algo mejor”.
Salmán luego viajó por todas partes en búsqueda de conocimiento, sirviendo a
uno y otro monje instruido, el último de los cuales dijo: “¡Oh hijo! Yo no
sé de nadie que esté en el mismo (credo) que nosotros. A pesar de esto, el
tiempo de la aparición de un Profeta está cerca. Este Profeta es de la religión
de Abraham”. El monje procedió luego a describir a dicho Profeta, su
carácter y en dónde aparecería. Salman emigró a Arabia, la tierra de esa profecía;
y cuando oyó y conoció a Muhammad, inmediatamente lo reconoció de las
descripciones de su maestro, y abrazó el Islam. Salmán se hizo famoso por su
conocimiento y fue la primera persona en traducir el Corán a otro idioma, el persa.
Una vez, mientras el Profeta estaba entre sus Compañeros, lo siguiente le fue
revelado:
“Él es Quien eligió de entre los que no
sabían leer ni escribir un Mensajero para que les recite Sus preceptos, les
purifique, y les enseñe el Libro y la sabiduría. Por cierto que antes de ello
se encontraban en un extravío evidente. Y también [para que purifique y enseñe]
a otros que les sucederán. Ciertamente Dios es Poderoso, Sabio”. (Corán 62:2-3)
El Mensajero de Dios luego puso su mano
sobre Salman y dijo:
“Incluso si la fe estuviera cerca
de (las estrellas de) Pléyades, un hombre de entre estos (persas) de seguro la
obtendría”. (Sahih Muslim)
Suhaib el romano
Suhaib nació con privilegios en la
lujosa casa de su padre, quien era un gobernador en representación del
emperador persa. Mientras aún era niño, Suhaib fue capturado por asaltantes
bizantinos y vendido como esclavo en Constantinopla.
Suhaib eventualmente escapó de la
cautividad y huyó a La Meca, un popular lugar de asilo, en donde pronto se
volvió un próspero comerciante con el apodo de “Ar-Rumi”, el romano, debido a
su idioma y crianza bizantina. Cuando Suhaib oyó a Muhammad predicar, se
convenció inmediatamente de la verdad de su mensaje y abrazó el Islam. Como
todos los primeros musulmanes, Suhaib fue perseguido por los paganos de La
Meca. Así que intercambió toda su riqueza por un salvoconducto para unirse al
Profeta en Medina, después de lo cual el Profeta, complacido de ver a Suhaib, lo
saludó tres veces, diciendo: “¡Tu intercambio ha sido fructífero [Oh Suhaib]! ¡Tu
intercambio ha sido fructífero, tu intercambio ha sido fructífero!” Dios había
informado al Profeta de la acción de Suhaib antes de reunirse con él, mediante
esta revelación:
“Y entre los hombres hay quienes dan su vida
anhelando agradar a Dios; y Dios es Compasivo con Sus siervos”. (Corán 2:207)
El Profeta amaba en gran manera a Suhaib,
y lo describió como habiendo precedido a los romanos en entrar al Islam. La
piedad de Suhaib y su posición entre los primeros musulmanes eran tan altas,
que cuando el Califa Umar estaba en su lecho de muerte escogió a Suhaib para
liderarlos hasta cuando hubiera acuerdo entre ellos acerca de un sucesor.
Abdullah, el hebreo
Los judíos eran otra nación que vivía entre los árabes pre-islámicos,
especialmente en Medinah. Muchos judíos y cristianos habían estado esperando
que apareciera un nuevo profeta en Arabia durante el tiempo del Profeta Muhammad.
Los judíos de la tribu levita, en particular, se habían asentado en gran número
dentro y alrededor de la ciudad de Medina. A pesar de esto, cuando el tan
anunciado Profeta llegó, no como un hebreo hijo de Israel sino como un árabe
descendiente de Ismael, los judíos lo rechazaron. Excepto unos pocos, como Hussein
bin Salam. Hussein era el más instruido rabino y líder de los judíos de Medina,
pero fue denunciado y despreciado por ellos cuando acogió el Islam. El Profeta dio
un nuevo nombre a Husain: “Abdullah”, que significa “Servidor de Dios”, y le
dio las buenas nuevas de que estaba destinado al Paraíso. Abdullah se dirigió a
sus compañeros de la tribu diciendo:
“¡Oh judíos! Sean conscientes de Dios
y acepten lo que Muhammad ha traído. ¡Por Dios! Ustedes saben que él es el
Mensajero de Dios y pueden encontrar profecías acerca de él y la mención de su
nombre y sus características en la Tora. Yo, por mi parte, declaro que él es el
Mensajero de Dios. Yo tengo fe en él y creo que él es veraz. Yo lo reconozco a
él”. Dios reveló lo siguiente acerca de ‘Abdullah:
“Diles: ¿Por qué no creéis en el Corán que Dios
reveló y os ensoberbecéis, siendo que un sabio de los Hijos de Israel
[‘Abdullah Ibn Salam] atestiguó su veracidad y creyó en él? En verdad Dios no
guía a los injustos”. (Corán 46:10)
De esta forma, en las filas de los
Compañeros del Profeta Muhammad se podían encontrar africanos, persas, romanos
e israelitas; representantes de cada continente conocido. Como el Profeta dijo:
“En verdad, mis amigos y aliados
no son de la tribu de tal y tal. En lugar de esto, mis amigos y aliados son los
piadosos, donde sea que estén”. (Sahih Al- Bujari, Sahih Muslim)
|
Los Colores Unidos del Islam (parte 3 de 3)
|
   
Descripción: La igualdad racial propugnada por el Islam y ejemplos prácticos de la historia. Parte 3: El Hayy y la diversidad encontrada entre los musulmanes de hoy.
