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“Ya que es claro que he influido en
muchas personas, quiero intentar corregir el enorme daño que pude haber
causado”. (Anthony Flew)
Actualmente, los periódicos se están
haciendo eco de estas palabras de disculpa de Anthony Flew, quien en su época
fuera un famoso filósofo ateo. Este profesor de filosofía, británico, de 81
años de edad, escogió ser ateo a los 15 años, y logró reconocimiento por
primera vez en el mundo académico con un trabajo publicado en 1950. Durante los
54 años que siguieron, defendió el ateísmo como profesor en las universidades
de Oxford, Aberdeen, Keele y Reading; en muchas universidades estadounidenses y
canadienses que visitó; en debates, libros, conferencias y artículos. Sin
embargo, en los últimos días, Flew anunció que ha abandonado este error y
acepta que el universo fue creado.
El factor decisivo de este cambio radical
de opinión, es la clara y definitiva evidencia revelada por la ciencia sobre el
tema de la creación. Flew concluyó, a la luz de la complejidad de la vida
basada en la información científica, que el verdadero origen de la vida es el
diseño inteligente y que el ateísmo que él defendió durante 66 años era una
filosofía desacreditada.
Flew anunció las razones científicas de
este cambio de creencia con las siguientes palabras:
“La investigación del ADN realizada por
los biólogos ha demostrado, mediante la casi increíble complejidad de las condiciones
necesarias para producir vida, que la inteligencia tuvo que estar involucrada”.
“Se ha vuelto excesivamente difícil
incluso pensar en construir una teoría naturalista de la evolución de aquel
primer organismo reproductor”.
“Me convencieron de que está fuera de
discusión el hecho de que la primera materia viva evolucionó a partir de
materia muerta y luego se desarrolló en una criatura extraordinariamente
compleja”.
La investigación de ADN que Flew cita
como una razón fundamental para su cambio de opinión, ha revelado de hecho
datos sorprendentes sobre la creación. La forma helicoidal de la molécula de
ADN, su posesión del código genético, los lazos nucleótidos que rechazan el
azar ciego, el almacenamiento de cantidades enciclopédicas de información, y
muchos otros hallazgos asombrosos, han revelado que la estructura y las
funciones de esta molécula fueron establecidas para la vida con un diseño
especial. Los comentarios de los científicos que participan de las investigaciones
de ADN así lo testifican.
Francis Crick, por ejemplo, uno de los
científicos que reveló la forma helicoidal del ADN admitió, frente a los
hallazgos respecto al ADN, que el origen de la vida indicaba un milagro:
“Un hombre honesto, armado con todo el
conocimiento disponible hoy en día, sólo podría decir eso en cierto sentido, el
origen de la vida parece ser en este momento casi un milagro, pues son muchas
las condiciones que se tendrían que cumplir para que se mantuviera”.
Según sus cálculos, Led Adleman, de la Universidad del Sur de California en Los Ángeles, ha declarado que un gramo de ADN puede
almacenar tanta información como un billón de discos compactos.
Gene Myers, un científico participante del Proyecto Genoma
Humano, ha afirmado lo siguiente a la luz de los milagrosos descubrimientos de
los que fue testigo:
“Lo que realmente me sorprende es la
arquitectura de la vida… El sistema es extremadamente complejo. Es como si
fuera diseñado… Hay una tremenda inteligencia detrás de él”.
El dato más asombroso sobre el ADN, es
que la existencia de la información genética codificada definitivamente no se
puede explicar en términos de materia y energía o de leyes naturales. El Dr.
Werner Gitt, profesor del Instituto Federal Alemán de Física y Tecnología, dijo
lo siguiente sobre este tema:
“Un sistema de códigos siempre es el resultado de un proceso mental…
Hay que hacer énfasis en el hecho de que la materia como tal es incapaz de
generar ningún código. Todas las experiencias indican que hace falta un ser
pensante que ejerza voluntariamente su libre albedrío, cognición y
creatividad... No existe ninguna ley natural conocida, mediante la cual la
materia pueda generar información, ni tampoco se conoce ningún proceso físico o
fenómeno material que pueda hacerlo”.
Los científicos y filósofos
creacionistas han tenido un papel muy importante en la aceptación de Flew del
diseño inteligente, apoyada por todos estos hallazgos. Recientemente, Flew
participó de debates con científicos y filósofos que proponían la creación, e
intercambió ideas con ellos. El punto de inflexión final en ese proceso fue una
discusión organizada por el Instituto de Investigación Metafísica en Texas, en
mayo de 2003. El Profesor Flew participó en dicho evento junto con el autor, el
físico Roy Abraham Varghese, y el biólogo molecular Gerald Schroeder. Flew se
quedó impresionado por el peso de la evidencia científica a favor de la
creación y el grado de convencimiento de los argumentos de sus oponentes, y
abandonó la idea del ateísmo tiempo después de aquella discusión. En una carta
que escribió para la edición agosto-septiembre de 2003, de la revista británica
Philosophy Now, recomendó el libro de Schroeder “The Hidden Face of God:
Science Reveals the Ultimate Truth” (El rostro oculto de Dios: la Ciencia
revela la Verdad Absoluta) y el libro de Varghese “The Wonderful World”
(El Mundo Maravilloso). Durante una entrevista con el profesor
de filosofía y teología Gary R. Habermas, quien también tuvo una influencia
importante en su cambio de opinión, y además en el video “Has Science Discovered God?” (¿La ciencia ha
descubierto a Dios?), él declaró abiertamente que creía en el diseño
inteligente.
La “inteligencia que prevalece en el
universo” y el colapso del ateísmo
A la luz de
todo el desarrollo científico mencionado anteriormente, la aceptación del
diseño inteligente por parte de Anthony Flew, famoso por defender el ateísmo
durante muchos años, refleja una escena final en el proceso de colapso del cual
el ateísmo está siendo objeto, debido a que la ciencia moderna ha revelado la
existencia de una “inteligencia que prevalece en el universo”, afirmación que
deja al ateísmo fuera de la ecuación.
En su libro “The
Hidden Face of God”, Gerald Schroeder, uno de los científicos creacionistas que
influyeron en Flew, escribe lo siguiente:
“Existe una sabiduría universal, una conciencia única, que prevalece
en el universo. Los descubrimientos de la ciencia, aquellos que buscan la
naturaleza cuántica de la materia subatómica, nos han llevado al borde de un
descubrimiento desconcertante: Toda la existencia es la expresión de esta
sabiduría. En los laboratorios, la experimentamos como información que se
articula primero físicamente como energía y luego se condensa en forma de
materia. Toda partícula, todo ser, de átomo a humano, parece representar un
nivel de información, de sabiduría”.
La investigación científica realizada
tanto en el funcionamiento de la célula como en las partículas subatómicas de
materia, ha revelado este hecho de manera indiscutible. La vida y el universo
surgieron de la nada por la voluntad de un ente provisto de un conocimiento y
una sabiduría superiores. No cabe duda alguna de que el poseedor de tal
conocimiento y sabiduría que diseñó el universo en todos sus niveles es Dios
Todopoderoso. Dios revela estas verdades en muchos versículos del Sagrado Corán.
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