Las metas generales
del sistema penal islámico
El sistema penal islámico persigue
varios objetivos, y los más importantes son:
1. Proteger a la sociedad de
los peligros del crimen. Es de conocimiento público que si el crimen no es
penalizado, la sociedad estará expuesta a graves peligros. El Islam busca establecer
la estabilidad y la seguridad social, tratando de que la vida en sociedad sea segura
y pacífica. Estas consideraciones son la base de su accionar: legislar castigos
que desanimarán a las personas a cometer crímenes. Esto fue afirmado en los
siguientes versos del Sagrado Corán, que hablan sobre la retribución y sus
efectos en la sociedad:
“La ley del talión es
una medida para preservar vuestras vidas y amedrentar a los homicidas, ¡oh,
dotados de intelecto!” (Corán 2:179)
Si el criminal conoce la magnitud
de las consecuencias negativas para su persona que el crimen puede causar, lo
pensará mil veces antes de cometerlo. Ser consciente del castigo hará que el
criminal se abstenga de cometer el crimen de dos formas. El criminal que ha
sido ya objeto del castigo muy probablemente no reincidirá en su crimen. El
resto de la sociedad tendrá presente el castigo a raíz de su ejemplo y se
mantendrá al margen de cometerlos. Para que el efecto general de la pena sea efectivo,
el Islam ha determinado que se anuncie públicamente cuando se la vaya a
ejecutar. Dios dice:
“…y que un grupo de
creyentes sea testigo cuando se les castigue”. (Corán 24:2)
2. La segunda meta del Islam es
resocializar al criminal. El Corán a menudo menciona el arrepentimiento en
asociación con el crimen, dejando en claro que la puerta al arrepentimiento
está abierta cuando sea que el criminal abandone su crimen y se comporte
apropiadamente. Dios ha hecho del arrepentimiento un medio para evitar los
castigos prefijados en algunas instancias, como el castigo por asaltar. Dios
dice:
“…Pero quienes se
arrepientan y no sean apresados sepan que Allah es Absolvedor, Misericordioso”.
(Corán 5:34)
Dios dice acerca del castigo por la
promiscuidad o fornicación:
“A quienes de vosotros lo
cometiesen, castigadles y reprochadles severamente. Pero si se arrepienten y
enmiendan dejadles en paz. Allah es Indulgente, Misericordioso”. (Corán 4:16)
Y también dice, luego de mencionar el
castigo por falsa acusación:
“Salvo quienes, después
de eso, se arrepientan y se enmienden, porque Allah es Absolvedor,
Misericordioso”. (Corán 3:89)
Dios dice, luego de mencionar el
castigo prescrito por hurto:
“Quien se arrepienta
después de una injusticia que hubiere cometido y se enmiende, Allah lo
perdonará. Allah es Absolvedor, Misericordioso”. (Corán 5:39)
Este objetivo es visto más
frecuentemente con respecto a los castigos discrecionales, donde le incumbe al
juez tomar en consideración las circunstancias atenuantes o agravantes del
criminal, y decidir qué será lo mejor.
3. El castigo es la recompensa
por el crimen. Es indeseable tratar a la ligera a un criminal que amenaza la
seguridad de los demás. El criminal debe recibir su justo castigo, en la misma
magnitud con la que se complació tomando el camino del mal en lugar del de la
rectitud. Es el derecho de la sociedad asegurar el bienestar de sus miembros.
El Corán reafirma esta meta cuando menciona varios castigos. Dios dice:
“Al ladrón y a la ladrona cortadles la mano
como castigo por lo que han cometido...”. (Corán 5:38)
“El castigo de quienes hacen la guerra a
Allah y a Su Mensajero, y siembran en la Tierra la corrupción, es que se les mate o crucifique o se les ampute una mano y el pie opuesto o se les destierre.
Esto es para que sean denigrados en esta vida, y en la otra tendrán un terrible
castigo…”. (Corán 5:33)
|