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Por esta razón, los Califas Rectamente Guiados y los
líderes de Estado Islámico trabajaron duramente para conceder toda la dignidad
y el honor posible al Poder Judicial, y se esforzaron por protegerlo de toda
interferencia externa. Ellos lo hicieron para asegurar la verdad y la justicia.
Por eso, no intentaron cambiar los fallos judiciales a su favor ni a favor de
las personas que les agradaban.
Ellos mismos se adhirieron a las decisiones del Poder Judicial,
las respetaron y las llevaron a cabo, aceptando los veredictos del juez.
Incluso cuando los fallos fueron en su contra, ellos los llevaban a cabo
obedientemente. Los libros de historia se encuentran repletos de narraciones en
las que los Califas Rectamente Guiados y los gobernantes musulmanes posteriores
se encontraron involucrados en litigios con otras personas, y los jueces, que
ellos mismos designaron, fallaron en su contra. En algunos casos, el Califa
sabía cuál debía ser el verdadero resultado, pero aún así permitió que el caso
llegara a la corte para ser un ejemplo de conducta para los que vinieran
después de él. También, lo hacían para verificar la fuerza de los jueces
designados de cara a una situación en la que sus adversarios podían ser incluso
judíos u otras personas no musulmanas.
Los mismos jueces no estaban menos preocupados por estas
cosas que los gobernantes. El juez en su tribunal era una figura imponente y
muy respetada. Él no se movería de la verdad por las críticas. Él trataba al
príncipe y al indigente del mismo modo. Los libros de historia nos dan algunos
ejemplos sobre ésto.
Al-Ashaz b. Qays (un gobernador) se acercó al juez
Shurayh mientras éste se encontraba en su tribunal. Shurayh lo saludó y lo
invitó a sentarse a su lado. En ese momento, llegó una persona con un caso en
contra de al-Ashaz. Shurayh entonces dijo: “Levántate y toma el asiento del
demandado, y dirígete a los demás”.
Al-Ashaz dijo: “Por el contrario, le hablaré desde
aquí”.
Shurayh entonces dijo: “¿Te levantarás por propia
voluntad, o debo traer a alguien para que te haga levantar?” En este momento,
él se levantó y tomó su lugar como se le había indicado.
A Abu Yusuf –uno de los jueces más extraordinarios de la
historia– se le presentó un caso en el que un hombre afirmaba que él era
propietario de una plantación que se encontraba en posesión del Califa. Abu
Yusuf citó al Califa al tribunal y pidió que el demandante presentara su
prueba. El demandante dijo: “El Califa me lo quitó, pero no tengo pruebas, así
que el Califa deberá hacer un juramento solemne”.
El Califa dijo: “La plantación es mía. Al-Mahdi lo
compró para mí, pero no encuentro el contrato”.
Abu Yusuf ordenó tres veces al Califa que testificara
bajo juramento, pero el Califa no lo hizo. En ese momento, Abu Yusuf falló a
favor del demandante.
El Califa, Abu Yafar al-Mansur, le escribió una vez a
Siwar b. Abdullah, el juez presidente en Basra: “Observa la tierra que tal
general y tal mercader se están disputando, y entrégale la tierra al general”.
Siwar respondió: “Se me ha presentado la prueba y la
tierra pertenece al mercader. No se la quitaré sin pruebas”.
Abu Mansur respondió: “Por Dios, además de Quien no
existe ningún otro dios, no se la quitarás al mercader sin derecho”.
El Islam no sólo prohibió que los líderes políticos
interfirieran en las decisiones del juez, sino que fue más allá, brindando
otras garantías para asegurar que el poder judicial permaneciera fuerte e
independiente.
Siendo que el juez mantiene tal posición seria e
importante en la sociedad –al ser quien decide entre dos partes en sus disputas–,
es necesario que goce de respeto y confianza por parte de la gente, para que
estén contentos al aceptar sus fallos como justos. Un juez no podrá alcanzar dicha
estima pública salvo con alguna prueba concreta de su carácter.
Él brinda esta prueba a través de su buena conducta, que
debe estar libre de excentricidades, y por medio de su firme observancia de la
justicia al dar un fallo. Los juristas enfatizan este punto y discuten los
tipos de comportamientos y trabajos de los que un juez debe alejarse. Sin duda,
las cosas que ellos mencionan no son exhaustivas, sólo se nombran como meros
ejemplos.
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