Por AbdurRahman Mahdi, www.Quran.nu (editado por IslamReligion.com)
Publicado 28 Dec 2009 - Última modificación 22 Jun 2010
Visto: 3132 (promedio diario: 4) - Clasificación: 3.5 De 5 - Clasificado por: 2 Impreso: 148 - Enviado por email: 1 - Comentado: 0
Categoría: Artículos
> Asuntos actuales
> Derechos Humanos
Categoría: Artículos
> Los beneficios del Islam
> Beneficios a la sociedad
|
|
Esta hermandad universal predicada por el Islam fue
liderada por los Compañeros del Profeta luego de él. Cuando el Compañero Ubada
bin As-Samit lideró una delegación ante Muqawqis, el patriarca cristiano de
Alejandría, este exclamó: “¡Llévense a este hombre negro lejos de mí, y en su
lugar traigan a otro que me hable!... ¿Cómo pueden ustedes estar contentos de
que un hombre negro sea el primero entre ustedes? ¿No sería mejor que él esté
por debajo de ustedes?” “¡En verdad no!”, replicaron los camaradas de Ubada, “aunque
él sea negro, como tú puedes ver, él es el primero en posición, inteligencia y
sabiduría entre nosotros; pues la persona negra no es despreciada entre
nosotros”.
“En verdad, los creyentes son todos hermanos
entre sí…” (Corán 49:10)
Es el Hayy o peregrinaje a La Meca lo que
permanece como el símbolo máximo de unidad y hermandad del hombre. Aquí, los
ricos y los pobres, provenientes de todas las naciones, se inclinan y se
levantan al unísono ante Dios en lo que es la más grande reunión de la
humanidad, testificando acerca de las palabras del Profeta cuando él dijo:
“Verdaderamente no hay superioridad
de un árabe sobre un no árabe o de un no árabe sobre un árabe, o de un hombre
blanco sobre un hombre negro o de un hombre negro sobre un hombre blanco,
excepto por la piedad”. (Ahmad)
Y esto confirma al Corán cuando dice:
“¡Oh, humanos! Os hemos creado a partir de un
hombre y una mujer, y os congregamos en pueblos y tribus para que os conozcáis
los unos a los otros. En verdad, el más honrado de vosotros ante Dios es el más
piadoso”. (Corán 49:13)
En lo que respecta al nacionalismo, el
cual busca crear facciones entre musulmanes por líneas étnicas y tribales, ello
es considerado una innovación malvada.
