Introducción:
Occidente se equivoca al entender la
tradición islámica, asumiendo que la religión significa lo mismo para los
musulmanes que lo que ha significado para la mayoría de los seguidores de otras
religiones desde la revolución industrial, y para algunas sociedades, incluso desde
antes de eso; es decir: una sección de la vida reservada para ciertos asuntos,
separada de las otras secciones de la vida. Ésta no es la
visión del mundo islámico, no lo ha sido en el pasado, y los intentos modernos
por que así sea han fracasado continuamente.
El Islam: Un modo de vida completo
El Islam es un “modo de vida completo”. Ha
brindado guía en todas las esferas de la vida, desde la higiene personal, las
reglas de comercio, hasta la estructura y la política de la sociedad. El Islam
nunca puede ser separado de la vida política, económica y social, ya que la
religión brinda guía moral para cada acción que realiza la persona. El acto
primario de la fe es esforzarse para cumplir con la voluntad de Dios, tanto en
la vida privada como pública. Los musulmanes ven que ellos mismos, así como el
mundo a su alrededor, debe encontrarse en completa sumisión a Dios y a Su
Voluntad. Además, ellos saben que el concepto del gobierno de Dios debe ser
establecido sobre la tierra para crear una sociedad justa. Como los judíos y
los cristianos antes de ellos, los musulmanes han sido llamados a un pacto con
Dios, haciendo de ellos una comunidad de creyentes que deben servir como
ejemplo para las otras naciones al crear un orden social moral. Dios le dice a
la nación global musulmana:
“Sois la mejor nación que haya surgido de la
humanidad: Ordenáis el bien, prohibís el mal y creéis en Dios…”. (Corán 3:110)
A lo largo de la historia, ser musulmán ha
significado no sólo pertenecer a una comunidad religiosa de creyentes, sino
también vivir bajo la Ley Islámica. La Ley Islámica es considerada como una extensión de la soberanía absoluta de Dios.
Dios es el único soberano
Dios es el soberano absoluto en el Islam y,
por lo tanto, es el único Señor del cielo y la tierra. Así
como Él es el Señor del universo físico, para los creyentes musulmanes, Dios es
el Legislador en todas las áreas de la vida humana. Así como es el Dueño del
mundo físico, Dios es el Gobernante en los asuntos de los hombres en la
doctrina islámica. Por lo tanto, Dios es el Legislador Supremo,
el Juez Absoluto, y el Legislador Que distingue lo malo de lo bueno. Así como
el mundo físico inevitablemente se somete a su Señor siguiendo las leyes
“naturales” del universo, los seres humanos deben someterse a las enseñanzas
morales y religiosas de su Señor, Quien separa el bien del mal para ellos. En
otras palabras, sólo Dios tiene la autoridad para hacer las leyes, determinar
los actos de adoración, decidir la moral, y establecer los estándares de
interacción y comportamiento humano. Esto es porque,
“…Le pertenece la creación y Él es Quien
dictamina las órdenes según Le place…”. (Corán 7:54)
La separación de la religión institucional y el
Estado
Como lo hemos mencionado, en el Islam Dios
es reconocido como el único soberano de los asuntos humanos, por lo tanto nunca
existió una distinción entre la autoridad religiosa y la estatal. En el cristianismo, se dice que la distinción entre las dos autoridades
está basada en los registros del Nuevo Testamento de Jesús, en los que se les
pide a sus seguidores entregar al Cesar lo que le corresponde, y a Dios lo que le
corresponde. Por lo tanto, a lo largo de toda la historia cristiana hasta la
actualidad, siempre hubo dos autoridades: “Dios y el Cesar”, o “la iglesia y el
Estado”. Cada uno tenía sus propias leyes y jurisdicciones, cada uno tenía sus
estructuras y jerarquía. En el mundo islámico pre-occidentalizado nunca hubo
dos poderes, y nunca surgió la pregunta sobre la separación de poderes. La
distinción entre la iglesia (religión) y el Estado, tan arraigada en el cristianismo, nunca existió en el
Islam.
La visión del Estado Islámico
La visión del Estado Islámico y el
propósito de su autoridad política es implementar la ley divina. Así, el Estado Islámico ideal es una comunidad gobernada por la Ley revelada por Dios. Esto no implica que tal Estado sea necesariamente una teocracia bajo
el mando directo de un erudito de la religión, tampoco es una autocracia que
enviste el poder absoluto en el gobernante. La función del Estado Islámico es
brindar seguridad y orden para que los musulmanes puedan cumplir con las
obligaciones religiosas y mundanas. El Califa es el guardián de la fe y de la comunidad. Su rol no es regulado por los ulama (expertos religiosos), sino
que es mejorado por ellos, ya que le proveen consejos religiosos y legales. Él
también designa a los jueces que resuelven las disputas según la Ley Islámica. Hay cierto nivel de flexibilidad con respecto al sistema de gobierno y su
establecimiento en el Islam; sin embargo, la religión debe implementarse
completamente en el Estado y la sociedad.
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