Introducción
¿Cuál es el verdadero significado y propósito de la vida? Esta es,
quizás, la pregunta más importante que se ha hecho alguna vez el ser humano. Algunos
filósofos han considerado que es la pregunta fundamental que el hombre se ha
planteado a lo largo de las diferentes épocas. Científicos, historiadores,
filósofos, escritores, psicólogos, y el hombre en general, luchan con esta
pregunta en algún momento de sus vidas.
¿Es la Razón una guía suficiente?
¿Por qué los seres humanos nos alimentamos?
¿Por qué dormimos? ¿Por qué trabajamos? Las respuestas que encontraremos a
estas preguntas son todas similares. ‘Me alimento para vivir’. ‘Duermo para
descansar’. ‘Trabajo para sustentarme a mí y a mi familia’. Pero cuando preguntamos
cual es el propósito de la vida, las personas quedan confundidas. Podemos ver
su confusión por el tipo de respuestas que dan. Los jóvenes pueden decir: “yo
vivo para la borrachera y ver chicas en bikinis”. El profesional de edad
avanzada podría decir: “yo vivo para ahorrar lo suficiente para una jubilación
cómoda”. El hombre mayor probablemente diría: “yo me he estado preguntando por
qué estoy aquí la mayor parte de mi vida. Si hay un propósito, ya no me
interesa”. Y quizás la respuesta más común será: “¡realmente no lo sé!”
Entonces, ¿Cómo se descubre el propósito
de la vida? Al respecto tenemos básicamente dos opciones. La primera es permitir a ‘la razón’ que nos guíe. Después de todo, el
esclarecimiento racional nos dio la ciencia moderna basada en la observación
cuidadosa del mundo natural. Pero… ¿Los filósofos, con su método racional, lo
han deducido? Albert Camus describió la vida como “un absurdo”; Jean Paul Sartre
habló de “angustia, abandono y desesperación”. Para estos existencialistas, la
vida no tiene ningún significado. Los Darwinistas pensaron que el significado
de vida era reproducirse. Will Durant, haciéndose eco de las dificultades del
hombre postmoderno, escribió: “La fe y la esperanza desaparecen; la duda y la desesperación
están a la orden del día… no es que nuestras casas y nuestras tesorerías estén
vacías, sino que están vacíos nuestros corazones”. Cuando se trata de
describir el significado de la vida, incluso los filósofos más sabios caen en
conjeturas. Will Durant, el filósofo norteamericano más notable del último
siglo, y el Dr. Hugh Murhead, profesor de filosofía en la Universidad de Illinois, escribieron cada uno un libro titulado ‘El Significado de Vida’. Ellos
consultaron a los filósofos más conocidos, científicos, escritores, políticos,
e intelectuales de su tiempo, preguntándoles: ¿Cuál es el significado de la
vida? Luego ambos publicaron sus respuestas. Algunos de los consultados
ofrecieron sus mejores conjeturas, algunos admitieron que ellos simplemente se
habían amoldado a un propósito en la vida, y otros fueron lo suficientemente
honestos para decir que estaban desorientados al respecto. ¡De hecho, varios
intelectuales famosos les pidieron a los autores que cuando concluyeran su investigación,
les volvieran a escribir para informarles si el propósito de la vida había sido
descubierto!
Permitamos a los Cielos “hablar”
Si el filósofo no tiene ninguna respuesta
definitiva, quizás la respuesta puede encontrarse dentro de nuestro corazón y
nuestra mente. ¿Ha mirado alguna vez el cielo en una noche clara? Usted verá
un número incalculable de estrellas. Hágalo a través de un telescopio y verá
las galaxias en espirales gigantescas, hermosas nebulosas donde nuevas estrellas
están comenzando a formarse, los remanentes de la explosión de una antigua supernova
creada al morir una estrella, los magníficos anillos de Saturno y las lunas de
Júpiter. ¿Es posible no ser conmovido por la vista de estas estrellas
innumerables en el cielo nocturno, que brillan como polvo de diamante en un
terciopelo negro? Existen multitudes de estrellas más allá de las estrellas, extendiéndose
hasta lo insondable. La grandeza del universo nos humilla, nos estremece, nos inspira
un anhelo por la investigación, y demanda nuestra contemplación. ¿Cómo es que
existe todo esto? ¿Cómo nos relacionamos con esto, y cual es nuestro lugar en
el universo? ¿No podemos oír a los cielos “hablar”?
