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Los cuidados brindados por el cocodrilo,
un animal particularmente salvaje, a sus crías también son sorprendentes. En primer lugar, el cocodrilo cava un hoyo para la incubación de sus
huevos. La temperatura del hoyo nunca debe superar los 30º C. Un mínimo de
elevación en la temperatura amenazaría la vida de las crías que se encuentran
dentro de los huevos. El cocodrilo cuida que los hoyos en los que coloca sus
huevos se encuentren en lugares más bien con sombra, y realiza esfuerzos
extraordinarios para mantener los huevos a una temperatura constante. Algunas
especies de cocodrilos construyen nidos con pasto en agua fría. Si la
temperatura de los nidos sigue aumentando a pesar de estas medidas, entonces el
cocodrilo enfría el nido esparciendo urea sobre el mismo.
El tiempo en el que los huevos son
incubados es el más importante porque, en el caso de que el cocodrilo no
escuche los ruidos provenientes del nido en el momento de romper el cascarón,
la cría se sofocaría. La madre cocodrilo saca los huevos y
ayuda a sus crías a salir de los mismos utilizando sus dientes como pinzas. El
cocodrilo, con sus dientes afilados, evita el más mínimo movimiento que podría
herir a su cría. El lugar más seguro para el recién nacido es la bolsa en la
boca de su madre, la cual está especialmente diseñada para proteger a media
docena de cocodrilos recién nacidos.
El cuidado meticuloso y la preocupación de
un animal salvaje, como la que muestra el cocodrilo hacia su cría, es sólo uno
de los ejemplos que comprueban la invalidez de las afirmaciones evolucionistas
sobre la lucha por la vida, que sostiene que el más fuerte sobrevive y los
demás son derrotados y desaparecen.
El delfín es otro animal conocido por su
comportamiento de autosacrificio. Los delfines crían a su
descendencia con gran cuidado desde el momento del nacimiento. Ni bien la cría
nace, debe salir del agua hacia la superficie en busca de oxígeno. Para hacerlo,
la madre delfín muestra un sorprendente comportamiento consciente, utilizando
el extremo de su nariz empuja suavemente a su cría hacia la superficie del
agua.
Justo antes del nacimiento, los
movimientos de la madre delfín disminuyen considerablemente. Por esta razón, otras dos hembras la acompañan durante el nacimiento.
Permanecen siempre una a cada lado de la madre, los delfines que la ayudan
asumen la responsabilidad de protegerla de posibles ataques de tiburones que
pueden ser atraídos por el olor de la sangre.
¿Cómo puede este instinto, definido por
los evolucionistas como “un estímulo presente en los animales que no es
entendido completamente”, guiar a los animales para convertirse en ingenieros
civiles al construir sus nidos, ser perfectos soldados mientras protegen a sus
crías o colonias, e incluso convertir a las especies más agresivas en criaturas
compasivas y amables hacia sus crías?
De hecho, Darwin también encontró
dificultades al responder esta pregunta, que él mismo planteó. A menudo dejaba sin responder preguntas relacionadas con el tema. En su
libro, El Origen de las Especies, hizo las siguientes preguntas:
En tercer lugar, ¿pueden adquirirse y
modificarse los instintos mediante la selección natural? ¿Qué debemos decir
sobre el maravilloso instinto, como el de las abejas, que la lleva a hacer
celdas, que han prácticamente anticipado los descubrimientos de los
matemáticos? (Charles Darwin, El Origen de las Especies, p.205)
Como se puede ver, las dudas de Charles
Darwin sobre la "Selección Natural" son bastante precisas. Aunque el mismo Darwin confiesa que la Selección Natural no es una explicación razonable, la mayoría de los evolucionistas todavía
insisten en apoyar esta falacia.
Sin embargo, todo ser humano que observa
la naturaleza con clara consciencia, ve que los seres vivos no son brutales,
rudos ni faltos de compasión por la llamada lucha por sobrevivir. Por el contrario, los seres vivos se autosacrifican por la
“inspiración” que su Creador les envió.
Como se expresó en el verso 68 del
capítulo 16, que dice:
“Tu Señor les inspiró a las abejas:
Habitad en las moradas que hayáis construido en las montañas, en los árboles y
en las que el hombre os construya…”.
“Dios”, el Señor de los cielos y la tierra
y todo lo demás, el infinitamente Misericordioso y Compasivo tiene control
sobre todas las cosas vivas. Sus instintos, que Darwin no
pudo explicar dentro del ámbito de la evolución, son en realidad inspiración de
Dios hacia todas las cosas vivas.
Toda la vida en la naturaleza es creada
por Dios. Todas las cosas existen por la Voluntad de Dios y se comportan según Su inspiración. El comportamiento del autosacrificio,
bondad y cuidados que muestran los seres vivos hacia sus crías son meramente el
reflejo del nombre de Dios, el “Compasivo”. Esto fue revelado en el verso 7 del
capítulo 16:
“Por cierto que vuestro Señor es
Compasivo, Misericordioso”.
El mismo Profeta afirmó:
“De hecho, Dios especificó una
porción de Su Misericordia para el mundo, y con ella la madre cuida a su hijo,
y los animales salvajes y los pájaros se cuidan entre sí”. (Sahih Muslim)
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