|
“Y entre Sus signos está haber creado cónyugues
de entre vosotros para que encontréis sosiego, y dispuso entre vosotros amor y
misericordia. Por cierto que en ello hay signos para quienes reflexionan” (Corán
30:21)
‘La solicitud del Islam, donde sea que
haya triunfado, lo ha hecho en su simplicidad. Requiere sumisión a algunas
reglas básicas y honradas que son fáciles de mantener, y a cambio ofrece las
cosas más hermosas y poco
frecuentes, paz mental… su disciplina, seguridad y certezas son atractivas para
niñas perdidas en mares agitados de permisividad, cuyas propias familias han
sido debilitadas por el rompimiento de las familias de dos-padres, la ausencia
de padres y la impermanencia de esposos, si hay esposos en primer lugar, en
lugar de novios y "pequeños-padres". Y en muchas sociedades, es la
mujer quien sostiene la religión en el hogar y entre los niños’. (Peter
Hitchens, Will Britain Convert to Islam? Mail Sunday,
2/11/03)
“…Ellas son vuestra vestimenta, y vosotros la
suya…” (Corán 2:187)
El sexo mismo no es un tabú en el Islam. Por
el contrario, ¡las relaciones sexuales legales son consideradas actos de
caridad! Renombrada erudita y antigua monja,
Karen Armstrong, describe:
‘Muhammed ciertamente no pensó que las
mujeres no eran sexualmente atractivas. Cuando su esposa tenía su periodo, él solía
reposarse en su regazo, tomar la alfombra para los rezos de su mano, diciendo
para el beneficio de sus discípulos: “Tu menstruación no esta en tus manos”.
Tomaba de la misma copa, diciendo: "Tu menstruación no está en tus
labios”… Los tremendos castigos aplicados a los delincuentes sexuales en
algunos países islámicos son porque la sexualidad se valúa, y el ideal ha sido desvasado,
no como en el pasado en el Occidente, porque la sexualidad era aberrante.’ (El
Evangelio de Acuerdo a la Mujer, 1986:2)
Las tradicionales justificaciones de la Iglesia con respecto a la autoridad del hombre, se heredaron del judaísmo: ¡el demonio
inherente de la mujer! De acuerdo a la Biblia, Satanás sedujo a Eva para desobedecer a Dios al comer del árbol prohibido y Eva, en cambio, sedujo a Adán
para que comiera con ella. Cuando Dios reprochó a Adán por su desobediencia,
Adán le echó la culpa a Eva, y por eso Dios la condenó a ella:
“A la mujer le dijo: Multiplicaré
tus sufrimientos en los embarazos y darás a luz a tus hijos con dolor. Siempre
te hará falta un hombre, y él te dominará."” (Génesis 3:16)
Era la imagen de Eva como una tentación
engañosa que dejó un legado negativo para las mujeres a lo largo del judaísmo y
del cristianismo. Pablo, un apasionado judío anti-cristiano, escribió en la Biblia: ‘Que la mujer sea sumisa y sepa aprender en vez de molestar. [12].No permito que la
mujer enseñe, ni que quiera corregir a su marido; que se quede tranquila,
[13].pues Adán fue formado primero y después Eva. [14].Y no fue Adán el que se
dejó engañar, sino la mujer, y por ella vino la desobediencia. [15].Se salvará,
por supuesto, gracias a la maternidad, con tal de que lleve una vida ordenada,
perseverando en la fe, el amor y la obra de santificación’. (I Timoteo. 2:11-15)
Nuevamente, la concepción de la mujer es
radicalmente diferente. El Corán clarifica que Satanás era el único mentiroso
en la historia del Jardín, mientras que Adán y Eva reciben la misma culpa por
su desobediencia. No existe ninguna prueba de que Eva fuera la primera en comer
la fruta prohibida o que ella lo haya tentado a Adán a hacerlo. Los dos Adán y
Eva pecaron, pidieron perdón a Dios, y Él debidamente los perdonó:
“Entonces imploraron arrepentidos: ¡Señor
nuestro! Hemos sido injustos con nosotros mismos, si no nos perdonas y nos
tienes misericordia nos contaremos entre los perdedores.” (Corán
7:22)
Lingüísticamente, en árabe los términos
Coránicos para ‘útero’ y ‘piedad’ son sinónimos. Esto es porque, contrario al
castigo de Dios, el embarazo en el Islam es visto como una de Sus incontables bendiciones.
Además, ¡la noción de que Dios condena al inocente es un tanto blasfema! Y,
mientras que el Cristianismo sostiene que todo niño recién nacido es un pecador
- el fruto del castigo de su madre, el Islam enseña que todos los niños nacen
inocentes y sin pecados en la fitra: una naturaleza monoteísta y recta.
Por lo tanto, el que abraza el Islam se dice que vuelve a su religión natural.
Es sólo la crianza inmoral que lo convierte en un pecador.
“Quien hiciere una maldad, será castigado
acorde a lo cometido; y quien hiciere buenas obras de entre los creyentes,
fuere varón o mujer; ingresará al Paraíso y será inmensamente recompensado.” (Corán
40:40)
Las palabras de Pablo, anteriormente
mencionadas, también muestran como el pecado de Eva solía justificar las
limitadas aspiraciones educacionales de las mujeres. En el Islam, sin embargo,
las mujeres son iguales a los hombres en la búsqueda del conocimiento. El
Profeta dijo:
“La búsqueda del conociemiento es
una obligación para todo musulmán (sea hombre o mujer).” (Ibn Mayah)
Además, la posición más honrada a la que
uno puede llegar en la sociedad musulmana es a la de erudito (el Islam no tiene
sacerdocio). La esposa del Profeta, Aa’isha, de la cual los compañeros
adquirieron conocimientos, no es mas que un ejemplo de mujeres sabias que imprimieron
gran influencia de la sociedad Islámica. Cómo lo fueron muchas maestras del
célebre sabio, guerrero y maestro de las ciencias islámicas, Ibn Taymiyya (d.
1328).
“…Dile [¡Oh, Muhámmad!]: ¿Acaso son iguales
quienes saben [los preceptos de su Señor y los ponen en práctica] y quienes no
saben? Y por cierto que sólo reflexionan los dotados de intelecto...” (Corán 39:9)
|