|
Esto nos muestra que la ciencia y la
religión no son fuentes conflictivas de información, sino que, por el
contrario, la ciencia es un método que verifica las verdades absolutas
proveídas por la religión. El choque entre religión y ciencia sólo puede ser
sostenido realmente por religiones que incorporan ciertos elementos
supersticiosos además de las fuentes divinas. Sin embargo, esto está en verdad
fuera de cuestión por parte del Islam, que se basa sólo en la revelación pura
de Dios. Más aún, el Islam en particular apoya la investigación científica, y
anuncia que esa indagación del universo es un método para explorar la creación
de Dios. El siguiente versículo del Corán trata de este tema:
“Acaso no observan el cielo por encima de
ellos, cómo lo hemos erigido y embellecido, y el cual no tiene ninguna
imperfección. Y a la tierra, cómo la hemos extendido, fijado en ella firmes
montañas y hecho brotar toda clase de vegetación hermosa. Pero sólo el siervo
piadoso contempla [la grandiosidad de la creación] y reflexiona. Hacemos
descender del cielo la lluvia como una bendición, con la que hacemos brotar
jardines y el grano de la cosecha. También palmeras elevadas cubiertas de
racimos”. (Corán 50:6-10)
Como implican los anteriores
versículos, el Corán siempre urge a la gente a pensar, a razonar y a explorar
todo en el mundo en el que viven. Esto es debido a que la ciencia apoya a la
religión, salva al individuo de la ignorancia, y lo lleva a pensar más
conscientemente. Abre de par en par el mundo propio del pensamiento y lo ayuda
a uno a aferrarse a las señales de Dios que son evidentes en el universo. El
prominente físico alemán Max Planck dijo:
Cualquiera que se haya embarcado seriamente en cualquier tipo de
trabajo científico, se ha dado cuenta que sobre el dintel de las puertas del
templo de la ciencia están escritas las palabras: Debéis tener fe. Es una
cualidad de la que el científico no puede prescindir. (J. De Vries, Essential
of Physical Science, Wm. B. Eerdmans Pub. Co., Grand Rapids, SD 1958, p.
15.)
Todos los temas que hemos tratado ponen
en evidencia que la existencia del universo y de todas las cosas vivientes no
puede ser explicada por coincidencias. Muchos científicos que han dejado su
marca en el mundo de la ciencia han confirmado, y aún confirman esta gran
realidad. Mientras más gente aprende sobre el universo, mayores son los
admiradores del orden perfecto en que se ha constituido. Cada nuevo detalle
descubierto apoya la creación de forma incuestionable.
La gran mayoría de los físicos modernos
aceptan el hecho de la creación ya entrados en el siglo XXI. David Darling también
sostiene que ni el tiempo ni el espacio ni la materia ni la energía ni siquiera
una partícula de polvo o una cavidad existieron en el comienzo. Un suave
movimiento rápido y un modesto estremecimiento y fluctuación ocurrieron. Darling
termina diciendo que cuando la tapa de esta caja cósmica fue abierta, las
tijeras del milagro de la creación aparecieron bajo ella.
Además, ya es conocido que la mayoría
de los fundadores de diversas ramas científicas han creído en Dios y en Sus
libros divinos. Los mayores físicos de todos los tiempos, Newton, Faraday,
Kelvin y Maxwell son algunos ejemplos de tales científicos.
En la época de Isaac Newton, el gran
físico, los científicos creían que los movimientos de los cuerpos celestes y
los de los planetas podían ser explicados por leyes distintas. Sin embargo, Newton
creía que el Creador de la tierra y del espacio era el mismo, y que, por tanto,
ambos tenían que ser explicados por las mismas leyes. Él dijo:
“Este, el más bello sistema de sol,
planetas y cometas, sólo puede provenir del consejo y el dominio de un Ser
inteligente y poderoso. Este Ser gobierna todas las cosas, no como el alma del
mundo, sino como Señor sobre todas las cosas, y a cuenta de Su dominio. Él es
quien debe ser llamado Señor Dios, Gobernante Universal”. (Principia)
Como es evidente, miles de científicos
que han estado investigando en los campos de la física, las matemáticas y la
astronomía desde el medioevo, han estado de acuerdo en la idea de que el
universo fue creado por un solo Creador y siempre se enfocan en el mismo punto.
El fundador de la astronomía física, Johannes Kepler, declaró su creencia firme
en Dios en uno de los libros que escribió:
“En tanto que nosotros los astrónomos
somos sacerdotes de Dios el Altísimo en relación al libro de la naturaleza, nos
atañe ser considerados, no con la gloria de nuestras mentes, sino más bien, y
por sobre todo, con la gloria de Dios”. (Dan Graves, Scientists of Faith,
p. 51.)
El gran físico William Thompson (Lord
Kelvin), quien estableció la termodinámica sobre una base científica formal,
fue un cristiano creyente en Dios. Él se opuso con firmeza a la teoría
darwiniana de la evolución y la rechazó por completo. En 1903, poco antes de su
muerte, declaró de forma inequívoca que “con respecto al origen de la vida, la
ciencia… afirma positivamente el poder creador”. (David Darling, Deep Time,
Delacorte Press, 1989, New York.)
Uno de los profesores de física de la
Universidad de Oxford, Robert Mattheus, declara el mismo hecho en su libro
publicado en 1992, donde explica que las moléculas de ADN fueron creadas por
Dios. Mattheus dice que todas estas etapas proceden en una armonía perfecta,
desde una sola célula hasta un bebé viviente, luego a un niño pequeño, y
finalmente a un adolescente. Todos estos eventos pueden ser explicados
únicamente por un milagro, así como otros estados de la biología. Mattheus se
pregunta cómo un organismo tan perfecto y complejo puede emerger de una simple
y diminuta célula y cómo un humano glorioso es creado de una célula aún más
pequeña que el punto de la letra “i”. Finalmente, concluye que esto no es nada
menos que un milagro. (Robert Matthews, Unraveling the Mind of God,
London Bridge, Julio, 1995, p.8.)
Algunos otros científicos que admiten
que el universo fue creado por un Creador, y que son conocidos por ello, son:
Robert Boyle (padre de la química
moderna).
Iona William Petty (conocido por sus
estudios en estadística y en economía moderna).
Michael Faraday (uno de los grandes
físicos de todos los tiempos).
Gregory Mendel (padre de la genética,
invalidó el darwinismo con sus descubrimientos en la ciencia de la genética).
Louis Pasteur (el mayor nombre en la
bacteriología, le declaró la guerra al darwinismo).
John Dalton (padre de la teoría atómica).
Blaise Pascal (uno de los matemáticos
más importantes).
John Ray (el nombre más importante en
la historia natural británica).
Nicolaus Steno (un famoso estratígrafo
que investigó las capas de la tierra).
Carolus Linnaeus (padre de la
clasificación biológica).
Georges Cuvier (fundador de la anatomía
comparada).
Matthew Maury (fundador de la
oceanografía).
Thomas Anderson (uno de los pioneros en
el campo de la química orgánica).
|