“Diles [¡Oh, Muhammad!]: Si vuestros padres,
hijos, hermanos, esposas y familiares, los bienes que hayáis adquirido, los
negocios que temáis perder y las propiedades que poseáis y os agraden son más
amados para vosotros que Dios, Su Mensajero y la lucha por Su causa, pues
entonces esperad que os sobrevenga el castigo de Dios; y sabed que Dios no guía
a los corruptos”. (Corán 9:24)
El Profeta dijo:
“... quien
luche bajo la bandera de los ciegos, volviéndose iracundo por el nacionalismo,
llamando al nacionalismo o asistiendo al nacionalismo, y muere, entonces, habrá
sido como si hubiese muerto en la yahiliia (es decir, ignorancia e incredulidad
pre-islámica)”. (Sahih Muslim)
En lugar de esto, el Corán dice:
“Cuando los incrédulos cerraron sus corazones a
la Verdad como en la época de la ignorancia [previa al Islam], Dios hizo
descender el sosiego sobre Su Mensajero y sobre los creyentes, y les infundió
el completo sentido de la piedad, pues eran los más dignos de ella; y Dios todo
lo sabe”. (Corán 48:26)
De hecho, los musulmanes constituyen un solo
cuerpo y una supra-nación, como el Profeta explicó:
“La parábola de los creyentes en su
amor y misericordia mutuos es como un cuerpo vivo: si una de las partes siente
dolor, todo el cuerpo sufre de insomnio y fiebre”. (Sahih
Muslim)
El Corán confirma esta unidad:
“Hicimos de vosotros una comunidad moderada y
justa, a fin de que fuerais testigos ante la humanidad [de la llegada de los profetas
anteriores], y fuera el Mensajero vuestro testigo”. (Corán
2:143)
Tal vez, una de las más grandes barreras
para la aceptación de Islam por parte de muchos occidentales es la falacia de
que es principalmente una religión para orientales o para personas de piel
oscura. Sin duda, las injusticias raciales en contra de muchos negros, ya sean
esclavos abisinios de la Arabia pre-islámica o afroamericanos del siglo XX, han
llevado a muchos a acoger el Islam. Pero esto no viene al caso. El mismo Profeta
Muhammad fue de tez blancuzca, descrito por sus Compañeros como “blanco y colorado”
–una descripción que decenas de millones de creyentes árabes, berberíes y
persas comparten–. Incluso los rubios de ojos azules no son tan raros entre los
nuevos habitantes del Cercano Oriente. Más aún, Europa tiene más musulmanes
blancos que inmigrantes “de color”. Los bosnios, por ejemplo, cuyo número fue diezmado
a finales del siglo XX pero quienes, debido a su heroísmo y tradición de
tolerancia, han contribuido mucho a la paz y la estabilidad de los Balcanes. Igualmente
los albanos, descendientes de los antiguos ilirios de Europa, son también en su
mayoría musulmanes. De hecho, uno de los principales eruditos musulmanes del
siglo XX, el Imam Muhammad Nasir-Ud-Deen Al-Albani, era, como su título lo
sugiere, albano.
“…ciertamente creamos al hombre con la más
bella conformación”. (Corán 5:4)
Los blancos han sido llamados “caucásicos”
siempre, desde que los antropólogos declararon a las Montañas del Cáucaso,
hogar de los picos más altos de Europa, como la “cuna de la raza blanca”. Hoy
en día, los nativos de esas montañas son musulmanes. Entre una de las poco
conocidas tribus de fieros montañeses y agraciadas mujeres están los circasianos,
afamados por su bravura y su belleza, y quienes, como gobernantes mamelucos de
Siria y Egipto, ayudaron a defender al mundo civilizado y a salvaguardar sus
tierras santas de los asaltos de las hordas mongolas. Luego, están los brutalmente
perseguidos chechenos, discutiblemente las más indómitas de todas las criaturas
de Dios, cuya tenacidad y resistencia les han ayudado a evitar el destino de
los circasianos. Por otro lado, más de 1.000.000 de blancos caucásicos americanos
y del norte de Europa –anglosajones, francos, alemanes, escandinavos y celtas
incluidos– ahora profesan el Islam. De hecho, el Islam entró pacíficamente a ciertas
partes de Europa antes que la cristiandad: “Hace mucho tiempo, cuando el eslavo
ruso no había empezado a construir iglesias cristianas en el Oká ni había conquistado
estos lugares en nombre de la civilización europea, el búlgaro ya estaba oyendo
el Corán en las orillas del Volga y del Kama”. (Solov’ev, 1965) [El 16 de mayo de
922, el Islam se convirtió en la religión oficial del estado de los búlgaros
del Volga, con quienes los búlgaros de hoy comparten un ancestro común.]
Toda fe aparte del Islam llama de alguna
manera al culto de algún ser creado. Más aún, la raza y el color juegan un
papel central y divisivo en casi todos los sistemas de creencia no islámicos. Una
deificación cristiana de Jesús y de los santos o una deificación budista de
Buda y de los Dalai Lamas, tiene a gente de una raza y un color en particular siendo
adorados en derogación de Dios. En el judaísmo, la salvación es apartada de los
gentiles no judíos. El sistema de castas hinduista aparta igualmente las
aspiraciones espirituales, socio-políticas y económicas de las castas bajas “impuras”.
El Islam, a pesar de esto, busca unificar a todas las criaturas del mundo
alrededor de la Unidad y la Unicidad de su Creador. De esta forma, sólo el
Islam libera a todas las personas, razas y colores mediante la adoración
exclusiva a Dios.
“Y entre Sus signos está la creación de los
cielos y de la Tierra, la diversidad de vuestras lenguas y razas. Por cierto
que en esto hay signos para quienes los comprenden”. (Corán 30:22)
|
|