“Verdaderamente, en la creación de los cielos y
de la tierra, y en la sucesión de la noche y el día hay, ciertamente, mensajes
para todos los dotados de intelecto, los que recuerdan a Dios, de pie, sentados
o cuando se acuestan, y meditan sobre la creación de los cielos y de la tierra: “¡Oh,
Sustentador nuestro! No creaste nada de esto sin un significado y un propósito.
¡Infinita es Tu gloria!” (Corán 3:190-191)
Cuando leemos un libro, aceptamos que su
autor existe. Cuando vemos una casa, aceptamos que su constructor existe. Las
dos cosas fueron hechas con un propósito por sus autores materiales. El diseño,
orden y complejidad del universo entero, así como el mundo alrededor nuestro,
son la evidencia de la existencia de una Inteligencia Suprema, un Diseñador
Perfecto. Todos los cuerpos celestes son controlados por leyes precisas de la Física.
¿Puede existir leyes sin un legislador? El científico inventor del cohete, el Dr.
Von Braun dijo: “Las leyes naturales del universo son tan precisas que si construyéramos
una nave espacial para volar a la luna podríamos cronometrar el vuelo con la
precisión de un fragmento de un segundo. Estas leyes deben de haber sido
fijadas por alguien”. Paul Davies, profesor de física, concluye que la existencia
del hombre no es una sinrazón del destino. Él dijo: “Nuestra presencia aquí ha
sido planeada”. Y dice con respecto al universo: “A través de mi trabajo
científico, yo he llegado a creer cada vez más fuertemente que el universo físico
encierra un ingenio asombroso; así que no puedo aceptarlo meramente como un
hecho aleatorio y casual. Allí debo, a mi entender, entrar en un nivel más
profundo de explicación”. El universo, la tierra y los seres vivientes en la
tierra, todos dan silencioso testimonio de un Creador inteligente y poderoso.
Figura Núm.2, región central de la Nebulosa Trifid, tomada por el Telescopio Géminis ubicado en Mauna Kea en la Isla Grande de Hawai, el 5 de junio de 2002. Localizada en la constelación de Sagitario, la
nebulosa no sólo es una hermosa imagen, es una nube dinámica de gas y polvo
dónde las estrellas están naciendo. Una de las gigantes estrellas del centro
de la nebulosa nació hace aproximadamente 100.000 años. La distancia entre esta
nebulosa y el Sistema solar es de aproximadamente 2.200 a 9.000 años luz.

Imagen cortesía del Observatorio Géminis, Image/GMOS.
Si nosotros fuimos hechos por un Creador, entonces
ciertamente ese Creador debe de haber tenido una razón, un propósito para crearnos.
Entonces, es importante buscar conocer el
propósito de nuestra existencia. Después de deducir que existe un propósito,
podemos escoger si queremos vivir en la armonía con él o no. Pero… ¿es posible
saber lo que se espera de nosotros abandonándonos a nuestros instintos más
bajos, sin ningún tipo de comunicación con el Creador? Es natural que el
propio Dios nos informara de este propósito, sobre todo si se espera que
nosotros lo cumplamos.
La alternativa a la especulación: Pregúntele a
Dios
Esto nos trae a la segunda opción: la
alternativa a la especulación sobre el significado y propósito de vida es La Revelación.
La manera más fácil de descubrir el propósito de una invención es preguntarle
al inventor. Para descubrir el propósito de su vida, pregúntele a Dios.
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