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¿Qué son exactamente los Derechos Humanos? ¿Se trata sólo del derecho a
la vida? Por otra parte, ¿se trata del derecho a la libertad, a elegir y a la
justicia? ¿Los derechos humanos incluyen el derecho a la seguridad y a un
refugio seguro? Desde que terminó la Segunda Guerra Mundial, la política
internacional occidental se ha enfocado en asegurar los Derechos Humanos. Sin
embargo, la realidad es que la línea entre asegurar tales derechos y mantener
la soberanía de los estados se ha vuelto borrosa. El creciente poder y la
política involucrados en la defensa de los derechos humanos, tienden a favorecer
los ideales occidentales, pero éstos no necesariamente son ideales universales.
Muchos sostienen que la doctrina de los derechos humanos se ha convertido en un
accesorio para expandir el imperialismo moral occidental.
Si bien nadie niega que hay ciertos
derechos humanos inalienables, cuáles son éstos es a menudo objeto de debate.
Mientras algunas culturas se enfocan en los derechos y libertades individuales,
otras se preocupan más por los derechos que aseguren la supervivencia de las
comunidades. El mundo está poblado por diversas naciones y tribus, por lo que
tiene sentido que las leyes y declaraciones hechas por los seres humanos no
sean aceptadas universalmente sin importar cuán elevadamente morales sean.
Dios dice en el Corán:
“¡Oh, humanos! Os Hemos
creado a partir de un hombre [Adán] y una mujer [Eva], y [de su descendencia]
os congregamos en pueblos y tribus para que os conozcáis unos a otros”. (Corán
49:13)
A partir de esto, vemos que la interacción
entre las naciones es normal y deseable. Sin embargo, es parte de la naturaleza
humana tener celos y ser egoístas en ocasiones. El Islam tiene en cuenta estos
caprichos de la naturaleza humana y, por lo tanto, busca guía en el Creador Supremo.
Los derechos y deberes humanos están consagrados en el Islam, ellos son la base
de la Shariah (ley jurisprudencial).
No hay duda de que se perpetran abusos
contra los derechos humanos por todo el mundo, a menudo en nombre de la
religión y, por desgracia, en ocasiones en nombre del Islam. Sin embargo, es
importante reconocer que sólo porque un país sea conocido como islámico, no
significa automáticamente que siga las leyes enviadas por Dios. También, es
importante darse cuenta de que no todos los musulmanes entienden y siguen su
religión. A través de la historia, la humanidad ha utilizado el nombre de Dios
para justificar actos abominables.
El planeta Tierra ingresó al siglo XXI
acosado por guerras, hambrunas y un gran malestar social, por lo tanto, frases
atractivas de hoy exponen el supuesto remedio: libertad, democracia y
reconciliación. Los derechos humanos se han convertido comprensiblemente en
algo fundamental. Los gobiernos, las organizaciones no gubernamentales, y los
grupos religiosos y caritativos, todos ellos hablan de igualdad y de derechos
inalienables. Las Naciones Unidas fueron formados para presentarse como un faro
de esperanza para el entendimiento y las iniciativas conjuntas, pero en
realidad es un tigre sin dientes, incapaz de alcanzar acuerdos en la mayoría de
las resoluciones e impotente a la hora de hacer cumplir las resoluciones que
son aprobadas.
Más de 1 400 años atrás, Dios envió el
Corán, un libro guía para toda la humanidad. Él escogió también a Muhammad como
último Profeta; él fue un ser humano capaz de liderar a la humanidad hacia una nueva
era de tolerancia, respeto y justicia. Las palabras del Corán y de las
tradiciones auténticas del Profeta Muhammad, contienen derechos y
responsabilidades otorgados por Dios a la humanidad. No están sujetos a los
caprichos y deseos de los hombres o mujeres, y no cambian como cambian y se
mueven las fronteras y los gobiernos, a veces sin descanso.
Las Naciones Unidas proclamaron la
Declaración de los Derechos Humanos en 1948. Están establecidos, en 30 artículos,
los derechos fundamentales a ser universalmente protegidos, descritos como
diseñados para promover “respeto y observancia universal de los derechos
humanos y las libertades fundamentales”. La Oficina del Alto Comisionado de las
Naciones Unidas para los Derechos Humanos pasó a describir estos derechos como
inherentes a todos los seres humanos, sin distingo de sexo, raza, credo o
color, y los declaró indivisibles, interdependientes e interrelacionados. En
los siguientes 60 años, otras declaraciones, tratados y comités han sido
creados, todos ellos enfocando sus esfuerzos en asegurar los derechos de varios
grupos dentro de las diferentes sociedades.
Los dogmas del Islam incluyen un grupo
básico de reglas diseñadas para proteger los derechos y libertades individuales;
sin embargo, los derechos de los individuos no pueden infringir los derechos de
las comunidades. El Islam es una doctrina preocupada por el respeto, la
tolerancia, la justicia y la igualdad, y los conceptos islámicos de libertad y
de derechos humanos están incorporados en la fe en el Dios Único. Para que la
humanidad viva en paz y seguridad, los humanos debemos obedecer los
mandamientos de Dios.
“¡Oh, creyentes! Sed firmes con [los preceptos
de] Dios, dad testimonio con equidad, y que el rencor no os conduzca a obrar
injustamente. Sed justos, porque de esta forma estaréis más cerca de ser
piadosos. Y temed a Dios; Dios está bien informado de lo que hacéis”. (Corán
5:8)
Las pugnas de poder y autoridad de han
incrustado en la defensa de los derechos humanos. La legislación y los tratados
que se quedan en letra muerta no pueden proteger a los sometidos y oprimidos.
Sin embargo, el Islam proclama que Dios trata a todos los seres humanos con
equidad y que los verdaderos derechos humanos sólo pueden ser alcanzados a
través de la obediencia a Él. En la siguiente serie de artículos examinaremos
los 30 apartados de la Declaración de los Derechos Humanos y los compararemos
con el punto de vista islámico y con la realidad de la vida del siglo XXI.
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