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Uno bien podría preguntarse:
¿Cuántos profetas ha enviado Dios a la
humanidad? Sólo podemos asegurar, como lo menciona
claramente el Corán, que Dios ha enviado al menos un profeta a cada nación.
Esto es porque uno de los principios de Dios, es que Él nunca pedirá que le
rinda cuentas alguien a quien Él no le haya aclarado lo correcto y lo que no lo
es. El Corán menciona los nombres de 25 profetas, incluidos Noé, Abraham,
Moisés, Jesús y Muhámmad (que Dios les de paz). Estos cinco son los más ejemplares
de entre los mensajeros de Dios.
Un aspecto destacado de la creencia
islámica en la profecía, es creer y respetar a todos los mensajeros de Dios,
sin excluir a ninguno. Todos los profetas fueron enviados por un mismo Dios con
el mismo propósito: guiar a la humanidad hacia Él. Por lo tanto, creer en todos
ellos es esencial y lógico; aceptar a algunos y rechazar a otros se basa en una
idea equivocada del rol de los profetas o en un prejuicio racial. Los
musulmanes son los únicos en el mundo que consideran la creencia en todos los
profetas como un objeto de fe. Los judíos rechazan a Jesús y Muhámmad (que la
paz sea con ellos), y los cristianos rechazan a Muhámmad. Los musulmanes
aceptan a todos los mensajeros de Dios que brindaron orientación a la humanidad.
Sin embargo, las revelaciones que esos profetas anteriores a Muhámmad brindaron
de Dios han sido tergiversadas de una forma u otra.
La creencia en todos los profetas enviados
por Dios es una obligación para los musulmanes mencionada en el Corán:
“Decid: Creemos en Allah y en lo que nos fue
revelado, en lo que reveló a Abraham, a Ismael, a Isaac, a Jacob y a las doce
tribus [descendientes de los hijos de Jacob], y lo que reveló a Moisés, a Jesús
y a los Profetas. No discriminamos entre ellos, y nos sometemos a Él”. (Corán 2:136)
El Corán enseña en los siguientes versículos
que ésta es la verdad y la fe imparcial. Si otras naciones creen en lo mismo,
es porque están siguiendo el buen camino. Si no lo hacen, es porque deben estar
siguiendo sus propios impulsos o ideas equivocadas y es Dios quien los juzgará.
Por eso leemos:
“Así pues, si creen en lo mismo que vosotros
habrán seguido la buena guía; y si vuelven sus espaldas, por cierto que estarán
en un gran error. Dios bastará contra ellos. Él es Omnioyente, Omnisciente.
Nuestra religión es la de Dios. ¿Y qué mejor religión que la de Dios? Y
nosotros Le adoramos”. (Corán 2:137-138)
Existen, al menos, dos puntos importantes
relacionados a la profecía que necesitan ser aclarados. Estos puntos hablan
acerca de los roles de Jesús y Muhámmad (que la paz sea con ellos) como
profetas, que generalmente no son bien comprendidos.
El relato del Corán acerca de Jesús
rechaza enfáticamente el concepto de su ‘divinidad’ y de su condición de ‘hijo de
Dios’ pero lo presenta como uno de los más grandiosos profetas de la historia. El
Corán deja en claro que el nacimiento de Jesús sin padre, no lo hace hijo de
Dios, y menciona con respecto a esto, a Adán, que fue creado por Dios sin padre
ni madre.
“Por cierto que Jesús es ante Dios semejante a
Adán, a quien creó de barro y luego le dijo: ¡Sé!, y fue”. (Corán 3:59)
Como los otros profetas, Jesús también
hizo milagros. Por ejemplo, revivió a los muertos y curó a los ciegos y a los
leprosos, pero al mostrar estos milagros, siempre dejó en claro que provenían
de Dios. Las ideas equivocadas acerca de la personalidad y misión de Jesús, la
paz sea con él, se fundaron porque el mensaje divino que él predicaba, no fue registrado
durante su presencia en este mundo. Por el contrario, fue registrado luego de
un lapso de cien años. De acuerdo al Corán, él fue enviado a los hijos de
Israel; él afirmó la validez de la Torah, que fue revelada a Moisés, la paz sea
con él, y nos albrició sobre un mensaje final que vendría después del suyo.
“Y cuando Jesús, hijo de María, dijo: ¡Oh, hijos
de Israel! Yo soy el Mensajero de Allah, enviado a vosotros para corroborar la
Toráh y anunciar a un Mensajero que vendrá después de mí, llamado Ahmad [Éste
era uno de los nombres del Profeta Muhámmad]. Pero cuando se les presentó con
las evidencias, dijeron: ¡Esto es pura magia!”. (Corán 61:6)
Sin embargo, la mayoría de los judíos
rechazó su sacerdocio. Se complotaron en contra de su vida, de su opinión, e
intentaron crucificarlo. Pero el Corán rechaza que en realidad haya sido
crucificado; sino que fue elevado hacia Dios. Existe un versículo en el Corán
que sugiere que Jesús descenderá en el final de los tiempos y los cristianos y
los judíos creerán en él antes de su muerte. Esto también se afirma a través de
los dichos auténticos del Profeta Muhámmad, que Dios le de paz.
El último profeta de Dios, Muhámmad, nació
en Arabia en el siglo seis DC. Hasta los cuarenta años, la gente de Meca sólo
lo conocía como un hombre de excelente carácter y buenos modales, y lo llamaban
‘Al-Amín’ (‘El Confiable’). Él tampoco sabía que pronto sería un profeta y que recibiría
la revelación de Dios. Llamó a los habitantes de La Meca a adorar al único Dios
y lo aceptaran como su Profeta. La revelación que recibió fue preservada durante
toda su vida en la memoria de sus compañeros y también fue grabada en piezas de
hojas de palmera, cuero, etc. Por otro lado el Corán que se ve hoy en día es el
mismo que le fue revelado, sin haber sido alterado en una silaba. El Corán es
un libro de orientación para toda la humanidad por todos los tiempos, y lo
menciona a Muhámmad, que Dios le de paz, como el último Profeta de Dios.
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